Medicamentos caducados: ¿Los farmacéuticos no los tiran? La verdad oculta

Escrito por Lina Rodríguez Fernandez

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Medicamentos caducados: ¿Los farmacéuticos no los tiran? La verdad oculta
¿Qué hacen los farmacéuticos con sus medicamentos caducados? Desvelamos la verdad oculta sobre la vida útil de los fármacos. ¡Te sorprenderá!

Cuando llevas una caja de pastillas caducadas a la farmacia, es normal preguntarse qué pasa después, ¿el farmacéutico las tira sin más o reciben algún tipo de tratamiento? En España, los medicamentos caducados no deben acabar ni en la basura ni por el desagüe.

La farmacia no reutiliza lo que entregas ni lo desecha por su cuenta, el destino correcto es el Punto SIGRE, un sistema de recogida selectiva presente en las farmacias adheridas. Detrás de ese pequeño contenedor hay un circuito sanitario y ambiental mucho más serio de lo que parece.

¿Qué hacen realmente los farmacéuticos con los medicamentos caducados?

No, un farmacéutico no debe echar los medicamentos devueltos al cubo de residuos normales, al contenedor amarillo o al fregadero. Aunque un jarabe esté cerrado o una caja conserve buen aspecto, el medicamento ya no puede volver al circuito de venta.

El lugar adecuado es el Punto SIGRE, instalado en miles de farmacias españolas, allí puedes depositar tratamientos caducados, medicamentos que ya no necesitas y restos de productos que no vas a terminar. También deben ir sus envases, incluso si parecen vacíos.

A veces surgen dudas con un inhalador, una pluma de insulina o una jeringa. En ese caso, preguntar en la farmacia es la decisión sensata, el profesional puede indicar si ese residuo entra en el contenedor o necesita otra vía de entrega.

¿Qué ocurre después de dejarlos en el Punto SIGRE?

El viaje no termina en el mostrador, la distribución farmacéutica recoge los residuos durante sus rutas habituales de reparto de medicamentos. Después, los deposita en colectores estancos, separados de los productos que se distribuyen a las farmacias.

Más tarde, un gestor autorizado los transporta a la Planta de Clasificación de Envases y Residuos de Medicamentos de SIGRE, situada en Tudela de Duero, Valladolid. Allí se separan los envases vacíos, los medicamentos no peligrosos y los medicamentos peligrosos.

Los materiales recuperables, como cartón, vidrio, plástico o papel, pueden entrar en procesos de valorización según su composición. Los restos de medicamentos se destruyen con el tratamiento que corresponde a cada tipo de residuo. Es una forma de logística inversa: los productos vuelven por la red farmacéutica, pero nunca para llegar a otro paciente.

Un Punto SIGRE no es un contenedor de reciclaje común. Gestiona residuos que han estado en contacto con medicamentos y requieren un tratamiento propio.

¿Por qué no se pueden devolver, reutilizar ni vender?

Una farmacia no puede vender de nuevo un medicamento entregado por un paciente, aunque la caja esté intacta. Una vez que sale del canal de distribución, se pierde el control sobre condiciones básicas como su conservación, temperatura y posible manipulación.

También desaparece la trazabilidad necesaria para confirmar que el producto se ha mantenido en condiciones correctas, por eso, la AEMPS prohíbe reutilizar medicamentos devueltos por particulares.

Esto es diferente a la retirada oficial de lotes, si un laboratorio o una autoridad sanitaria retira un producto, la farmacia sigue protocolos específicos. Un envase que devuelve un ciudadano, en cambio, pasa al circuito de residuos.

La fecha de caducidad tampoco es un adorno en la caja. Tras ese límite, el medicamento puede perder eficacia y, según el producto o su estado de conservación, plantear problemas de seguridad.

¿Qué puedes llevar al Punto SIGRE?

El Punto SIGRE admite medicamentos caducados, tratamientos empezados que ya no vas a usar y productos sobrantes tras una pauta médica. Puedes llevar comprimidos, cápsulas, jarabes, pomadas, gotas, aerosoles y ampollas, siempre que formen parte de un medicamento.

También entran los blísteres, frascos, tubos, cajas de cartón y prospectos, aunque el envase esté vacío, ha podido contener restos del producto. Tirarlo en el contenedor de vidrio, papel o envases domésticos no es la opción adecuada.

Siempre que sea posible, conserva el medicamento en su envase original y lleva también su caja y prospecto, esa información ayuda a identificar el contenido y facilita su clasificación posterior.

Hay excepciones importantes: las agujas sueltas, jeringas con aguja, termómetros, gasas, guantes, mascarillas, radiografías, pilas, gafas y prótesis deben quedar fuera. Los test sanitarios y los productos químicos domésticos tampoco se depositan automáticamente en SIGRE.

Cada residuo tiene su propio circuito, si tienes un objeto punzante o dudas sobre un producto de parafarmacia, consulta en la farmacia o revisa las indicaciones de tu comunidad autónoma y tu municipio.

El error de separar la caja, el blíster y el medicamento

Mucha gente vacía las cajas antes de reciclarlas. Parece ordenado, pero con los medicamentos conviene hacer lo contrario, así que no hace falta separar por tu cuenta el comprimido, el blíster, el prospecto y la caja.

Un blíster puede retener pequeñas cantidades del medicamento, lo mismo ocurre con un frasco de jarabe, un tubo de crema o un aerosol. Al entregarlo todo junto, el sistema puede identificar mejor el producto y tratar cada material de forma adecuada.

Las cajas y los prospectos también pueden ir al Punto SIGRE, incluso vacíos. Forman parte del residuo farmacéutico y no estorban en el proceso.

El riesgo de tirar medicamentos a la basura o al desagüe

Guardar un medicamento caducado para una futura molestia es una mala idea, porque quizá ya no sea el tratamiento adecuado para ese síntoma, y su eficacia puede haber disminuido. Compartirlo con un familiar o vecino tampoco es seguro, porque cada persona tiene alergias, tratamientos y dosis distintas.

El otro problema está fuera de casa, cuando los principios activos llegan a la basura convencional o al agua, pueden acabar en el suelo, en vertederos o en sistemas de depuración. No todos los medicamentos tienen el mismo impacto, pero el gesto repetido en miles de hogares sí crea un problema evitable.

Por eso, no conviene triturar pastillas, quemar envases ni vaciar jarabes por el lavabo. La intención puede ser buena, pero el método correcto ya existe y está cerca.

¿Cómo revisar el botiquín sin complicarte?

Basta con revisar el botiquín de vez en cuando, por ejemplo al cambiar de estación o antes de un viaje. Aparta los medicamentos caducados, los tratamientos terminados y los envases que ya no vas a necesitar.

Después, llévalos a una farmacia con Punto SIGRE sin vaciarlos ni desmontarlos. Si aparece una aguja, un inhalador especial o un producto que no reconoces, pregunta antes de depositarlo.

Un botiquín útil no es el que acumula cajas antiguas, es el que contiene productos vigentes, bien conservados y adecuados para quien los necesita.

Un gesto pequeño con un destino correcto

El farmacéutico no tira sin más los medicamentos que entregas, los incorpora a un circuito controlado que evita su reutilización y reduce residuos mal gestionados.

Revisa el botiquín, conserva los envases y lleva los medicamentos al Punto SIGRE. Si algo no está claro, la farmacia es el mejor lugar para resolver esa duda antes de equivocarte.

Lina Rodríguez Fernandez

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