Salud

Rosalba Ospino, oncóloga: los cinco cánceres que más muertes causan en Colombia y cómo prevenirlos

Hablar de cáncer en Colombia no es un tema “para después”. Es una conversación de casa, de familia, de trabajo. Y también es una conversación de sistema de salud, porque cuando el diagnóstico llega tarde, el costo lo paga el cuerpo y la vida.

La doctora Rosalba Ospino, oncóloga colombiana con más de 30 años de experiencia (especialmente en radioterapia) y profesora emérita del Instituto Nacional de Cancerología, insiste en algo que suena simple, pero se olvida fácil: prevenir y detectar temprano cambia historias completas.

Hoy, cinco tipos aparecen una y otra vez entre los que más muertes generan en el país: mama, estómago, pulmón, próstata, y colon y recto. La buena noticia es que hay acciones claras, sin alarmismo, que ayudan a bajar el riesgo y a llegar antes al diagnóstico. Empecemos por lo básico: hábitos y chequeos.

Los cinco tipos de cáncer que más muertes generan en Colombia, y por qué son tan comunes

En Colombia, el cáncer causa alrededor de 46.000 muertes al año, según las últimas cifras consolidadas disponibles (con base en registros oficiales del DANE y análisis técnicos del Instituto Nacional de Cancerología). Aunque el orden puede variar por sexo y región, estos cinco tipos se repiten en reportes nacionales porque combinan alta frecuencia, diagnóstico tardío y barreras de acceso a pruebas y tratamientos oportunos.

Cáncer de mama: la detección a tiempo cambia el pronóstico

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El cáncer de mama es una de las principales causas de muerte por cáncer en mujeres en el país. Puede ser mortal cuando se detecta tarde o cuando se confunden señales iniciales con “cosas normales” del ciclo o la edad. Ojo con un bulto que no estaba, cambios en la piel, hundimiento del pezón o secreción con sangre. El riesgo sube con la edad, los antecedentes familiares, la obesidad y el alcohol. La mamografía no es un castigo ni un trámite, es una puerta a tratamientos más simples y con mejores resultados si aparece algo.

Cáncer de estómago: el papel de Helicobacter pylori y la dieta alta en sal

El cáncer de estómago mantiene una mortalidad alta en Colombia y suele afectar más a hombres. Es traicionero porque al inicio se parece a gastritis: ardor, llenura rápida o acidez. Aquí pesa mucho la infección por Helicobacter pylori (H. pylori), además de dietas con mucha sal, consumo frecuente de alimentos ahumados/procesados y el tabaquismo. No normalices una acidez persistente que no mejora, una anemia sin explicación o una pérdida de peso sin razón clara. Si los síntomas se repiten, vale pedir evaluación médica y revisar si hay indicación de pruebas.

Cáncer de pulmón: el tabaco sigue siendo el enemigo principal

El cáncer de pulmón tiene una relación fuerte con el cigarrillo y también con el humo de segunda mano. A eso se suman exposiciones laborales (polvos, químicos) y la contaminación del aire. En varias zonas, el humo de leña dentro de casa también cuenta. A veces el cuerpo avisa con tos que no se va, sangre al toser, falta de aire o dolor en el pecho. Dejar de fumar no borra el pasado, pero sí cambia el futuro, el riesgo baja con el tiempo y el cuerpo lo agradece en semanas, no en años.

Cáncer de próstata: hablar del PSA a tiempo puede evitar diagnósticos tardíos

El cáncer de próstata es muy frecuente en hombres y su mortalidad crece cuando el control llega tarde. El riesgo aumenta con la edad, los antecedentes familiares y en hombres de ascendencia afrodescendiente. Muchos casos no dan síntomas al principio, por eso la conversación con el médico sobre PSA y tacto rectal puede ser clave, según edad y riesgo. Si aparecen cambios urinarios (chorro débil, levantarse muchas veces en la noche, dolor), no hay que aguantar meses “por pena” o por miedo.

Cáncer de colon y recto: está creciendo y se puede prevenir más de lo que parece

El cáncer de colon y recto (colorrectal) viene en aumento y no siempre espera a edades muy avanzadas. La mortalidad se relaciona con diagnósticos tardíos y con hábitos que se repiten en la vida diaria: dieta baja en fibra, alto consumo de carnes procesadas, sedentarismo, además de alcohol y tabaco. Lo esperanzador es que el tamizaje puede encontrar pólipos antes de que sean cáncer. Señales como sangre en las heces, anemia, dolor abdominal frecuente o cambios del ritmo intestinal que duran semanas merecen revisión, incluso si “a ratos se quita”.

Cómo prevenirlos en la vida real, hábitos simples y chequeos que salvan vidas

Prevenir no es volverse perfecto, es quitarle combustible al riesgo. Si hubiera un punto común para varios de estos cánceres, sería este: no fumar. El tabaco se mete por todo, pulmón, estómago, colon, y también afecta la circulación y la recuperación. El segundo punto es el alcohol, menos es mejor, porque no existe un “consumo seguro” para cáncer. Súmale movimiento diario, no tiene que ser gimnasio, puede ser caminar a buen paso, subir escaleras, bailar en casa. Y en el plato, lo simple funciona: más frutas y verduras, legumbres, granos, menos ultraprocesados, menos sal, y control de peso sin dietas extremas.

En el trabajo, la prevención también se pone casco. Si hay polvo, humo, químicos o combustibles, la protección respiratoria y las medidas de seguridad no son un favor, son salud. En casa, si se cocina con leña o hay humo atrapado, ventilar y buscar alternativas reduce exposición.

La otra mitad del partido es la detección temprana. En cáncer de mama, la mamografía suele recomendarse desde una edad objetivo, pero puede adelantarse si hay alto riesgo o antecedentes, eso se define con el médico. En hombres, conversar sobre PSA y examen clínico según edad, síntomas y antecedentes ayuda a no llegar tarde. En colon, el tamizaje puede incluir pruebas en heces o colonoscopia, según criterio médico y riesgo personal. Para estómago, si hay síntomas persistentes o factores de riesgo, vale preguntar por evaluación y por diagnóstico y tratamiento de H. pylori cuando esté indicado. En Colombia, lo más práctico es revisar tu caso con tu EPS y pedir la ruta de tamizaje que corresponda.

Señales de alerta que no se deben esperar meses

Muchos cánceres avisan en voz baja. El problema es que uno se acostumbra al malestar, como si el cuerpo fuera una alarma dañada. Una consulta oportuna puede cambiar el resultado.

Tos que dura más de lo razonable, falta de aire nueva, sangre al toser; dolor o acidez que se vuelve rutina; sangre en heces, estreñimiento o diarrea que no se explica; cambios en la mama o secreciones; problemas urinarios que aparecen y progresan. Un síntoma no siempre es cáncer, pero sí merece que alguien lo mire con calma y criterio.

Un plan sencillo para empezar esta semana (sin perfección)

Escoge dos cambios pequeños que sí puedas sostener, por ejemplo caminar 20 minutos al día y bajar el alcohol a ocasiones puntuales. Luego agenda una sola cita, la que toque por edad, antecedentes o síntomas, control general, mamografía, conversación de PSA o tamizaje de colon. Si fumas, pedir ayuda no es dramatizar, es estrategia, tu médico puede orientarte y hay apoyos. Los pequeños pasos suman, y si lo haces con alguien en casa, es más fácil no soltarlo.

 

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Margarita Martinez

Este artículo fue elaborado con el apoyo de una herramienta de inteligencia artificial. Posteriormente, fue objeto de una revisión exhaustiva por parte de un periodista profesional y un redactor jefe, garantizando así su exactitud, su pertinencia y su conformidad con los estándares editoriales.

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Margarita Martinez

Margarita Martínez es enfermera y redactora apasionada por el bienestar. Escribe sobre temas de estilo de vida, adolescencia y salud, combinando su experiencia clínica con una mirada cercana y humana.