Bienestar

La sexualidad: Explorando el deseo y el placer

La sexualidad es un aspecto fundamental de la vida humana, que abarca una amplia gama de comportamientos y experiencias relacionadas con la satisfacción del instinto sexual. Desde los primeros pasos en la exploración de los genitales durante la infancia, hasta las prácticas sexuales más complejas en la edad adulta, la sexualidad es un viaje fascinante y único para cada individuo.

Definición y desarrollo de la sexualidad

La sexualidad, a menudo denominada coloquialmente como «sexo», es un término general que se refiere al conjunto de comportamientos relacionados con la satisfacción del instinto sexual. Esto puede incluir desde las relaciones sexuales entre dos o más personas hasta la masturbación individual. De hecho, la masturbación suele ser la primera experiencia sexual que muchas personas tienen.

Foto: Freepik

 

En Francia, la edad promedio del primer encuentro sexual se sitúa alrededor de los 17 años, pero la sexualidad comienza a desarrollarse mucho antes. Desde la infancia, los niños y niñas empiezan a descubrir sus genitales y a experimentar placer al manipularlos, lo que Freud denominó como el «estadio fálico». Sin embargo, la verdadera sexualidad genital suele manifestarse durante la adolescencia, con la práctica de la masturbación.

Artículos Relacionados

Para las mujeres, la pubertad es una etapa clave en la que descubren el placer clitorídeo. La mayoría de los sexólogos coinciden en que el placer sexual femenino se origina principalmente en el clítoris, aunque también puede obtenerse indirectamente durante la penetración vaginal.

Es importante destacar que no todas las personas se masturban o tienen relaciones sexuales. Algunas pueden ser asexuales, es decir, no sentir un interés o deseo sexual. Otras pueden optar por una vida sin actividad sexual, ya sea por elección propia o por circunstancias. Cabe señalar que la sexualidad no es una necesidad vital, como comer, beber o dormir.

Excitación y prácticas sexuales

La excitación sexual es un fenómeno instintivo, favorecido por un estado de bienestar psicológico. Es difícil sentirse excitado en situaciones de estrés, por ejemplo. Durante las relaciones sexuales, el aumento del deseo puede requerir un clima de confianza entre los/las participantes, así como de los «preliminares» (caricias, besos, etc.) para despertar el anhelo de ir más allá.

Las prácticas sexuales se desarrollan de manera espontánea y abarcan una gran variedad de actividades, como la penetración vaginal, el sexo anal, el sexo oral y diversas posiciones. Todo depende de las preferencias y la experiencia de cada persona. Cabe destacar que el amor y los sentimientos no son indispensables para experimentar deseo sexual hacia un/a compañero/a.

Lamentablemente, algunas personas recurren a sustancias para facilitar o intensificar su sexualidad, como el alcohol o las drogas (fenómeno conocido como «chemsex»). Estas conductas de riesgo pueden tener consecuencias devastadoras, como abusos sexuales, infecciones de transmisión sexual, accidentes de tráfico y traumas psicológicos.

El Impacto de la pornografía

La pornografía es una fuente de inspiración, especialmente para el público masculino. Según un estudio reciente de Ifop (2023), la consulta de sitios pornográficos es una experiencia vivida por una amplia mayoría de jóvenes de 18 a 24 años (58%), particularmente entre los hombres (74%). Además, la mayoría de los jóvenes adultos encuestados en esta investigación no esperaron a ser mayores de edad para ver su primer contenido porno en línea: el 82% tenía menos de 18 años cuando lo hicieron por primera vez.

Si bien la pornografía puede ser estimulante, también puede tener efectos perjudiciales. Para algunos niños, el acceso a imágenes pornográficas puede ser un verdadero trauma. Además, en la adolescencia, la pornografía puede dar una percepción «trash» de la sexualidad, totalmente sesgada y desconectada de la realidad. No es raro que la pornografía genere una adicción y una búsqueda de una sexualidad cada vez más obscena o violenta, lo cual no siempre es compartido por las parejas sexuales. Como resultado, la pornografía es a menudo una causa de insatisfacción sexual crónica.

La exposición a la pornografía puede provocar trastornos psicosexuales, como la disminución del deseo sexual, problemas de excitación (dificultad para tener erecciones o una buena lubricación en las mujeres) y dificultad para alcanzar el orgasmo durante las relaciones sexuales. Además, a medida que se consume más pornografía, se requiere de contenidos cada vez más «duros» para estimularse, lo que puede generar rechazo una vez finalizada la masturbación.

Orientación sexual y sexualidad

La orientación sexual se refiere a la atracción afectiva y sexual hacia otra persona. Está estrechamente relacionada con la noción de sexualidad. Puedes sentirte atraído/a por alguien del mismo sexo o del sexo opuesto.

Las preferencias sexuales no se deciden, sino que se van construyendo a lo largo de la vida, a veces desde la infancia y otras veces en la edad adulta. Además, tu orientación sexual puede cambiar con el tiempo.

Durante la adolescencia, a menudo es difícil definir la propia orientación sexual. Esta se va construyendo gradualmente, a través de los encuentros y sin que seamos plenamente conscientes de ello. Finalmente, la orientación sexual se afirma y condiciona nuestra sexualidad. Sin embargo, no está fijada de por vida; no estamos encerrados/as toda la vida en una casilla de «heterosexual» u «homosexual».

Ser heterosexual significa sentir atracción por personas del sexo opuesto. Ser homosexual implica sentir atracción por personas del mismo sexo. Ser bisexual significa sentir atracción por ambos sexos. Y ser asexual significa no tener deseo de actividad sexual.

Trastornos sexuales y disfunciones

Los trastornos sexuales se refieren a dificultades en alguna etapa de la actividad sexual, ya sea en el deseo, la excitación o el orgasmo. Esto genera un malestar psicológico significativo. A diferencia de las disfunciones sexuales, los trastornos sexuales no se explican por enfermedades crónicas, cambios hormonales o el consumo de sustancias.

En los hombres, el trastorno sexual más común es la eyaculación precoz, que afecta entre el 20 y el 30% de los hombres. Generalmente, la eyaculación precoz es consecuencia de una ansiedad por el rendimiento. En las mujeres, el trastorno sexual más frecuente es la disminución del deseo sexual.

El tratamiento de los trastornos sexuales suele implicar una psicoterapia, en particular la consulta con un/a sexólogo/a.

Sexualidad sin deseo de tener hijos: La importancia de la anticoncepción

Cuando tenemos una sexualidad activa sin un proyecto de paternidad/maternidad, la anticoncepción es indispensable. Esto es especialmente relevante cuando no hemos decidido la exclusividad con una pareja. En este caso, el preservativo masculino es la opción más adecuada, ya que protege contra las infecciones de transmisión sexual (a excepción de las infecciones por el virus del papiloma humano).

A menudo, es la mujer quien debe protegerse de un embarazo no deseado, recurriendo a métodos anticonceptivos hormonales (píldora, implante, parche, anillo, DIU hormonal) u otros no hormonales (DIU de cobre). Todos estos métodos son altamente eficaces, siendo el implante el más fiable.

Sin embargo, los métodos anticonceptivos sin estrógenos (píldora de solo progesterona, implante, algunos DIU hormonales) presentan menos riesgos de complicaciones vasculares, especialmente en mujeres fumadoras y a partir de los 35 años. Cada mujer debe elegir el método que más se adapte a sus preferencias y efectos secundarios.

A quién consultar sobre sexualidad

Ante problemas como la disminución del deseo sexual, la sequedad vaginal o los trastornos de la erección, es recomendable hablar con alguien de confianza o con un/a profesional, con el fin de comprender mejor tu sexualidad y encontrar el bienestar. Puedes acudir a:

  • Médicos/as: ginecólogo/a, urólogo/a
  • Matronas/es
  • Centros de planificación familiar
  • Asociaciones
  • Psicólogos/as, terapeutas de pareja, sexólogos/as

La sexualidad es un aspecto fundamental de la vida humana, que abarca una amplia gama de experiencias y comportamientos. Desde los primeros pasos en la exploración de la sexualidad durante la infancia hasta las prácticas más complejas en la edad adulta, cada persona vive su sexualidad de manera única.

3/5 - (2 votos) ¿Le resultó útil este artículo?
Lorena Molina Perez

Este artículo fue elaborado con el apoyo de una herramienta de inteligencia artificial. Posteriormente, fue objeto de una revisión exhaustiva por parte de un periodista profesional y un redactor jefe, garantizando así su exactitud, su pertinencia y su conformidad con los estándares editoriales.

Publicidad

Lorena Molina Perez

Lorena es una periodista que empezó escribiendo para la prensa de estilo de vida (gastronomía, decoración) antes de pasar a la prensa audiovisual.