Bienestar

El ayuno mejora la inmunidad y reduce el azúcar en sangre y la inflamación

Un estudio reciente sugiere que reducir la ingesta de calorías durante sólo cinco días al mes mejora la inmunidad y reduce varios factores de riesgo de cáncer, diabetes y deterioro cognitivo.

En todas las culturas del mundo, el ayuno siempre se ha considerado una forma de purificar el cuerpo y la mente. Para los antiguos griegos, como Sócrates, Platón y Pitágoras, el ayuno se consideraba esencial para percibir mejor la verdad, mientras que para los seguidores de las religiones judía, cristiana y musulmana, así como en el budismo, el ayuno se utiliza para acercarse a Dios o para obedecer sus mandamientos.

El ayuno sigue teniendo una cierta dimensión esotérica hoy en día, ya que se percibe como una forma de «desintoxicación» del cuerpo, una especie de purga que lo libera de las «toxinas» acumuladas.

Esta visión del ayuno es completamente inexacta: nuestro cuerpo no acumula toxinas y, por el contrario, es bastante capaz de eliminar las sustancias nocivas por sí mismo gracias al hígado y los riñones, sin tener que privarnos de alimentos para hacerlo.

Dicho esto, varios estudios realizados en los últimos años indican que el ayuno sigue teniendo efectos espectaculares en varios aspectos del metabolismo.

Por ejemplo, la simple restricción de la ingesta calórica durante un periodo de ocho horas seguido o de 16 horas sin comer nada (ayuno intermitente) se asocia con un impacto beneficioso en los niveles de glucosa e insulina en sangre y una reducción de la inflamación.

Estos efectos positivos sobre el metabolismo son aún más pronunciados en los ayunos ocasionales más largos (2-3 días), que también se asocian a una regeneración del sistema inmunitario y a la protección contra los efectos tóxicos de la quimioterapia en los pacientes con cáncer.

Por lo tanto, el ayuno no es un método de desintoxicación, sino un «reinicio» del metabolismo que le permite mejorar su rendimiento y resistir mejor las agresiones.

Ayuno: resultados espectaculares

A pesar de estos efectos positivos, es difícil considerar el ayuno ocasional como un enfoque realista para mejorar la salud de la población. Para la mayoría de las personas, es psicológicamente muy difícil, si no imposible, estar completamente sin comer durante 2 o 3 días. Además, la eliminación total de la ingesta de calorías puede provocar graves complicaciones en algunas personas, especialmente en las más frágiles y ancianas.

En este contexto, un equipo de investigadores estadounidenses (Universidad del Sur de California) tuvo la idea de desarrollar una dieta que reprodujera los efectos positivos del ayuno en el organismo, pero sin necesidad de renunciar por completo a la comida.

Basada esencialmente en alimentos de origen vegetal, esta dieta reduce la ingesta de calorías a la mitad aproximadamente (800-1000 kcal al día), al tiempo que proporciona cantidades adecuadas de nutrientes esenciales (vitaminas, minerales, aminoácidos, ácidos grasos).

Los resultados obtenidos tras la administración de esta dieta son bastante espectaculares: por ejemplo, los ratones adultos sometidos a ciclos de cuatro días de esta dieta hipocalórica dos veces al mes ven mejorada enormemente su salud, con una reducción de la grasa abdominal, una disminución de la incidencia del cáncer, una mejor densidad ósea y una mayor esperanza de vida.

En los ratones ancianos, la dieta también provoca un aumento de la síntesis de nuevas neuronas en el hipocampo y una mejora significativa de su rendimiento cognitivo.

Ayunar cinco días al mes ayuda a prevenir enfermedades crónicas

Los resultados de un estudio piloto con voluntarios sugieren que estos beneficios también se observan en humanos. Los participantes (con una edad promedio de 40 años) recibieron la dieta de ayuno cinco días al mes durante un periodo de tres meses, tras lo cual se midieron los marcadores de su salud general y se compararon con los de otro grupo que no había sido sometido a esta restricción calórica.

El estudio muestra claramente que basta con restringir la ingesta de calorías durante unos días al mes para que disminuyan significativamente los niveles de azúcar en sangre, la inflamación y ciertos factores de crecimiento implicados en la progresión de los tumores (IGF-1).

Dado que esta restricción calórica fue muy bien tolerada por los participantes (sólo un 5% de abandonos), futuros ensayos clínicos deberían permitir estudiar con más detalle su impacto en la salud y confirmar su potencial para prevenir enfermedades crónicas y aumentar la esperanza de vida.

Mientras tanto, una cosa es cierta: la mayoría de las enfermedades crónicas que afectan actualmente a la población son consecuencia del consumo excesivo de alimentos y sólo hay beneficios si reducimos el tamaño de nuestras porciones.

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Elena Ramos

Locutor - Redactor fashion Colombia Asistente de la estructura profesional de los servicios informativos.

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