Nutrición

El bienestar empieza en los pies: 5 secretos para dedicarse al propio bienestar

Cuidar los pies no es sólo una cuestión estética: son nuestras raíces y tienen un profundo impacto en muchas dinámicas relacionadas con la salud y el bienestar psicofísico. El pie es un «segundo corazón», fundamental para la salud de todo el organismo, punto de llegada de las principales cadenas posturales, con la importante tarea de gestionar la circulación del retorno venoso de la sangre y la circulación linfática de abajo hacia arriba. Aspria Harbour Club y la Dra. Nicola Del Bianco, cirujana ortopédica especializada en el tratamiento de los trastornos del pie, revelan los 5 secretos para dedicarse a su bienestar desde las extremidades inferiores.

Reflexología podal. «Cada zona de nuestro cuerpo encuentra una correspondencia en puntos precisos situados en los pies» – revela Francesca Grazioli, supervisora del Spa del Aspria Harbour Club. «Al estimular y masajear los pies, los terapeutas del Spa proporcionan beneficios increíbles en términos de bienestar. Es un momento relajante y agradable, que ayuda a reequilibrar el bienestar psicofísico y permite producir efectos beneficiosos sobre todo el organismo. Es útil para aquellos que sufren de asma y problemas respiratorios, dolores articulares, musculares y óseos (por ejemplo, artritis, artrosis, reumatismo, etc.), o incluso problemas digestivos. Es una práctica segura y centrada en todos! ”

Exfoliar e hidratar. «Cuando las células muertas de la epidermis no se eliminan con cuidado, se pueden formar callos y capas de piel dura y seca. Para evitar que esto ocurra, es imprescindible proceder a la exfoliación: para los pies lo ideal es la piedra pómez. Antes de alisar la piel con piedras, preparar un pediluvio para suavizar la piel, preferiblemente a base de lavanda o manzanilla, cuyas propiedades amplifican los beneficios tonificantes y relajantes de la práctica. Por último, masajear los pies con una crema hidratante o aceites esenciales y, si es necesario, aplicar envolturas. Hay que tener en cuenta que una correcta hidratación garantiza el mantenimiento de las propiedades mecánicas y químico-físicas de la piel. – dice Francesca Grazioli, Supervisora de Spa del Aspria Harbour Club.

Camine correctamente. «Inclinar mal el pie al caminar puede comprometer toda la postura, pero a menudo en una caminata normal es difícil darse cuenta de los errores que se están cometiendo. A veces las suelas de los zapatos parecen estar más desgastadas en ciertos puntos, y esto puede indicar que algo está mal», explica la Dra. Nicola Del Bianco, y continúa: «En este punto es necesario realizar un examen podométrico dinámico: el paciente camina sobre una alfombra con electrodos y de esta manera el médico realiza cualquier dismetría, es decir, los puntos donde el pie carga más o menos, a la derecha o a la izquierda. Este examen muestra los déficits biodinámicos y los problemas de soporte, y es la forma más rápida de saber si es necesario tomar medidas, como las plantillas de soporte y de soporte.

Preste atención a los síntomas de la enfermedad. «Los dedos del pie en martillo o hallux valgus son deformidades que se suelen notar visualmente, más tarde también puede ocurrir dolor. A veces, por otro lado, puede suceder que el ojo desnudo no perciba la deformidad,

pero es precisamente el dolor el que se convierte en el espía de algo que está mal. En cuanto a la metatarsalgia, el primer síntoma es la callosidad que se forma bajo la planta. No se le da peso, pero en un momento dado, si no se sabe que las callosidades son un síntoma de la disminución de los metatarsianos y no se toman medidas, se empieza a sentir el dolor», dice el Dr. Nicola del Bianco.

Ejercicios plantares. «Para fortalecer los músculos del pie, recomendamos todos los ejercicios que hacen que las articulaciones del pie sean más móviles (especialmente el antepié y el mediopié) y que sirven para prevenir la artrosis precoz», explica el Dr. K. K. K., que ha estado trabajando en el tema durante muchos años. Nicola Del Bianco, y afirma: «Entre éstos señalo sobre todo los ejercicios de la prehensilidad: basta con descansar los dedos de los pies sobre un escalón con el talón sobresaliendo hacia afuera y levantarlo varias veces, o «rodar» el pie tratando de tomar diferentes objetos, desde los más grandes hasta los más pequeños, como botellas, pelotas de tenis, bolígrafos, sábanas, etc

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