Johnson & Johnson y el talco: por qué se habla de 65,5 millones y qué pasó en Los Ángeles
¿Puede un producto tan común como el talco acabar en el centro de una batalla judicial por cáncer de ovario? En Estados Unidos, esa pregunta lleva años en tribunales, con jurados que a veces condenan y otras veces no.
Aquí hay un punto clave para no perderse: la cifra de 65,5 millones se asocia a un caso distinto y reportado en el pasado reciente, mientras que en diciembre de 2025 hubo un veredicto en Los Ángeles por 40 millones para dos mujeres. En ambos, el jurado ordenó una indemnización, pero se trata de historias y diagnósticos diferentes.
Qué pasó con el caso del talco y por qué se habla de 65,5 millones
Cuando se lee “Johnson & Johnson deberá pagar 65,5 millones”, es fácil pensar que se trata del mismo asunto del talco y el cáncer de ovario que se discute en California. Pero ese número aparece ligado a otro juicio, con otra demandante y otra enfermedad.
En términos simples, estos casos suelen seguir el mismo guion: una persona demanda a Johnson & Johnson, dice que usó polvos de talco durante años y que eso contribuyó a su cáncer. Luego un jurado escucha pruebas, revisa testimonios y decide si la empresa debe pagar una indemnización por daños.
La compañía, por su parte, suele responder que el producto es seguro, que no causa cáncer y que la ciencia no respalda la acusación. También insiste en que muchos fallos se discuten en apelación, y que no todos los jurados llegan al mismo resultado.
La cifra de 65,5 millones y la confusión con fallos más recientes
El monto de 65,5 millones de dólares se vinculó a un juicio en Minnesota en el que una mujer con mesotelioma afirmó haber estado expuesta a asbesto a través de talco. Ese veredicto es distinto del caso de Los Ángeles y no corresponde a dos demandantes, sino a un caso separado.
¿Por qué circulan cifras tan distintas al hablar del talco de J&J? Pasa mucho por cuatro razones:
- Años distintos, casos distintos: las noticias mezclan veredictos de diferentes jurisdicciones.
- Enfermedades distintas: no es lo mismo un caso de cáncer de ovario que uno de mesotelioma.
- Varios demandantes: a veces se trata de una sola persona, otras de dos o más.
- Cambios tras el veredicto: una apelación puede reducir o anular montos, o empujar a un acuerdo.
En otras palabras, el número impacta, pero no cuenta toda la historia si no se ubica en su caso concreto.
Qué decidió el jurado en Los Ángeles en diciembre de 2025, y quiénes fueron las demandantes
En diciembre de 2025, un jurado del Tribunal Superior de Los Ángeles ordenó a Johnson & Johnson pagar 40 millones de dólares en daños compensatorios a dos mujeres de California que atribuyeron su cáncer de ovario al uso prolongado de polvos de talco de la empresa.
Según lo reportado, ambas dijeron haber usado esos polvos por alrededor de 40 años. Los diagnósticos llegaron en 2014 y 2018, y el proceso incluyó tratamientos duros, como cirugías y quimioterapia. El reparto señalado fue de 18 millones para Monica Kent y 22 millones para Deborah Schultz (y su esposo).
Este tipo de veredictos suele leerse como un mensaje del jurado sobre responsabilidad y advertencias. Pero no es el final automático del caso, porque la empresa ya anticipó que buscará revertirlo por la vía judicial.
Qué argumentan las demandantes y qué responde Johnson & Johnson
Para entender por qué un jurado condena en unos casos y en otros no, ayuda ver las dos posturas sin tecnicismos. En el fondo, la discusión gira en torno a tres ideas: riesgo, seguridad del producto y si la empresa hizo lo correcto al informar.
Para condenar, el jurado tiene que creer que la evidencia presentada conecta el uso del producto con el daño y que hubo una falta relevante, como no advertir o minimizar un riesgo. Para absolver, tendría que creer que esa conexión no se probó o que la empresa actuó de forma razonable con la información disponible.
Lo que alegan las demandantes, conocimiento del riesgo y deber de advertir
La acusación central suele ser esta: la empresa habría conocido desde hace décadas un posible riesgo y no habría dado una advertencia clara al público.
En la vida diaria, una advertencia es algo simple: una etiqueta o información visible que te ayude a decidir. Si compras un medicamento y no te dicen un efecto grave, sientes que te dejaron a ciegas. En un juicio, esa sensación se traduce en preguntas directas: ¿hubo documentos internos? ¿se habló del riesgo? ¿se actuó con responsabilidad frente a consumidores que confiaban en una marca?
No hace falta ser experto para captar lo que está en juego. Si alguien usó el producto durante décadas, la idea de “yo no sabía” pesa, sobre todo cuando aparece la palabra “cáncer”.
La defensa de J&J, seguridad del talco, estudios, y planes de apelación
Johnson & Johnson mantiene una línea clara: su talco es seguro, no causa cáncer y sus productos no contenían asbesto. Tras el veredicto de Los Ángeles, la compañía dijo que planea apelar.
También ha afirmado que ha ganado la mayoría de los juicios similares. Ese dato importa porque recuerda algo incómodo: no existe un único resultado. Dependiendo de las pruebas, del contexto y de cómo se presente el caso, distintos jurados pueden llegar a conclusiones opuestas.
Qué significa este caso para consumidores, y qué hacer si usaste talco por años
Estos fallos generan ansiedad, porque tocan rutinas muy comunes. Mucha gente usó polvos de talco en casa sin pensarlo demasiado, como quien usa crema hidratante. Y cuando aparecen demandas, surge la duda: “¿Y si me afecta a mí?”.
Conviene separar dos cosas. Una es el impacto legal y mediático. La otra es tu salud personal, que depende de tu historial, tus síntomas y tu situación médica real, no de un titular.
Impacto más amplio, miles de demandas y cambios en el producto
El caso de Los Ángeles se enmarca en una ola grande de litigios en EE. UU., con decenas de miles de demandas relacionadas con talco y cáncer. En paralelo, la empresa dejó de vender polvos para bebés hechos con talco en Estados Unidos en 2020 y cambió a una base de maíz. Más tarde, dejó de vender talco a nivel mundial.
Un veredicto llamativo no cierra el tema. Puede haber apelaciones, nuevos juicios y resultados diferentes según la evidencia. Por eso conviene leer cada caso con su fecha, su estado y su enfermedad específica.
Pasos sensatos si te preocupa tu salud o tu situación legal
Si usaste talco durante años y el tema te inquieta, lo más útil es bajar el ruido y actuar con calma. Empieza por lo básico: hablar con un médico si tienes preocupaciones, síntomas o antecedentes que te alarmen. No hace falta entrar en pánico, pero tampoco ignorarlo.
También ayuda reconstruir tu historial de uso. ¿Qué producto era? ¿Con qué frecuencia lo usabas? ¿Durante cuántos años? Si ya existe un diagnóstico, guarda documentos médicos relevantes, porque con el tiempo se pierden citas, informes y fechas.
Si estás valorando un reclamo, busca asesoría legal en tu zona y plantea preguntas claras sobre plazos, costos y expectativas. Esta es información general y no reemplaza consejo médico o legal personalizado.
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