¿Por qué el agua alcalina es la obsesión de las celebridades? ¿Funciona?

Escrito por Lina Rodríguez Fernandez

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¿Por qué el agua alcalina es la obsesión de las celebridades? ¿Funciona?
¿Es el agua alcalina la clave de la salud de las celebridades o solo un truco de marketing? Exploramos si sus beneficios son reales.

Cristiano Ronaldo invierte en ella, Gwyneth Paltrow la ha rodeado de discursos sobre bienestar y Karim Benzema aparece citado en mensajes sobre rendimiento físico. El agua alcalina se ha convertido en un símbolo de autocuidado premium, con botellas elegantes y promesas que suenan casi demasiado buenas.

Pero la popularidad no prueba su eficacia, ¿hidrata más, ayuda a adelgazar, combate la acidez o protege frente a enfermedades? La evidencia disponible obliga a separar una bebida perfectamente válida de una lista de beneficios que no se han demostrado.

La fama del agua alcalina nació entre celebridades, marketing y bienestar

El agua alcalina tiene un pH superior al del agua común. Muchas marcas se mueven entre pH 8 y 9, aunque algunas superan ese rango. Puede ser agua mineral de origen natural, agua filtrada o agua tratada con un ionizador. Son productos distintos, aunque la publicidad suele presentarlos como si fueran equivalentes.

Cristiano Ronaldo se vinculó a URSU9, una marca de agua mineral de Ávila, España, de la que es inversor y embajador. La compañía promocionó un pH de 9 y propiedades antioxidantes. Sin embargo, un análisis divulgado por el dietista-nutricionista Juan Revenga situó su pH en 8,62. La diferencia parece pequeña, pero muestra lo fácil que es convertir un dato técnico en argumento comercial.

Gwyneth Paltrow también ha impulsado ideas asociadas a la dieta alcalina a través de Goop. En paralelo, diversos medios han atribuido a Karim Benzema, Tom Brady o Kylian Mbappé el consumo de agua alcalina para entrenar o controlar el peso. Esas asociaciones tienen un enorme valor publicitario. Una botella deja de ser una botella y pasa a prometer la rutina de un deportista de élite.

Frases como «alcaliniza tu cuerpo», «elimina toxinas» o «ayuda a quemar grasa» funcionan porque ofrecen una explicación simple para problemas complejos. También influye el precio, si un agua cuesta varias veces más que la corriente, muchas personas asumen que debe aportar algo extraordinario.

Una imagen de lujo puede vender bienestar, pero no sustituye una prueba clínica bien hecha.

¿Funciona el agua alcalina? Lo que dice la evidencia

La respuesta corta es clara: no hay evidencia sólida de que el agua alcalina aporte beneficios extraordinarios en personas sanas. Puede hidratar, porque sigue siendo agua. Sin embargo, no existen pruebas consistentes de que prevenga enfermedades, adelgace o cambie el equilibrio químico del organismo de una forma favorable.

El pH de la sangre se mantiene en un rango muy estrecho gracias al trabajo de los pulmones y los riñones. Si cambiara de forma importante por lo que bebemos, habría un problema médico serio. Por eso, beber agua con pH 8 o 9 no vuelve la sangre «más alcalina» en una persona sana.

La orina sí puede variar de pH según la alimentación, los medicamentos o el estado de hidratación. Esa variación suele alimentar el mito. Una tira reactiva puede mostrar una orina menos ácida después de ciertos alimentos, pero no demuestra que el cuerpo haya modificado el pH sanguíneo ni que haya eliminado supuestas toxinas.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, EFSA, ha evaluado cientos de alegaciones de salud. No existe una alegación autorizada que atribuya al agua alcalina efectos antioxidantes, pérdida de grasa o protección contra el cáncer. El Reglamento 432/2012 de la Unión Europea tampoco reconoce esas propiedades para el agua por tener un pH elevado.

Hidrata igual, aunque algunas marcas aseguren lo contrario

El agua alcalina ayuda a reponer líquidos, igual que el agua potable segura. Para una persona que camina, trabaja, estudia o hace ejercicio moderado, importa más beber suficiente líquido que perseguir un número concreto de pH.

Algunas campañas han citado estudios sobre agua ionizada y una supuesta mejora del 88 % en la hidratación. Esos trabajos son limitados, no permiten sacar conclusiones generales y no convierten al agua alcalina en una necesidad deportiva. Un estudio publicado en el Journal of the International Society of Sports Nutrition observó posibles mejoras en recuperación de líquidos con agua ionizada de pH superior a 9,5 tras ejercicio intenso. Aun así, un único estudio no crea consenso.

El calor, la duración del entrenamiento, la sudoración y la alimentación influyen mucho más. Durante una sesión larga o especialmente exigente, también pueden ser necesarios carbohidratos y electrolitos. El pH del agua no resuelve por sí solo esas necesidades.

Ni adelgaza ni modifica el pH del cuerpo

No hay pruebas de que el agua alcalina queme grasa, acelere el metabolismo o reduzca el apetito de manera relevante. Puede ayudar de forma indirecta si reemplaza refrescos, jugos azucarados o bebidas alcohólicas. En ese caso, la ventaja viene de consumir menos calorías, no de la alcalinidad.

Tampoco previene ni cura el cáncer. Las afirmaciones sobre células cancerosas y ambientes ácidos simplifican en exceso procesos biológicos complejos. Usar esta agua como sustituto de un tratamiento médico puede retrasar una atención necesaria.

Hay investigaciones pequeñas sobre reflujo y pepsina, una enzima relacionada con la digestión. Un trabajo de laboratorio indicó que agua con pH alto podría inactivar la pepsina, pero eso no prueba que trate el reflujo en la vida real. Quien tenga ardor persistente, dolor al tragar o pérdida de peso involuntaria necesita valoración médica.

Límites, riesgos y opciones sensatas antes de comprarla

«Naturalmente alcalina», «filtrada» e «ionizada» no significan lo mismo. Una agua mineral puede tener minerales y bicarbonato por su origen. Un filtro puede mejorar olor o sabor, según el equipo. Un ionizador altera el pH mediante un proceso eléctrico. Conviene leer la etiqueta sin confundir un control sanitario con una prueba de beneficios médicos.

URSU9, por ejemplo, declara 193 mg/L de bicarbonato y 107 mg/L de sodio. Ese perfil mineral puede influir en el sabor. Sin embargo, no demuestra poder antioxidante ni una superioridad clínica. También merece atención el coste de comprar botellas con frecuencia o instalar un ionizador doméstico.

PROFECO en México y varios verificadores han cuestionado publicidad que presenta el agua alcalina como un producto capaz de curar o prevenir enfermedades. La seguridad del producto importa, pero la promesa médica exige evidencia mucho más exigente que una etiqueta atractiva.

Un consumo excesivo puede causar problemas

En cantidades normales, el agua alcalina suele ser segura para adultos sanos si procede de una fuente controlada. El riesgo aumenta cuando se consumen grandes volúmenes de agua con pH muy alto o cuando se utiliza como remedio para una enfermedad.

La alcalosis metabólica es poco frecuente, pero puede aparecer si el organismo acumula demasiado bicarbonato o pierde ácido. Puede provocar náuseas, vómitos, temblores, espasmos musculares o confusión. Las personas con enfermedad renal, alteraciones del equilibrio ácido-base o tratamientos médicos concretos deben consultar antes de convertirla en un hábito diario.

La opción razonable para la mayoría

El agua potable, y el agua filtrada cuando la calidad local o el sabor lo requieren, cubren las necesidades de hidratación de la mayoría. Una alimentación variada aporta minerales sin necesidad de comprar promesas embotelladas.

Quien disfrute del sabor del agua alcalina y pueda pagarla puede consumirla con moderación, siempre que sea segura. El problema empieza cuando se le atribuyen poderes que no tiene o cuando reemplaza un tratamiento indicado.

Una fama mayor que sus pruebas

La obsesión por el agua alcalina se entiende mejor por la influencia de celebridades, el marketing y el deseo de encontrar soluciones sencillas. No hay pruebas de que hidrate mucho más, adelgace o cure enfermedades.

Puede ser una bebida agradable, pero no una fórmula secreta de longevidad. Para cuidar la salud, sigue pesando más beber agua segura con regularidad, comer bien y acudir a un profesional cuando el cuerpo da señales de alarma.

Lina Rodríguez Fernandez

Este artículo fue elaborado con el apoyo de una herramienta de inteligencia artificial. Posteriormente, fue objeto de una revisión exhaustiva por parte de un periodista profesional y un redactor jefe, garantizando así su exactitud, su pertinencia y su conformidad con los estándares editoriales.

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