Salud

¿Qué ocasiona la retención de líquidos? Un nefrólogo responde y explica cómo tratarla

Sentir las piernas o los tobillos hinchados al final del día puede ser molesto.

Mucha gente piensa que es algo pasajero, pero la retención de líquidos es un problema frecuente que va más allá de lo estético. En 2025, afecta a millones de personas, muchas veces por enfermedades crónicas. Además de la hinchazón, pueden aparecer molestias en el abdomen o manos. Consultar a un nefrólogo es fundamental si el problema no desaparece, ya que puede ser señal de un fallo en los riñones, insuficiencia cardíaca o un trastorno hormonal.

La retención de líquidos (edema) sucede cuando el cuerpo acumula más agua de la que puede eliminar. Por eso, entender por qué ocurre y cómo tratarla puede marcar la diferencia en tu salud y bienestar.

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Causas principales de la retención de líquidos

El equilibrio de líquidos en el cuerpo no depende solo de los riñones, aunque su papel es central. El corazón, el hígado y el sistema linfático también intervienen día tras día para evitar la acumulación en los tejidos. Cuando uno de estos sistemas falla o se ve desbordado, aparece la retención.

Por ejemplo, en el síndrome nefrótico, una enfermedad renal en la que el glomérulo (el filtro de los riñones) se daña, se pierde proteína por la orina y los tejidos retienen más sodio y agua. El resultado es el clásico edema, sobre todo en piernas y párpados.

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Otra causa frecuente es la insuficiencia cardíaca, donde el corazón no bombea la sangre de forma eficiente. Esto genera que el líquido se quede estancado en las venas, especialmente en las piernas. Si el hígado falla, como ocurre en la cirrosis, también se puede presentar retención.

No podemos olvidar el exceso de sal en la dieta, el sedentarismo, la obesidad y los cambios hormonales en las mujeres, como cerca de la menstruación o durante el embarazo. El calor o usar ropa ajustada por largo tiempo también influyen. Incluso ciertos medicamentos recetados para la presión, diabetes o el dolor pueden favorecer la acumulación de agua.

Según datos de Mayo Clinic y la Fundación ALCER, el aumento del consumo de sal y la mala circulación asociados al estilo de vida de 2025 hacen que los especialistas vean más casos de edema en la consulta diaria.

El rol de los riñones en la retención de líquidos

Imagínate los riñones como dos filtros encargados de limpiar la sangre de sodio y agua. Cuando funcionan bien, mantienen el equilibrio. Si están dañados, como ocurre con la enfermedad renal crónica o el síndrome nefrótico, esas impurezas y líquidos empiezan a acumularse.

En 2025, el avance de la diabetes ha causado un repunte de personas con enfermedades renales. Esto lleva a hinchazón en piernas, tobillos y a veces hasta en el rostro. Los pacientes también pueden sentirse cansados o notar que su orina cambia.

Cuando estos “filtros” se obstruyen, el cuerpo ya no puede regular bien el exceso de agua. Los tratamientos, en estos casos, deben apuntar no solo a aliviar la hinchazón sino también a tratar la causa base, ya que el riesgo de complicaciones graves como insuficiencia renal crónica aumenta.

Otras causas no renales comunes

No toda retención de líquidos tiene su origen en los riñones. La insuficiencia cardíaca es otra causa relevante: el corazón bombea con menos fuerza, el líquido se acumula en las venas y aparece el edema, sobre todo al final del día.

La cirrosis o enfermedades hepáticas descontrolan la proteína en sangre y fomentan la retención. El linfedema ocurre cuando el sistema linfático no drena bien el líquido, lo que puede pasar tras cirugías o por genética.

Hábitos como el consumo excesivo de sal, estar sentado mucho tiempo o llevar una vida sedentaria empeoran la situación. El agua sigue la sal por ósmosis, así que mientras más sal hay, más líquido se queda en los tejidos. Factores como el embarazo, el uso de anticonceptivos, o pasar muchas horas sentado (como en un vuelo largo), también pueden provocar que el cuerpo hinche.

Un nefrólogo identifica si las causas son renales o si es necesario derivar al paciente a un cardiólogo, un hepatólogo o un especialista en linfa, siempre buscando un tratamiento integral.

Cómo diagnosticar y tratar la retención de líquidos

El diagnóstico de la retención de líquidos comienza con una buena revisión: historia clínica, examen físico y diversas pruebas específicas. Los análisis de sangre pueden medir la creatinina (un indicador renal) y la albúmina (una proteína importante). También se evalúan los niveles de sodio y se hacen pruebas de orina.

Ecografías renales y cardíacas permiten mirar la causa del problema. Si el edema es importante, pueden hacerse pruebas para ver el funcionamiento del corazón o el hígado.

Para tratar la retención, el primer paso suele ser modificar la dieta, bajando la sal a menos de 2 gramos al día. Caminar al menos 30 minutos diarios, elevar las piernas y controlar el peso son medidas sencillas pero efectivas.

En casos renales o de edema severo, se usan medicamentos como los diuréticos, por ejemplo la furosemida. Estos ayudan a eliminar el exceso de agua por la orina. También existen terapias como el drenaje linfático manual o el uso de medias de compresión.

En 2025, hay diuréticos nuevos que cuidan más el riñón y tienen menos efectos secundarios. De todas formas, nunca te automediques: solo un experto puede recomendar el tratamiento correcto. La terapia se adapta al origen del problema.

Tratamientos médicos y cambios en el estilo de vida

Los diuréticos ayudan a liberar el exceso de agua, pero solo bajo control médico para evitar desequilibrios. Una dieta baja en sodio es esencial: lee etiquetas y elige productos frescos. Camina a diario, mantén un peso saludable y controla la presión arterial.

Si tienes enfermedad renal, es necesario tratar causas como la hipertensión o la diabetes para frenar el daño. Hidrátate bien, evita el consumo excesivo de alcohol y, si puedes, practica ejercicios suaves como natación o bicicleta.

Estos cambios no solo alivian la hinchazón, también previenen complicaciones más graves. Recuerda que los medicamentos o terapias físicas pueden complementar, pero nunca reemplazan un estilo de vida sano.

Cuándo consultar a un nefrólogo

Busca atención si la hinchazón persiste más de unos días, si tienes dificultad para respirar, fatiga exagerada o cambios en la cantidad o color de la orina. También si el edema aparece de forma repentina o te causa dolor.

El nefrólogo es el médico indicado para diagnosticar si el problema es de los riñones. Si no es así, te enviará al especialista que corresponda. En 2025, con la telemedicina, pedir cita es sencillo, incluso desde casa.

Detectar pronto una enfermedad puede evitar que evolucione hacia insuficiencia renal crónica o complicaciones cardíacas. No ignores los síntomas; actúa a tiempo por tu salud.

 

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Margarita Martinez

Este artículo fue elaborado con el apoyo de una herramienta de inteligencia artificial. Posteriormente, fue objeto de una revisión exhaustiva por parte de un periodista profesional y un redactor jefe, garantizando así su exactitud, su pertinencia y su conformidad con los estándares editoriales.

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Margarita Martinez

Margarita Martínez es enfermera y redactora apasionada por el bienestar. Escribe sobre temas de estilo de vida, adolescencia y salud, combinando su experiencia clínica con una mirada cercana y humana.