Prevenir las migrañas durante el verano ¿Cómo hacerlo?

Como todos hemos oído escuchar, la migraña es una enfermedad crónica. Se caracteriza por dolores de cabeza intensos con duración variable, desde horas hasta días. Tiene otros síntomas asociados como náuseas, vómitos, intolerancia al ruido o a la luz, intolerancia a algunos olores y hasta al movimiento. Sus causas aún no están completamente claras. Pero sí hay algunas formas de prevenir estas migrañas.

Existen factores internos o externos a los que las personas que sufren de migraña pueden reaccionar con episodios de dolor de cabeza intenso, como pueden ser las altas temperaturas o el exceso de luz y humedad, los cuales son más frecuentes ahora en verano. Incluso, en casos más graves, pueden aparecer convulsiones, debido a la dilatación de las arterias meníngeas y la corteza cerebral durante la exposición constante o prolongada al sol.

Existen otros casos en los que algunas personas que sufren de migraña, desarrollan intolerancia a la luz, conocida como fotofobia. La exposición a la luz del día, en estos meses donde las horas de sol son más largas y sofocantes, puede hacer que los dolores de cabeza sean críticos.

Además de otros muchos factores que ocasionan los ataques de cefalea en las personas con migraña, como malos hábitos alimentarios, deshidratación, el consumo de alcohol, falta de sueño, cambios hormonales debido al periodo menstrual en las mujeres, entre otros.

Es importante diferenciar la migraña de los dolores de cabeza comunes, darse cuenta que ésta es una enfermedad y debe tratarse como tal, mediante la prevención de los diversos factores que la afectan.

Se estima que la migraña está presente en el 15% de la población, siendo más frecuente en la población femenina y en el rango de edad entre 22 y 55 años. La OMS ha clasificado esta enfermedad como el trastorno más impaciente y costoso.

Consejos para prevenir las migrañas

A continuación les dejamos una serie de medidas que podrían ayudar en la prevención de la migraña en este verano:

  1. Beber agua constantemente para mantener el cuerpo hidratado y regular la temperatura corporal.
  2. Evitar la exposición prolongada y directa al sol, y usar gafas oscuras para mitigar la entrada de luz en la retina.
  3. Consumir alimentos refrescantes e hidratantes, como frutas y verduras. Y evitar el consumo excesivo de alcohol.
  4. Tomar baños constantes, con agua fresca, para controlar altas temperaturas en el cuerpo.
  5. Realizar actividades físicas en la mañana temprano o en la noche, cuando la temperatura ambiente es más baja, y siempre con buena hidratación.
  6. Intentar tener sueños cómodos y profundos.
  7. Evitar viajes prolongados, en especial si la ventilación no es buena.

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