El sorprendente aumento de diagnósticos de TDAH en adultos: factores clave que explican esta tendencia
¿Alguna vez has sentido que tu mente salta de un tema a otro, o que te cuesta terminar tareas simples del día a día? No estás solo. El TDAH en adultos, conocido por sus siglas como trastorno por déficit de atención e hiperactividad, es una condición que hasta hace poco parecía exclusiva de la infancia. Sin embargo, los diagnósticos en adultos han subido un 15% entre 2020 y 2023, según datos recientes publicados por Infobae y Psychology Today.
Cada vez más personas adultas descubren que los olvidos, la falta de concentración o la dificultad para organizarse no eran simples despistes, sino síntomas que llevaban años afectando directamente su productividad y bienestar. Es frecuente que estos signos se intensifiquen en situaciones de estrés, como la pandemia y el teletrabajo, visibilizando un problema que antes pasaba desapercibido o se atribuía a la personalidad.
En este post verás los factores que están impulsando este crecimiento en los diagnósticos de TDAH en adultos. El objetivo es informarte, ayudar a reconocer señales y fomentar el acceso a un diagnóstico profesional, manteniendo siempre la importancia de consultar con expertos y descartando el autodiagnóstico digital. Si te identificas con lo que lees, no pierdas la oportunidad de buscar orientación médica. La información puede ser el primer paso hacia una vida más estructurada y satisfactoria.
Mayor conciencia y reconocimiento tardío del TDAH
Uno de los motores principales del aumento de diagnósticos es la mayor visibilidad y debate sobre el TDAH en adultos. Las redes sociales como TikTok e Instagram han cambiado la forma en que nos informamos sobre salud mental. Entre 2021 y 2025, los videos sobre síntomas de TDAH se multiplicaron, mostrando experiencias reales y estrategias de manejo diario. Estos contenidos, a menudo breves y personales, conectan rápido con quienes han sentido una desconexión crónica en la escuela o el trabajo, pero nunca entendieron la causa.
Estudios recientes citan que hasta un 80% de los casos diagnosticados en niños persisten en la vida adulta, aunque muchos no recibieron atención en su momento. Las señales más comunes en adultos incluyen:
- Dificultad para concentrarse en tareas largas.
- Problemas para priorizar y organizar actividades.
- Olvidos frecuentes (citas, fechas, tareas).
- Dificultades para cumplir plazos y proyectos.
Los portales especializados advierten que la sobreabundancia de contenidos populares puede llevar a dos escenarios: una mayor educación que empodera a las personas para buscar ayuda, o bien, confusión y desinformación que impulsa diagnósticos erróneos.
El acceso a información fiable online es fundamental, pero no sustituye la valoración profesional. El verdadero cambio lo marca el paso de la sospecha personal a la consulta médica, donde se evalúan situaciones individuales y se descarta la presencia de otros trastornos.
El papel de las redes sociales en el autodiagnóstico
En 2025, la cantidad de contenidos virales sobre TDAH motivó un incremento notable en consultas a especialistas. Videos y publicaciones que normalizan el estrés, la procrastinación y la hiperactividad ayudan a eliminar estigmas asociados al trastorno, pero también han disparado el autodiagnóstico, según reporta The New York Times. El riesgo está en pasar por alto otras condiciones o problemas de salud mental que pueden parecerse al TDAH.
Las búsquedas en Google relacionadas con «TDAH en adultos» se duplicaron tras la pandemia, marcando una clara tendencia: las personas buscan información y posibles respuestas, aunque esto no siempre garantiza un diagnóstico certero.
Reconocimiento de síntomas no detectados en la niñez
El subdiagnóstico es frecuente, sobre todo en mujeres y grupos minoritarios. Durante décadas, muchas niñas y adolescentes fueron ignoradas o catalogadas de «soñadoras» o «despistadas», en vez de tomar en cuenta sus dificultades reales. Ahora, el aumento de la conciencia permite que adultos se reconozcan en los relatos ajenos y pidan evaluación profesional.
Además, las comorbilidades como ansiedad y depresión suelen enmascarar el TDAH, dificultando la detección. El CDC señala que el 70% de adultos con TDAH también presenta al menos otra condición psiquiátrica, mostrando la necesidad de diagnósticos diferenciados y más específicos.
Cambios en los criterios diagnósticos y avances médicos
Las definiciones de TDAH han cambiado significativamente en la última década. Las actualizaciones del manual DSM-5 (publicado en 2013) ampliaron la descripción del trastorno y permitieron diagnosticar a más adultos. Ahora es posible reconocer síntomas que antes se consideraban «atípicos» y que afectan distintos ámbitos de la vida, no solo el rendimiento escolar.
El acceso a pruebas más precisas y a especialistas preparados también influye en los diagnósticos. Entre 2021 y 2023, las prescripciones de medicamentos para adultos superaron por primera vez a las de niños. El interés en tratamientos creció un 20% según Psychology Today, con clínicas doblando las solicitudes para evaluaciones.
Además, los estudios genéticos confirman que el TDAH tiene un componente hereditario significativo, con un 80% de probabilidad de aparecer en familiares directos. Esta comprensión ayuda a legitimar el trastorno y reduce la culpa en quienes lo padecen, abriendo el camino a una atención más empática y personalizada.
Actualizaciones en el DSM-5 y su impacto
El DSM-5 actualizó los criterios diagnósticos para TDAH al incluir síntomas en múltiples contextos de la vida adulta, no solo en la infancia. Ahora se reconoce que una persona puede tener dificultades diferentes según el entorno (trabajo, relaciones, estudios), lo que permite detectar casos previamente ignorados.
Esta inclusión también ha mejorado el acceso al diagnóstico en mujeres y adultos mayores, sectores históricamente invisibilizados en la investigación. La definición amplia facilita que más adultos reciban la atención adecuada y accedan a recursos de ayuda.
El impacto de la pandemia de COVID-19
La pandemia cambió todos los aspectos del día a día. El aislamiento, la adaptación al teletrabajo y el estrés aumentaron las demandas de autocontrol y organización. Muchas personas reportaron dificultad extrema para concentrarse, terminar proyectos o seguir rutinas: síntomas típicos que pasaban desapercibidos antes del confinamiento.
Tras el descenso en diagnósticos entre 2016 y 2020, la emergencia sanitaria invirtió la tendencia. Entre 2020 y 2023 los diagnósticos de TDAH en adultos aumentaron un 15%. Reportes del New York Times señalan que el home office y la falta de estructura diaria expusieron las luchas internas de quienes antes lograban “compensar” sus dificultades.
La búsqueda de ayuda profesional creció junto con la disponibilidad de consultas virtuales, permitiendo que más personas accedan a evaluaciones desde casa y contribuyendo al incremento global de diagnósticos.
Cambios en el estilo de vida durante el confinamiento
El confinamiento amplificó los desafíos para quienes tenían TDAH sin saberlo. El home office eliminó rutinas claras, lo que dio lugar a síntomas exacerbados como la distracción, la dificultad para empezar y terminar tareas y la fatiga mental. Las consultas virtuales aumentaron un 40%, facilitando el acceso y acelerando los tiempos de diagnóstico.
Para muchos, la vida en pandemia fue un espejo que expuso problemas encubiertos durante años y los llevó finalmente a buscar respuestas y apoyo.