ActualidadBienestarSalud

OMS e IARC alertan: tabaquismo e infecciones son las causas controlables que más cáncer generan en el mundo

¿Y si una parte importante del cáncer no fuera cuestión de «mala suerte», sino de riesgos que se pueden reducir? En febrero de 2026, un análisis global de la OMS y la IARC, basado en datos de 2022 y en 185 países, volvió a poner el foco en lo prevenible. El mensaje es claro y, a la vez, humano: no todo el cáncer se puede evitar, pero una fracción grande sí.

En ese mapa de riesgos, dos factores destacan por encima del resto, tabaquismo e infecciones. No es para asustarse, es para tener una brújula. Aquí vas a entender por qué pesan tanto, qué tipos de cáncer se relacionan con ellos y qué acciones realistas ayudan a bajar el riesgo, paso a paso y sin culpas.

Lo que dice la OMS: los dos factores prevenibles más ligados al cáncer

El informe de la OMS y la IARC estimó que casi 4 de cada 10 casos de cáncer podrían evitarse si se redujeran exposiciones conocidas. Traducido a personas, en 2022 eso equivale a 7,1 millones de casos potencialmente prevenibles. No es un número frío, es una idea potente: hay margen de acción en salud pública y también en decisiones cotidianas.

El estudio es amplio: analizó 30 factores de riesgo, en 36 tipos de cáncer, a lo largo de 185 países. Y aporta una novedad relevante: incorpora las infecciones que causan cáncer dentro del cálculo global, junto con riesgos más conocidos.

Cuando se ordenan las causas prevenibles por impacto, el resultado es contundente. El tabaco aparece como el primer factor, asociado al 15% de los nuevos casos a nivel mundial. En segundo lugar están las infecciones, responsables del 10% de los nuevos casos. Esto no significa que «siempre» causen cáncer, sino que, en conjunto, empujan una parte grande de la carga global.

Artículos Relacionados

«Controlable» no significa «culpa». Significa que existen medidas concretas que reducen el riesgo, aunque el contexto (ingresos, acceso sanitario, entorno laboral) también cuenta.

¿Por qué estos dos pesan tanto en todo el planeta?

Pesan tanto porque llegan a mucha gente, durante mucho tiempo. En el caso del tabaco, la exposición puede ser directa o por humo de segunda mano, y además ocurre a diario. Con las infecciones pasa algo parecido: algunas son muy comunes, pueden ser silenciosas durante años y, si se vuelven persistentes, aumentan el riesgo de ciertos tumores.

También influye la desigualdad. No todos los países tienen el mismo acceso a vacunas, pruebas de detección o tratamiento temprano. Por eso el impacto cambia por región y por sexo. En el análisis, la carga prevenible fue mayor en hombres que en mujeres: alrededor de 45% frente a 30%. Detrás suelen estar diferencias de consumo de tabaco, exposición laboral y acceso a servicios.

Hábito uno: tabaquismo, cómo daña y qué cambios bajan el riesgo de verdad

El tabaquismo no es solo «un mal hábito». Es una fuente constante de sustancias que irritan y dañan tejidos. Con el tiempo, ese daño facilita errores en las células, como si un texto se copiara con faltas una y otra vez. Algunas de esas faltas se acumulan y, en ciertos casos, terminan en cáncer.

Por eso el tabaco se relaciona con varios tumores, no solo con el de pulmón. Aumenta el riesgo también en zonas que están en contacto con el humo o con sus componentes, como boca, garganta y vías respiratorias. Además, parte de esas sustancias pasan a la sangre y pueden afectar otros órganos.

Lo más duro del tabaco es su «normalidad». Un cigarrillo tras el café, otro en una pausa, otro al final del día. Esa repetición convierte pequeñas dosis en años de exposición. Y ahí aparece una buena noticia: cuando se reduce la exposición, el cuerpo deja de recibir ese golpe diario. El riesgo no desaparece de golpe, pero sí baja con el tiempo.

También conviene recordar algo básico: los productos de tabaco no son iguales, pero comparten un problema central. Si hay combustión y humo, hay mezcla de sustancias irritantes y cancerígenas. Por eso, a nivel global, el control del tabaco sigue siendo una de las políticas con más impacto en prevención.

Dejar de fumar, y también evitar el humo ajeno, lo que más protege

Dejar de fumar es una de las decisiones con mayor retorno para la salud. El beneficio empieza pronto: mejora la respiración, baja la inflamación y se reduce la exposición diaria a sustancias tóxicas. Aun así, es normal que cueste. La nicotina engancha y el hábito se pega a rutinas, emociones y entornos.

La ayuda funciona mejor cuando se combina. Muchas personas mejoran sus probabilidades con apoyo médico, terapia, seguimiento y, si corresponde, sustitutos de nicotina o fármacos. El objetivo no es «tener fuerza», es diseñar un plan que aguante un mal día.

Y hay otro punto clave: proteger a los demás. Evitar el humo de segunda mano en casa y en el coche reduce el riesgo en la familia, sobre todo en niños. Un hogar sin humo no arregla todo, pero quita una exposición diaria que no debería existir.

Hábito dos: infecciones que pueden terminar en cáncer, y cómo prevenirlas a tiempo

Hablar de infecciones y cáncer puede sorprender, pero la relación está bien documentada. Algunas infecciones, cuando se vuelven crónicas o persistentes, favorecen cambios en los tejidos. No ocurre en todas las personas, ni con cualquier microbio. El riesgo sube cuando la infección dura años y no se detecta o trata.

Dos ejemplos centrales del informe ayudan a aterrizar la idea. El VPH (virus del papiloma humano) se asocia de forma clara con el cáncer de cuello uterino. En la mayoría de casos, el organismo elimina el virus, pero cuando persiste, el riesgo aumenta. El segundo ejemplo es Helicobacter pylori, una bacteria frecuente que puede causar gastritis crónica y, en algunos casos, aumentar el riesgo de cáncer de estómago.

Este enfoque cambia la pregunta. Ya no es solo «¿y si me da cáncer?», sino «¿estoy haciendo lo posible para evitar que una infección común se vuelva un problema?». Aquí la prevención no es abstracta. Se traduce en vacunas, pruebas, tratamiento oportuno y acceso a atención primaria.

Además, reducir infecciones relacionadas con cáncer no depende solo de decisiones individuales. Influyen el agua segura, la educación sanitaria, los programas de vacunación y la disponibilidad de cribado. Aun así, conocer el tema ayuda a pedir lo que corresponde.

Vacunas, pruebas y tratamiento: la ruta más directa para cortar el riesgo

La herramienta más simple y eficaz frente al VPH es la vacunación. En muchos países se recomienda antes del inicio de la vida sexual, aunque también puede indicarse más tarde según edad y contexto. La vacuna no elimina la necesidad de controles, pero reduce de forma importante la probabilidad de infección por tipos de alto riesgo.

El segundo pilar es el cribado. En cuello uterino, las pruebas recomendadas varían por país y edad (citología, prueba de VPH, o estrategias mixtas). Lo importante es sostener el control en el tiempo, porque el cáncer suele tardar años en desarrollarse. En estómago, si hay síntomas o factores de riesgo, el médico puede valorar pruebas y, si aparece H. pylori, indicar tratamiento para erradicarla.

Las barreras existen: miedo, vergüenza, falta de información, listas de espera. Aun así, una conversación directa con un profesional y el uso de programas comunitarios suelen abrir puertas. Pedir una cita para revisar vacunas y cribados es un paso pequeño, pero cambia el rumbo.

 

¿Le resultó útil este artículo?
Margarita Martinez

Este artículo fue elaborado con el apoyo de una herramienta de inteligencia artificial. Posteriormente, fue objeto de una revisión exhaustiva por parte de un periodista profesional y un redactor jefe, garantizando así su exactitud, su pertinencia y su conformidad con los estándares editoriales.

Publicidad

Margarita Martinez

Margarita Martínez es enfermera y redactora apasionada por el bienestar. Escribe sobre temas de estilo de vida, adolescencia y salud, combinando su experiencia clínica con una mirada cercana y humana.