¿Qué harías si pudieras vivir muchas vidas?

Si hay una pregunta que muchos solemos hacernos cuando comenzamos a envejecer es esta: Si tuviera la oportunidad de vivir nuevamente mi vida, ¿qué cambiaría? ¿Volvería a vivir nuevamente mi existencia tal como lo hice? ¿O haría todo diferente?

Según los psicólogos y coaching de vida, esta es una de las reflexiones que en realidad no deberíamos terminar haciéndonos al final de nuestro paso por este mundo, sino a lo largo de la ruta. Es decir, que a medida que avanza nuestra vida, deberíamos ir evaluando el camino andado.

Es una de esas interrogantes que deberíamos formulárnoslas desde la juventud y en la madurez temprana, pero no en la edad avanzada. Es una pregunta que debes hacerte cuando creas que estás perdiendo el rumbo, cuando medites o te sientas solo e incluso en los momentos de mayor felicidad y triunfo.

¿Cometerías los mismos errores?

Si hay algo que solemos reprocharnos son los errores cometidos y aún peor, culparnos por tropezar una y otra vez con la misma piedra. El detalle es que si no cometemos errores, entonces estaríamos viviendo una vida “perfecta”, lo cual es imposible en el plano real.

Aunque hay muchos que viven (o creen vivir) una vida a la perfección, sin posibilidad de errores, rodeados de la gente y las situaciones que no se salen de control ni un milímetro, esto al final es tan estresante que, tarde o temprano, todo este ‘teatro’ terminará cayéndose. Lo peor es que muchos no se recuperan de eso.

Así que en vez de preocuparte por tus errores del pasado, lo mejor es que te relajes más e intentes desear menos la perfección. No temas hacer tonterías y permítete hacer cosas sin tanta seriedad.

Los errores del pasado atrás quedaron. Parafraseando al Dalai Lama, recuerda que el pasado, ya pasó; el futuro no sabemos; el presente es lo único que existe ¿Entonces por qué te preocupas?

¿Viajarías y amarías más?

Entre las cosas que muchos lamentan al llegar a la vejez es no haberles alcanzado la vida para correr más riesgos, viajar más y contemplar más atardeceres en distintos lugares con las personas amadas.

¿Escalarías más montañas y cruzarías a nado más ríos? ¿Te atreverías a hacer una y otra vez esos viajes a todos tus sitios soñados? Si eres de quienes viven activamente su existencia sabrás que cada minuto de tu vida cuenta y puede hacer la diferencia. Y si no es así, trata de ahora en delante de llenarte de buenos momentos.

Preocúpate menos por preparar al dedillo lo que llevarás en tu camino y ocúpate más por viajar más liviano. Si vas a la playa, de acampada o viaje, no necesitas hacer una mudanza, cargando con todo lo que crees que puedes necesitar.

Disfruta más el camino y tómate menos tiempo planificando todo al detalle. Aunque no lo creas, este es uno de los grandes secretos de la felicidad: liberarte de cargas y viajar ligero. No esperes llegar a los 100 años para entenderlo.