Tomar café y té podría reducir el riesgo de algunos tipos de cáncer: ¿mito o realidad?
Cada mañana millones de personas eligen entre una taza de café o de té para empezar el día. Más allá de despertar o acompañar una charla, estos hábitos parecen tener un efecto extra según estudios internacionales recientes. Investigaciones revisadas entre 2023 y 2025—como el meta-análisis encabezado por el Consorcio Internacional de Epidemiología del Cáncer de Cabeza y Cuello—han detectado una asociación entre el consumo habitual de café o té y un menor riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer, sobre todo los de cabeza y cuello.
Esta posible protección no equivale a una cura ni significa que tomar café y té elimine por completo el riesgo. Sin embargo, los resultados son alentadores para quienes incluyen estas bebidas en su día a día. Los tipos de cáncer donde se observa este vínculo son el de boca, garganta, laringe y otros relacionados con la región de cabeza y cuello. También se reportan indicios de beneficio en cáncer colorrectal, gástrico y, en algunos casos, de pulmón. La evidencia científica, aunque sólida en algunos puntos, sigue creciendo y ajustando conclusiones.
El café y su asociación con menor riesgo de cánceres específicos
Investigadores del Consorcio INHANCE reunieron datos de 14 estudios realizados en los últimos años y analizaron los hábitos de consumo de más de 25.000 personas. El café con cafeína, cuando se bebe en cantidades mayores a 4 tazas al día, se asocia con hasta un 17% menos de riesgo de cáncer de cabeza y cuello.
Se encontraron reducciones impactantes en tipos de cáncer específicos:
- Hasta 30% menos riesgo de cáncer de boca entre grandes consumidores de café.
- Un 22% de reducción en cáncer de garganta.
- Para quienes beben 3 o 4 tazas, el hipofaríngeo disminuye el riesgo en un 41%.
El café descafeinado también mostró una protección del 25% en cáncer oral, aunque los beneficios son mayores con café regular.
Las ventajas no se restringen a la cabeza y el cuello. Recientes revisiones científicas destacan que el consumo continuo de café podría asociarse con una mejor supervivencia en personas con cáncer colorrectal y una incidencia algo menor en cánceres de pulmón y gástrico, según estudios publicados en 2024 y 2025. Mayo Clinic respalda la seguridad del café y sugiere algunos beneficios de salud para quienes disfrutan una o varias tazas al día.
Cánceres de cabeza y cuello: el impacto más estudiado
Los cánceres de boca, garganta, fosas nasales, laringe e hipofaringe concentran mayor evidencia sobre el rol protector del café. El estudio internacional más citado (diciembre 2024) recalca que beber varias tazas por día reduce el riesgo de estos tumores, en especial en la boca y la hipofaringe, sin importar la nacionalidad o el género.
¿Por qué sucede esto? Los científicos plantean que el café es rico en antioxidantes naturales y compuestos que disminuyen la inflamación y el daño celular. Por ejemplo, los polifenoles del café pueden neutralizar radicales libres, lo que ayuda a frenar lesiones en el ADN relacionadas con la formación de tumores. No obstante, los expertos aclaran que este vínculo es observacional; es decir, se encuentra una relación, pero no una causa directa.
Otros cánceres donde el café muestra beneficios
El café también figura entre los aliados potenciales en otros tipos de cáncer. Para el cáncer colorrectal, un meta-análisis reciente (2025) revela que quienes consumen café regularmente tienen una tasa de supervivencia ligeramente superior.
En cáncer de pulmón los resultados varían según el estudio, pero hay reportes de menor incidencia en grupos de bebedores de café (2024), especialmente entre no fumadores. En cáncer gástrico, las revisiones de 2025 muestran menos casos en quienes mantienen el hábito de beber café, aunque estos resultados aún son preliminares. Es importante remarcar que estos hallazgos sugieren un efecto protector, pero no reemplazan ni desplazan otras medidas de prevención comprobadas.
El té como complemento protector contra el cáncer
Ahora bien, el té también ocupa un lugar en estas investigaciones. Tomar al menos una taza al día se relaciona con un 9% menos de riesgo total para cánceres de cabeza y cuello, y una reducción de 27 a 38% en hipofaríngeo y laringe, según las últimas publicaciones de 2025.
Aun así, la evidencia con el té es menos clara que la del café. Algunas investigaciones sugieren que consumir más de una taza diaria podría elevar el riesgo de cáncer de laringe, aunque la mayoría apunta a que el consumo moderado es seguro o beneficioso. Mayo Clinic destaca las ventajas del té para el sistema digestivo y su capacidad para calmar procesos inflamatorios, contribuyendo así a la salud general.
Los compuestos estrella del té son los polifenoles (como las catequinas) que también tienen propiedades antioxidantes. Aunque el mecanismo es similar al del café, los efectos varían según la cantidad y tipo de té ingerido.
Tipos de té y sus efectos en cánceres específicos
Dentro de la variedad de tés, el verde suele asociarse con mayores niveles de antioxidantes. Los meta-análisis señalan que el consumo de té, sin importar el tipo, favorece una reducción en la incidencia de cáncer oral y de garganta. Hay reportes de posibles beneficios en cánceres digestivos, aunque la magnitud cambia según la bebida, la población y el método de preparación.
Al elegir té, considera que tanto el negro como el verde tienen potencial protector, aunque el verde podría ofrecer ventajas extra por su mayor concentración de compuestos bioactivos.
Mecanismos, precauciones y recomendaciones prácticas
Tanto el café como el té contienen sustancias que podrían bloquear el daño celular. Sus antioxidantes y efectos antiinflamatorios se han vinculado a la reducción del estrés oxidativo y el deterioro del ADN.
Sin embargo, la historia no está completa sin una mirada crítica: la mayoría de estas investigaciones muestran asociaciones y no prueban causa-efecto. Otros factores, por ejemplo fumar o beber alcohol, pueden influir más que el consumo de café o té en el riesgo de cáncer. Por eso, los expertos recomiendan no exceder la ingesta moderada (hasta 4 tazas diarias de café) y siempre buscar consejo médico, sobre todo en mujeres embarazadas, personas sensibles a la cafeína o quienes padezcan problemas gastrointestinales.
Para integrar el café y el té de forma saludable:
- Prefiere versiones sin azúcar ni sabores añadidos.
- Alterna entre café y té a lo largo del día.
- Si el café regular molesta, prueba descafeinado.
- Recuerda que el exceso puede causar insomnio o ansiedad.
Consulta guías actualizadas y conversa con profesionales de la salud antes de modificar tus hábitos.
Este artículo fue elaborado con el apoyo de una herramienta de inteligencia artificial. Posteriormente, fue objeto de una revisión exhaustiva por parte de un periodista profesional y un redactor jefe, garantizando así su exactitud, su pertinencia y su conformidad con los estándares editoriales.