Salud

“Nos están llevando a la muerte”: pacientes con enfermedades huérfanas 

En una silla plástica, con una carpeta de exámenes en las piernas, una cuidadora mira el celular cada cinco minutos. No espera un mensaje cualquiera, espera el aviso de que ya está autorizado el medicamento. Pero el mensaje no llega. Y mientras no llega, el cuerpo de su familiar se va quedando sin aire, sin fuerza, sin margen.

Eso es lo que vuelve tan cruel el retraso cuando se vive con enfermedades huérfanas (también llamadas raras): condiciones poco frecuentes, pero graves, que suelen necesitar tratamientos muy específicos y constantes. En Bogotá, a finales de enero de 2026, pacientes y organizaciones salieron a plantones frente a sedes de Nueva EPS con una frase que duele por lo literal: “Nos están llevando a la muerte”.

Por qué una demora en una EPS puede convertirse en una sentencia para enfermedades huérfanas

En muchas enfermedades comunes, un cambio de cita o una fórmula que se retrasa es un problema serio, pero no siempre inmediato. En las enfermedades huérfanas, el tiempo juega distinto. Aquí el tratamiento no es “cuando se pueda”, es todos los días, a la misma hora, con controles y ajustes finos. Si se rompe esa rutina, el cuerpo lo cobra.

El recorrido también es frágil. Para que una persona reciba su medicina, suele necesitar consulta con especialista, exámenes recientes, una orden vigente, autorización, dispensación en farmacia y, en algunos casos, cadena de frío y transporte. Si falla un eslabón, se cae todo. Y lo más duro es que el paciente casi siempre queda en el medio, llamando, radicando papeles, rogando por una respuesta.

No es solo un tema de costos, aunque muchos de estos manejos son de alto costo y dependen de proveedores puntuales. El punto real es la continuidad. Un tratamiento continuo sostiene órganos, frena daño y reduce hospitalizaciones. Un medicamento vital no se “repone después” como si fuera un recibo atrasado.

Artículos Relacionados

Cuando el sistema se demora, aparecen escenas repetidas: dolor que se intensifica, fatiga extrema, crisis respiratorias, pérdida de movilidad, recaídas neurológicas, infecciones por defensas bajas. Y luego viene lo que nadie quiere: urgencias, UCI, incapacidad, miedo.

Lo que le pasa al cuerpo cuando se corta el medicamento, no es un simple retraso

Pensemos en ejemplos cotidianos. En hipertensión pulmonar, la falta del fármaco puede traducirse en falta de aire al mínimo esfuerzo, mareos y descompensaciones. En vasculitis, el cuerpo puede volver a “encenderse” por dentro y atacar vasos sanguíneos, con síntomas que se disparan sin avisar. En otras condiciones raras, el tratamiento sostiene enzimas, hormonas o defensas que el cuerpo no produce bien.

Por eso, un corte no es un trámite, es salud día a día. El problema no es solo “sentirse mal”, es el riesgo de crisis que obliga a hospitalizarse. Y, en algunos casos, el tiempo perdido se convierte en daño irreversible. Hay funciones que no regresan, aunque el medicamento vuelva semanas después.

El desgaste invisible, familias que se vuelven gestoras, enfermeras y abogadas al tiempo

La enfermedad rara casi nunca llega sola. Llega con un cuidador que aprende a aplicar inyecciones, a leer exámenes, a insistir en un call center. Muchos hogares terminan en modo cuidado 24/7. Y esa carga no tiene descanso.

Se pierden trabajos por tantas citas. Se acumulan deudas por traslados y copagos. Se gastan días enteros entre ventanillas, filas y respuestas ambiguas. Y cuando el medicamento no aparece, hay familias que hacen lo impensable: pedir prestadas dosis a otros pacientes, partir tabletas, estirar frascos, “aguantar” un par de días. No es irresponsabilidad, es desesperación.

Ese cansancio se vuelve físico y emocional. A veces, lo que rompe a una familia no es el diagnóstico, es el agotamiento de pelear cada mes por lo mismo.

Bogotá, enero de 2026: el grito “Nos están llevando a la muerte” y lo que están denunciando

El 28 de enero de 2026, pacientes con enfermedades huérfanas y organizaciones de apoyo realizaron un plantón pacífico en Bogotá frente a una sede de Nueva EPS. La ubicación que circuló en convocatorias y reportes fue en Engativá, en el sector de Los Monjes (Carrera 85K No. 46A-66, zona conocida como Carrera 85 con calle 46). La hora anunciada fue desde las 9:30 a. m.

No fue una protesta abstracta. La gente llegó con fórmulas, órdenes médicas y testimonios. En reportes de ese día se mencionó la participación de grupos como el Observatorio Interinstitucional de Enfermedades Huérfanas y organizaciones de pacientes, entre ellas Basculitis Colombia Internacional. También se habló de decenas de colectivos, en algunos casos se citó la cifra de 39 organizaciones.

El reclamo central fue la falta de continuidad: pacientes que dicen llevar meses sin recibir medicamentos esenciales o recibiéndolos incompletos. Según lo que expresaron, la situación se habría vuelto más crítica desde diciembre de 2025, con más demoras en autorizaciones, cambios de dispensación y trabas para acceder a citas y exámenes. En paralelo, la ciudad vive un ambiente de alerta por dificultades del sistema, con quejas de usuarios y tensiones entre EPS y prestadores.

La frase “Nos están llevando a la muerte” se repitió porque resume lo que sienten: que cada día sin medicina no es un retraso administrativo, es un retroceso en la salud. Voceros también advirtieron que hay personas empeorando y que el riesgo no es hipotético.

Qué están pidiendo exactamente, medicamentos a tiempo, autorizaciones rápidas y continuidad real

En lenguaje simple, lo que pidieron es que el tratamiento deje de depender de la suerte. Hablaron de entrega sin interrupciones y de recibir la fórmula completa, no “una parte” que obliga a volver a empezar el trámite. También pidieron citas y exámenes sin meses de espera, porque muchos medicamentos se aprueban solo si el control está al día.

Otra exigencia fue una respuesta con plazos, no frases abiertas. Si hay un faltante, quieren una fecha clara, un canal que sí conteste y una ruta para casos de alto riesgo, sin mandar al paciente de oficina en oficina.

Qué han respondido y qué sigue, reuniones prometidas y acuerdos que deben verificarse

En reportes posteriores, se indicó que Nueva EPS planteó abrir diálogo y anunció una reunión con organizaciones de pacientes para el 3 de febrero de 2026. También se mencionó que la entidad estaría trabajando con farmacéuticas para acelerar entregas.

El problema es la confianza. Cuando alguien lleva semanas sin medicamento, una promesa suena bien, pero no alcanza. Lo que la gente pide, y con razón, es cumplimiento verificable. Una fecha que se cumpla, un despacho que llegue, una autorización que no se caiga. Y luego seguimiento, porque muchas crisis empiezan cuando el caso se “cierra” en el sistema, pero el paciente sigue esperando en la vida real.

Qué puede hacer un paciente en Bogotá cuando el sistema no responde, rutas urgentes y apoyos reales

Cuando el medicamento falta o la autorización no sale, conviene actuar como si se estuviera armando un caso. No por gusto, sino porque el sistema responde mejor cuando hay trazabilidad. Empieza por lo básico: pedir y guardar constancias de no entrega, radicar solicitudes por escrito y exigir que quede registro.

En Colombia, una PQR bien sustentada puede destrabar cosas, pero si hay riesgo serio o deterioro rápido, muchas familias terminan usando rutas externas. La Supersalud recibe quejas y puede intervenir en casos de negación o demoras, y entidades como la Personería de Bogotá y la Defensoría del Pueblo suelen orientar, sobre todo cuando hay barreras repetidas o trato indigno.

Cuando hay amenaza a la vida o a la integridad, la tutela sigue siendo una herramienta real. No debería ser el camino normal, pero en enfermedades huérfanas a veces es lo que evita el corte del tratamiento. Lo que marca diferencia es presentar soportes médicos claros: diagnóstico, fórmula, justificación del especialista y evidencia de la demora.

Cómo documentar el caso para que no se pierda en el trámite

Lo más útil es ordenar todo por fechas. Una carpeta (física o digital) con órdenes médicas, resultados recientes, pantallazos de solicitudes, respuestas y constancias. Dos datos suelen pesar mucho: el radicado de cada trámite y la fecha de no entrega del medicamento o del insumo.

También ayuda escribir una línea de tiempo corta, con lo que se pidió, cuándo se pidió y qué respondió la entidad. Ese resumen, aunque suene simple, evita que el caso se reinicie cada vez que cambias de asesor.

Acompañamiento comunitario, cuando una fundación abre puertas que un call center cierra

En enfermedades huérfanas, el aislamiento es un enemigo silencioso. Por eso las organizaciones de pacientes importan tanto. No hacen magia, pero sí ofrecen red de apoyo: guían sobre documentos, rutas, derechos y cómo hablar con el sistema sin perderse.

También cumplen una función de veeduría ciudadana. Cuando muchos casos iguales aparecen juntos, se vuelve más difícil tratarlos como “errores sueltos”. Y para una familia agotada, saber que no está sola puede ser lo que la sostiene mientras vuelve el medicamento.

 

¿Le resultó útil este artículo?
Margarita Martinez

Este artículo fue elaborado con el apoyo de una herramienta de inteligencia artificial. Posteriormente, fue objeto de una revisión exhaustiva por parte de un periodista profesional y un redactor jefe, garantizando así su exactitud, su pertinencia y su conformidad con los estándares editoriales.

Publicidad

Margarita Martinez

Margarita Martínez es enfermera y redactora apasionada por el bienestar. Escribe sobre temas de estilo de vida, adolescencia y salud, combinando su experiencia clínica con una mirada cercana y humana.