Dejar de fumar tiene beneficios inmediatamente

Fumar promueve las enfermedades cardiovasculares con varios mecanismos. Reduce la cantidad de oxígeno que llega al corazón, aumenta la presión arterial y la frecuencia cardíaca, daña las paredes internas de los vasos sanguíneos, promueve la vasoconstricción o los espasmos de las arterias, aumenta la probabilidad de desarrollar placas obstructivas y trombos en los vasos sanguíneos. Esto aumenta sus probabilidades de sufrir un derrame cerebral o un ataque cardíaco.

Un estudio reciente, publicado en el Journal of the American Medical Association, muestra que si se deja de fumar los beneficios se notan inmediatamente, pero para una recuperación completa se necesita mucho tiempo. Según Hilary Tindle, directora del centro para el tratamiento del tabaquismo de la Universidad de Vanderbilt (Nashville) y coordinadora de la investigación, el «cambio» para la mayoría de los fumadores ávidos puede tardar hasta 25 años en llamarse completo.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores examinaron los datos del Estudio Framingham – el trabajo epidemiológico más importante (iniciado en 1948) para estimar el riesgo cardiovascular – con el fin de determinar el efecto del abandono del hábito de fumar sobre la probabilidad de enfermedad cardiaca.

Analizando la información recogida entre 1954 y 2014 de más de 8.700 personas, los expertos evaluaron la relación entre la des-adicción y el riesgo de sufrir un infarto de miocardio, un derrame cerebral o una insuficiencia cardíaca; y, posiblemente, de morir a causa de estas afecciones. Los datos recogidos se compararon con los de las personas que habían seguido fumando durante el mismo período.

Pues bien, además de confirmar la clara diferencia entre las probabilidades que acompañan a los miembros de los dos grupos, los resultados confirmaron la posibilidad de reducir paulatinamente el riesgo cardiovascular, hasta que coincida con el de una persona que nunca ha estado en contacto con el humo del cigarrillo. Los que tienen al menos veinte años de tabaquismo a sus espaldas, caracterizados por el consumo de 15-20 cigarrillos al día, pueden casi reducir a la mitad (-39%) el riesgo de enfermedad cardiaca en los cinco años siguientes al último cigarrillo: una señal de que los beneficios son inmediatamente perceptibles, a corto plazo. Desafortunadamente, sin embargo, para llegar a tener un corazón, las arterias y venas similares a las de un no fumador deben permanecer alejadas de fumar (al menos) durante un período de entre 10 y 25 años.