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¿Puede el amor ser eterno? Un estudio de Harvard responde

Entablar una conexión con alguien, llegar a conocerlo, pasar tiempo juntos, enamorarse… Este es uno de los comportamientos humanos más estudiados, escudriñados, cantados y filmados, y sin embargo, también es uno de los menos comprendidos, especialmente en lo que respecta a su duración. Afortunadamente, un estudio realizado por dos profesores y terapeutas de la Escuela de Medicina de Harvard, Richard Schwartz y Jacqueline Olds, ha arrojado algo de luz sobre la cuestión de la permanencia del amor.

La anatomía del amor

Los dos científicos han logrado descifrar las reacciones del cerebro cuando nos enamoramos. Explican que las zonas cerebrales primitivas «se iluminan cuando hablas de un ser querido, y en algunas parejas, pueden permanecer encendidas durante mucho tiempo». Esto sugiere que «hay buenas razones para sospechar que el amor romántico puede mantenerse vivo».

Foto: Freepik

El amor activa el circuito de recompensa en el cerebro, liberando dos hormonas clave: el cortisol y la dopamina. Según el estudio de Harvard, «el amor es una experiencia placentera, similar a la euforia asociada con el consumo de cocaína o alcohol». Sin embargo, a medida que la relación progresa, «si este amor perdura, las áreas del cerebro asociadas con la recompensa y el placer permanecen activas, pero el deseo y la ansiedad constantes inherentes al amor romántico tienden a disminuir». Con el tiempo, las montañas rusas emocionales se calman y las hormonas se equilibran: la pasión sigue presente, pero el estrés disminuye.

Solidificar los vínculos

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Según la psiquiatra Marian Rojas Estapé, «si estuviéramos ansiosos toda nuestra vida, con mariposas en el estómago y sin capacidad de concentración, el mundo funcionaría muy mal. Primero debes enamorarte, sentir algo muy poderoso, y luego trabajar en ese amor».

Por su parte, la psicóloga de la salud especializada en perspectiva de género, María Cordón, señala que «el problema surge cuando, con el tiempo, te preguntas si todavía estás enamorado porque ya no te sientes como al principio. En realidad, en la mayoría de los casos, pasamos a una fase de vínculo, en la que estímulos diferentes, nuevos y atractivos toman el control».

A medida que avanza el tiempo, se crea un vínculo más familiar y también es agradable darse cuenta de que, aunque ya no haya la explosión del inicio, nuevos elementos toman el relevo. Como concluye la experta, «la ‘cultura de la inmediatez’ en la que vivimos nos influye en todos los ámbitos de nuestra vida diaria. Al final, todo tiene un costo, y está claro que estar apegado a alguien de manera estable tiene ventajas, pero también inconvenientes. Es una apuesta».

La importancia de la sinceridad

Según los investigadores de Harvard, «cuando estamos involucrados en una relación amorosa, la maquinaria neuronal encargada de evaluar críticamente a otras personas, incluidas aquellas con las que mantenemos una relación amorosa, se apaga». Pero una vez que despierta esta primera fase, «si queremos que la relación funcione, es muy importante ser claros sobre lo que apreciamos de nuestra pareja, qué valores y qué proyecto de vida debemos compartir». Aquí es donde entra en juego la sinceridad, que junto con el respeto y la admiración mutua, constituyen los tres pilares principales de una relación saludable, según María Cordón.

Expectativas y adaptación

Las investigaciones de Schwartz y Olds sugieren que el amor puede ser eterno, siempre y cuando estemos dispuestos a asumir el riesgo de crecer y construir juntos. Marian Rojas Estapé enfatiza que «primero debes enamorarte, sentir algo muy poderoso, y luego trabajar en ese amor». Es decir, debemos estar preparados para adaptarnos a las diferentes fases de la relación y ajustar nuestras expectativas en consecuencia.

Cultivar la intimidad

A medida que la relación evoluciona, la conexión emocional y la intimidad física pueden fortalecerse, reemplazando la intensidad inicial. María Cordón señala que «en la mayoría de los casos, pasamos a una fase de vínculo, en la que estímulos diferentes, nuevos y atractivos toman el control». Esto no significa que el amor se haya extinguido, sino que ha adoptado una forma más profunda y duradera.

Superar los desafíos

Las parejas que logran mantener el amor a lo largo del tiempo a menudo enfrentan desafíos, como la rutina, la falta de comunicación o los conflictos. Sin embargo, Marian Rojas Estapé afirma que «si estuviéramos ansiosos toda nuestra vida, con mariposas en el estómago y sin capacidad de concentración, el mundo funcionaría muy mal». Aprender a navegar estas dificultades de manera constructiva puede fortalecer aún más el vínculo.

El poder de la gratitud

Según los expertos, cultivar la gratitud y el aprecio mutuo es fundamental para mantener vivo el amor a lo largo del tiempo. Reconocer y valorar las cualidades de la pareja, así como los momentos compartidos, puede ayudar a contrarrestar los efectos de la «cultura de la inmediatez» que tiende a erosionar los vínculos a largo plazo.

Adaptarse a los cambios

A medida que las personas evolucionan y cambian a lo largo de la vida, la relación también debe adaptarse. Ser flexible, abierto y dispuesto a crecer junto a la pareja puede ser la clave para que el amor perdure. Como señala María Cordón, «está claro que estar apegado a alguien de manera estable tiene ventajas, pero también inconvenientes. Es una apuesta».

Encontrar el equilibrio

El desafío radica en encontrar un equilibrio entre la pasión inicial y la estabilidad a largo plazo. Schwartz y Olds sugieren que, si bien el «deseo y la ansiedad constantes inherentes al amor romántico tienden a disminuir» con el tiempo, «las áreas del cerebro asociadas con la recompensa y el placer permanecen activas». Aprender a apreciar y disfrutar de esta nueva fase de la relación puede ser fundamental.

Comunicación abierta y honesta

La sinceridad y la comunicación abierta y honesta son elementos clave para mantener vivo el amor. Como señalan los investigadores de Harvard, «si queremos que la relación funcione, es muy importante ser claros sobre lo que apreciamos de nuestra pareja, qué valores y qué proyecto de vida debemos compartir». Esto permite a la pareja adaptarse a los cambios y construir juntos.

Cultivar la complicidad

Pasar tiempo juntos, compartir experiencias y desarrollar una complicidad profunda pueden ayudar a mantener vivo el amor a lo largo del tiempo. Según Marian Rojas Estapé, «primero debes enamorarte, sentir algo muy poderoso, y luego trabajar en ese amor». Esto implica invertir esfuerzo y dedicación en la relación.

Abrazar la evolución

El amor no es estático, sino que evoluciona y se transforma a lo largo del tiempo. Aceptar y abrazar estos cambios, en lugar de aferrarse a la pasión inicial, puede ser la clave para que el amor perdure. Como concluye María Cordón, «está claro que estar apegado a alguien de manera estable tiene ventajas, pero también inconvenientes. Es una apuesta».

El estudio de Harvard realizado por Schwartz y Olds sugiere que el amor puede ser eterno, siempre y cuando estemos dispuestos a asumir el riesgo de crecer y construir juntos. Esto implica adaptarnos a las diferentes fases de la relación, cultivar la intimidad, superar los desafíos, practicar la gratitud, comunicarnos de manera abierta y honesta, y abrazar la evolución del amor. Al hacerlo, podremos disfrutar de una conexión profunda y duradera que trasciende la pasión inicial.

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Lorena Molina Perez

Este artículo fue elaborado con el apoyo de una herramienta de inteligencia artificial. Posteriormente, fue objeto de una revisión exhaustiva por parte de un periodista profesional y un redactor jefe, garantizando así su exactitud, su pertinencia y su conformidad con los estándares editoriales.

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Lorena Molina Perez

Lorena es una periodista que empezó escribiendo para la prensa de estilo de vida (gastronomía, decoración) antes de pasar a la prensa audiovisual.