El Omega-3 ayuda a mejorar la diabetes gracias a sus beneficios

La diabetes es una enfermedad autoinmune con un fuerte componente inflamatorio. Los beneficios asociados al consumo de grasas omega-3 están vinculados a su acción antiinflamatoria. Los resultados muestran que este efecto es causado por la interacción directa de estas grasas con las células inmunes responsables de desencadenar la inflamación.

Los omega-3 son grasas esenciales que no podemos hacer por nuestra cuenta, y por lo tanto deben provenir de nuestra dieta. La linaza y ciertos frutos secos (en particular las nueces) son una buena fuente de omega-3 de origen vegetal (cadena corta); mientras que el pescado azul es la principal fuente de omega-3 de origen animal (cadena larga). El consumo regular de estos alimentos es importante porque la deficiencia de omega-3 es directamente responsable del desarrollo de enfermedades cardiovasculares, neurológicas y cáncer.

Este impacto positivo de los omega-3 en la salud se debe a sus múltiples efectos en el cuerpo. Por ejemplo, la presencia de omega-3 de cadena larga en la membrana celular permite una mayor plasticidad de estas membranas; por lo tanto, desempeña un papel importante en varios procesos, incluida la transmisión de impulsos nerviosos. Del mismo modo, la presencia de omega-3 en la membrana de las células cardíacas promueve el latido regular del músculo cardíaco, previniendo episodios de arritmia responsables de embolias y muerte súbita.

Omega-3, los campeones antiinflamatorios

Además de mejorar las funciones celulares, una de las propiedades más importantes de los omega-3 es su capacidad para reducir la inflamación. Entran en juego varios mecanismos; por ejemplo, los omega-3 de origen vegetal (ácido linolénico) impiden la síntesis de las enzimas responsables de la producción de moléculas inflamatorias (COX-2), así como de ciertas moléculas que inician la inflamación (IL-6, TNF).

Los omega-3 de origen animal como el ácido docosahexaenoico (DHA) y el ácido eicosapentaenoico (EPA) son moléculas aniinflamatorias naturales. Estas impiden que el sistema inmunológico se entusiasme en exceso y dañe los tejidos. Sus propiedades aseguran que una dieta que contiene grandes cantidades de estas moléculas evita la creación de un clima de inflamación crónica en el cuerpo; reduciendo así el desarrollo de enfermedades que dependen de esta inflamación para progresar.

Beneficios para la diabetes

La diabetes de tipo 2 es uno de los mejores ejemplos de enfermedades relacionadas con la inflamación crónica. Cuando una persona tiene sobrepeso, el tejido afectado se considera una amenaza para el sistema inmunológico. Este atrae a un gran número de macrófagos, un tipo de célula inflamatoria.

Estos macrófagos segregan entonces un cóctel de moléculas inflamatorias altamente irritantes que dañan las células circundantes y las hacen incapaces de captar el azúcar en respuesta a la señal de insulina. Con el tiempo, esta resistencia a la insulina se vuelve tal que el páncreas deja de funcionar, causando el exceso de azúcar en la sangre característico de la diabetes.

Un equipo de investigadores estadounidenses ha demostrado que las grasas omega-3 de cadena larga pueden contrarrestar la inflamación asociada con la obesidad y la posterior aparición de la diabetes. Observaron que el DHA y el EPA se unen específicamente a una proteína llamada GPR120, un receptor que se encuentra exclusivamente en la superficie de los macrófagos inflamatorios.

Esta unión pone en marcha una cascada de eventos complejos que culminan en la completa inhibición de la producción de moléculas inflamatorias por parte de los macrófagos. En los animales, el impacto de este efecto antiinflamatorio es espectacular: la simple adición de una fuente de omega-3 a la dieta de los ratones obesos provoca una drástica reducción de la inflamación y una notable mejora de la respuesta a la insulina.

Cambia tu alimentación

Estas observaciones subrayan una vez más que lo que comemos tiene un impacto concreto en el funcionamiento del organismo, en nuestro bienestar y salud. En este sentido, comer una o dos comidas a la semana de alimentos ricos en omega-3, incluyendo pescado como el salmón o las sardinas, es una forma concreta de reducir la inflamación y prevenir el desarrollo de enfermedades.

 

Fuente:

Oh et al. GPR120 is an omega-3 fatty acid recepor mediating potent anti-inflammatory and insulin-sensitizing effects. Cell 142 : 687-698.