Coma grasas «buenas» para evitar el cáncer de pulmón o un ataque al corazón

Un estudio de población muy amplio muestra que la sustitución de las grasas saturadas por grasas poliinsaturadas reduce significativamente el riesgo de enfermedades cardiovasculares y especialmente el cáncer de pulmón, sobre todo entre los fumadores.

Las diferentes grasas de la alimentación influyen, positiva o negativamente, en el funcionamiento de nuestro cuerpo. Estas grasas se pueden dividir en tres categorías principales:

Grasas saturadas:

Se encuentran principalmente en fuentes de proteína animal (carne, productos lácteos, huevos) y en ciertos aceites tropicales (palma y coco).

Grasas insaturadas:

Principalmente de origen vegetal. Estas grasas pueden ser en forma de grasas monoinsaturadas (aceite de oliva, aguacates, ciertos frutos secos), grasas poliinsaturadas del tipo omega-6 (aceites vegetales) o grasas poliinsaturadas del tipo omega-3 (semillas de lino, semillas de chía). Algunos pescados grasos (salmón, sardina, caballa, arenque) también contienen grasas insaturadas omega-3 de cadena larga.

Grasas trans:

De origen sintético, que se utilizan para mejorar la textura y la vida útil de varios productos industriales, en particular la comida basura. Estas grasas tienen efectos catastróficos para la salud.

Las grasas poliinsaturadas reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares en un 25%

Históricamente, el impacto de estas diferentes grasas se ha estudiado principalmente en relación con el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Las grasas saturadas se asocian con un aumento del colesterol LDL, un factor de riesgo para los eventos cardiovasculares, mientras que las grasas insaturadas tienden a reducir los niveles de este colesterol en la sangre y se asocian con una disminución significativa de la mortalidad relacionada con estos eventos. Walter Willet y Frank Hu, de la Universidad de Harvard, demuestran que la simple sustitución del 5% de las calorías de las grasas saturadas por fuentes de grasas insaturadas reduce el riesgo de infarto de miocardio y la mortalidad cardiovascular en un 10-25%.

Por ello, la Asociación Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés) recomienda reducir la ingesta de grasas saturadas y sustituirlas por grasas insaturadas para reducir la incidencia de las enfermedades cardiovasculares en la población. No se trata de comer menos grasa, como muchas personas todavía creen, sino de elegir el tipo de grasa adecuado.

Concretamente, esto significa favorecer las fuentes de grasas insaturadas, como los aceites vegetales, como el aceite de oliva, las nueces, ciertas semillas (lino, chía) y el pescado, limitando al mismo tiempo la ingesta de alimentos compuestos principalmente de grasas saturadas, como las carnes rojas y las carnes frías. Sin embargo, según la AHA, los aceites tropicales como el aceite de coco, que se han hecho muy populares recientemente, no son una opción viable debido a su alto contenido en grasas saturadas.

Las grasas poliinsaturadas reducen el riesgo de cáncer de pulmón

Los resultados de un gran estudio sugieren que esta sustitución de las grasas saturadas por grasas insaturadas también podría tener un impacto muy positivo en el riesgo de cáncer de pulmón. Combinando los resultados de 10 estudios prospectivos realizados en América del Norte, Europa y Asia sobre un total de 1.445.850 participantes, los investigadores descubrieron que el consumo elevado de grasas saturadas se asociaba con un aumento del 14% del riesgo de cáncer de pulmón en la población general y un aumento del 23% del riesgo de cáncer de pulmón entre los fumadores.

El aumento del riesgo llega incluso al 61% en el caso del carcinoma de células escamosas (una forma de cáncer de pulmón de células no pequeñas común en los fumadores) y al 40% en el caso del carcinoma de pulmón de células pequeñas. Por el contrario, un alto consumo de grasas poliinsaturadas se asoció con una reducción del 8% del riesgo de cáncer. Según los análisis de los investigadores, reemplazar el 5% de las calorías de las grasas saturadas con grasas insaturadas podría reducir el riesgo de cáncer de pulmón en un 17%.

La mejor manera de reducir significativamente el riesgo de cáncer de pulmón es, por supuesto, dejar de fumar. Sin embargo, los ex fumadores siguen corriendo un mayor riesgo de cáncer que la población en general y, por lo tanto, sustituir las grasas saturadas por grasas insaturadas puede ser una forma sencilla de reducir este riesgo residual, aprovechando al mismo tiempo los bien documentados beneficios de las grasas insaturadas para la salud cardiovascular.

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