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Heterocromía en famosos: cuando tienen ojos de diferente color y por qué ocurre

¿Te ha pasado ver una foto en una alfombra roja y quedarte mirando los ojos? A veces no es maquillaje ni un truco de cámara. Es heterocromía, un rasgo en el que los iris tienen colores distintos, ya sea entre un ojo y el otro, o dentro del mismo ojo.

Llama mucho la atención porque la mirada “se rompe” en dos tonos, como si alguien hubiera mezclado dos pinturas en el mismo pincel. Y también porque es rara, se estima que aparece en alrededor del 1% de la población. La mayoría de veces es de nacimiento, pero en otros casos puede aparecer por causas médicas. Aquí verás ejemplos reales en famosos y, de paso, se caen varios mitos comunes (como confundirla con pupilas de distinto tamaño o con lentes de contacto).

¿Qué es la heterocromía y por qué pasa? Tipos, causas y señales fáciles de reconocer

La heterocromía ocular es una diferencia de color en el iris (la parte coloreada del ojo). Lo típico que imaginamos es “un ojo azul y otro marrón”, pero no siempre es tan evidente. A veces la diferencia es un pequeño fragmento de otro color, o un anillo cerca de la pupila que cambia el tono general del ojo.

Lo que manda aquí es la melanina, el pigmento que determina gran parte del color. Si un iris tiene más melanina, se verá más oscuro; si tiene menos, tenderá a tonos más claros. Cuando esa distribución de pigmento no es igual en ambos ojos, o no es uniforme en un solo iris, aparece la heterocromía.

En fotos se nota más por un motivo sencillo: la luz frontal, los flashes y las cámaras de alta resolución amplifican los matices. Un cambio leve que en persona parece “un verde raro” puede verse como un contraste claro en un primer plano.

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También conviene separar la heterocromía de cosas parecidas. Por ejemplo, la anisocoria es cuando las pupilas tienen distinto tamaño. Puede dar la impresión de que el ojo cambia de color por cómo entra la luz, pero no es un cambio real del iris. Otro caso típico: lentillas, edición de color o filtros que empujan los tonos hacia azul o ámbar.

Y una idea clave para quedarte desde el principio: si la diferencia de color aparece de la nada en la edad adulta, o si viene con molestias, conviene revisar el ojo.

Tipos de heterocromía: completa, sectorial y central (con ejemplos fáciles de imaginar)

La heterocromía completa es la más fácil de identificar. Un ojo tiene un color y el otro otro distinto, como “uno azul y otro marrón”. Aun así, a veces es suave, por ejemplo, un ojo azul y el otro avellana claro, y solo salta en fotos con buena luz.

La heterocromía sectorial ocurre dentro del mismo iris. Imagínate un ojo verde con una cuña marrón, como una porción de tarta de otro sabor. En cámara se ve muy clara si el sector está cerca del borde del iris o si el ojo está bien iluminado.

La heterocromía central es un contraste alrededor de la pupila. Se ve como un anillo interior dorado o marrón sobre un iris azul o verde, o al revés. Mucha gente piensa que es “un color raro” sin más, hasta que ve un primer plano y entiende el patrón.

Causas reales y cuándo preocuparse: de nacimiento, lesiones, infecciones y algunas condiciones médicas

Cuando es congénita, suele estar presente desde el nacimiento y se mantiene estable. En muchos casos no da problemas y solo es una variación genética en cómo se reparte la melanina. A veces puede asociarse a síndromes poco frecuentes (como Waardenburg, neurofibromatosis, Horner o piebaldismo), pero eso no significa que quien tenga heterocromía vaya a tener una condición de fondo.

También existe la heterocromía adquirida. Aquí entran inflamaciones del ojo como la iritis (o uveítis), que pueden cambiar el color del iris con el tiempo. Un ejemplo conocido es la ciclitis de Fuchs, que puede aclarar un iris y hacer que el contraste se note.

Otra causa son lesiones y procedimientos: golpes, sangrados, cirugías o depósitos de hierro (siderosis). Incluso algunos medicamentos para glaucoma se han relacionado con cambios de pigmento en el iris.

La regla práctica es simple: si cambia rápido o duele, revisión médica. Si además hay visión borrosa, sensibilidad a la luz o enrojecimiento persistente, mejor no dejarlo pasar.

Heterocromía en famosos: casos reales, mitos y cómo se ve en fotos

En celebridades, la heterocromía se vuelve más visible por tres razones: primeros planos constantes, iluminación intensa y retoques de color en fotografía y cine. Un iris con tonos distintos puede verse “normal” en una entrevista y, en cambio, parecer muy marcado en una portada.

También hay un efecto de percepción: cuando ya sabes que alguien “tiene heterocromía”, la buscas en cada foto. Y ahí es donde nacen mitos y confusiones. La calibración de color (color grading), el maquillaje, el balance de blancos y las lentillas pueden cambiar por completo el aspecto del iris.

El mito más famoso es el de David Bowie. Mucha gente lo cita como ejemplo de heterocromía, pero lo suyo era anisocoria por una lesión que le dejó una pupila dilatada de forma permanente. Ese detalle alteraba cómo se veía el ojo en fotos y creaba una ilusión de dos colores.

Con eso claro, hay casos reales y bien conocidos.

Actores y actrices con heterocromía: Mila Kunis, Kate Bosworth, Jane Seymour, Emilia Clarke y Olivia Wilde

En el cine, uno de los ejemplos más comentados es Mila Kunis. Se ha asociado su caso a iritis crónica en la infancia, y se describe como una heterocromía con diferencia visible entre ambos ojos, con matices verde-azules en uno y marrones en el otro. En cámara puede parecer más marcada según la escena y la luz.

Kate Bosworth suele citarse como un caso claro de heterocromía completa. Se describe un ojo azul y el otro marrón. En alfombras rojas se nota mucho cuando mira de frente, porque el contraste funciona como un “doble foco” en la mirada.

Jane Seymour también se menciona con heterocromía completa, con un ojo verde y el otro marrón. En su caso, el contraste no siempre se ve igual en todas las fotos, lo que demuestra lo importante que es la iluminación y el color de la ropa cerca del rostro.

Emilia Clarke se ha descrito con heterocromía sectorial. En un ojo puede verse una zona marrón sobre un iris más claro, algo que en movimiento pasa desapercibido, pero en un primer plano se vuelve evidente. Este tipo suele ser el que más confunde al público, porque no “encaja” con la idea de dos ojos totalmente distintos.

Olivia Wilde también aparece de forma recurrente en conversaciones sobre heterocromía. Se describe como un contraste suave entre un ojo más azul y otro con tonos verde-marrón, que puede interpretarse como heterocromía completa discreta en algunas fotos. La clave aquí es no obsesionarse con un solo retrato, el color del iris puede verse distinto según la luz.

Deportistas y modelos: Max Scherzer, Xavi Hernández, Aleix Vidal y Sarah McDaniel

En deportistas, la heterocromía destaca porque las retransmisiones usan zooms, cámaras 4K y focos potentes. El ejemplo más claro es Max Scherzer, beisbolista conocido por su heterocromía completa, con un ojo azul y el otro marrón. En su caso es tan visible que se ha convertido casi en parte de su “marca” ante el público.

En fútbol se habla a veces de Xavi Hernández y Aleix Vidal, pero aquí conviene ir con cuidado. En reportes públicos no siempre hay confirmación clara de heterocromía como rasgo real. Muchas de esas “pruebas” vienen de fotos con sombras, balance de blancos extraño o reflejos del estadio. Si en unas imágenes parece y en otras no, lo más probable es que sea efecto de luz, edición o simplemente un matiz normal del iris.

En modelos, el primer plano es el idioma oficial. Sarah McDaniel se menciona con frecuencia por mostrar una diferencia llamativa de color entre ambos ojos, algo que en redes sociales se potencia aún más con iluminación dirigida y retoques. En este mundo, la heterocromía se convierte en un elemento estético muy buscado, aunque no siempre sea tan dramática como parece en una foto editada.

Preguntas comunes: ¿se puede “tener heterocromía” por lentes, cirugía o filtros?

Sí y no. Puedes parecer tenerla con lentes de contacto de distinto color, y es una tendencia bastante común en sesiones de fotos. Pero eso no es heterocromía real, es un efecto temporal.

Los filtros y la edición también engañan mucho. Un ajuste de contraste o temperatura puede convertir un verde en avellana, o hacer que un azul se vea casi gris. Y si además hay un reflejo fuerte, el iris puede parecer más claro de un lado que del otro.

La parte importante es que, en algunos casos, el iris sí puede cambiar con el tiempo por causas médicas o por ciertos tratamientos. Por eso, si notas un cambio repentino (sobre todo en un solo ojo), no lo atribuyas solo a “la luz”. Vale la pena una revisión.

 

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Margarita Martinez

Este artículo fue elaborado con el apoyo de una herramienta de inteligencia artificial. Posteriormente, fue objeto de una revisión exhaustiva por parte de un periodista profesional y un redactor jefe, garantizando así su exactitud, su pertinencia y su conformidad con los estándares editoriales.

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Margarita Martinez

Margarita Martínez es enfermera y redactora apasionada por el bienestar. Escribe sobre temas de estilo de vida, adolescencia y salud, combinando su experiencia clínica con una mirada cercana y humana.