Resfriados en invierno, la mejor arma contra ellos es dormir

La llegada de temperaturas más frías coincide con un marcado aumento de la incidencia de los resfriados. Sin embargo, además de las medidas básicas de higiene, hay una excelente manera de reducir el riesgo de contagiarse: dormir bien.

De todas las enfermedades que afectan a los humanos, el resfriado es sin duda la más común. En Francia, por ejemplo, un adulto se resfría de dos a cuatro veces al año; mientras que los niños pueden resfriarse de seis a ocho veces al año, a veces incluso más.

Esta avalancha de resfriados es consecuencia del impresionante número de virus capaces de infectar las células del tracto respiratorio superior; en particular las aproximadamente 100 especies distintas de rinovirus. La infección de las células con estos virus no es muy peligrosa, pero sí causa una fuerte respuesta del sistema inmunológico. Esto da lugar a los típicos síntomas del resfriado, como el goteo nasal, los estornudos, la tos, la congestión y los dolores de cabeza. Nada es demasiado malo para tu salud, pero a menudo no hay nada como un mal resfriado para hacerte sentir miserable.

La prevención es la mejor arma

Como siempre ocurre con las enfermedades infecciosas, la prevención sigue siendo la mejor manera de evitar contraer el resfriado común. Dado que los virus que causan los resfriados se transmiten entre los individuos a través de gotitas finas expulsadas al toser o estornudar, o a través de las manos contaminadas por las secreciones nasales, el lavado regular de las manos suele ser muy eficaz para prevenir la infección. Para una higiene perfecta, las manos deben estar enjabonadas durante al menos 20 segundos; debes  asegurarte de lavar todas las áreas en contacto con las superficies de nuestro entorno, incluso entre los dedos y las uñas.

Cuando no se dispone de agua, se puede utilizar una solución hidroalcohólica que contenga al menos un 60% de alcohol; pero estos productos no son eficaces cuando las manos están muy sucias (comida, tierra). En este caso, no hay nada mejor que frotarse las manos bajo el agua corriente con un buen jabón viejo.

Restaurando el sistema inmunológico

El sueño también puede desempeñar un papel importante en la prevención de los resfriados. Varias publicaciones indican que las personas que no duermen lo suficiente (menos de 6 a 7 horas por noche) corren un mayor riesgo de contraer enfermedades infecciosas como resultado de las grandes alteraciones del funcionamiento de su sistema inmunológico. Por lo tanto, es posible que las personas que duermen adecuadamente y, por lo tanto, tienen un sistema inmunológico que funciona óptimamente, tengan menos probabilidades de contraer un resfriado que las que están privadas de sueño.

Para responder a esta pregunta, un equipo de científicos estadounidenses reclutó a 164 voluntarios y midió el tiempo que durmieron durante una semana utilizando un actimetro (un pequeño dispositivo que se lleva como un reloj en la muñeca y que registra la actividad de una persona). Los investigadores pusieron a estas personas en cuarentena y les dieron gotas nasales que contenían una cepa de rinovirus. La aparición de los síntomas del resfriado se examinó a lo largo de un período de cinco días y se correlacionó con la duración del sueño.

Los resultados fueron claros: en comparación con las personas que dormían más de siete horas por noche, las que dormían menos de seis horas tenían cuatro veces más probabilidades de contraer un resfriado como resultado de la exposición al virus. Junto con la higiene de las manos, la buena higiene del sueño es por lo tanto una parte esencial de la prevención del frío. Sin mencionar que varios estudios han informado recientemente de una relación entre la falta de sueño y un mayor riesgo de enfermedades mucho más graves que el resfriado común, incluidos los accidentes cerebrovasculares, la diabetes y ciertos tipos de cáncer.

Duración y calidad del sueño

En nuestras sociedades de alto rendimiento, el sueño se considera a menudo una pérdida de tiempo y casi el 50% de la población duerme menos de siete horas por noche durante la semana. No hay recetas milagrosas para conseguir una buena noche de sueño, pero hay algunos consejos sencillos que pueden ayudar a mejorar la duración y la calidad del sueño:
– Haga del sueño un ritual: Establezca un horario regular tanto para ir a la cama como para levantarse (incluso los fines de semana).
– Haga de su habitación un «santuario» para dormir: manténgala ordenada, limpia, fresca, ventilada y desnuda, y evite traer portátiles, teléfonos o tabletas. La exposición a las pantallas provoca una estimulación nerviosa que pospone el sueño y promueve un sueño superficial y, por lo tanto, una mala recuperación.