Impactante: URSS dejó un desierto marino, ¿qué se remueve hoy en día?

Escrito por Lina Rodríguez Fernandez

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barcos oxidados
El Mar de Aral, desierto marino de la URSS, revela hoy secretos tóxicos. Descubre qué eleva el viento de este legado.

Los barcos oxidados de Muynak parecen varados en una playa imposible. A su alrededor no queda puerto ni oleaje, solo arena salada, matorrales dispersos y una llanura que se pierde en el horizonte. La URSS dejó un desierto marino donde antes se extendía uno de los cuatro lagos más grandes del planeta.

El mar de Aral no desapareció por una sequía natural, desde la década de 1960, la Unión Soviética desvió el Amu Daria y el Syr Daria para ampliar el riego, sobre todo de algodón.

Hoy la pregunta es incómoda pero necesaria: ¿qué se remueve, limpia o recupera en ese enorme lecho seco? La respuesta cambia mucho entre el Aral Norte, que ha mejorado, y el Aral Sur, donde domina el Aralkum.

¿Cómo la URSS dejó un desierto marino en Asia Central?

Durante siglos, el Amu Daria y el Syr Daria alimentaron el mar de Aral. Sin embargo, los grandes canales soviéticos desviaron una parte creciente de esos caudales hacia campos de cultivo. El plan agrícola produjo algodón, pero dejó al lago sin su fuente de agua.

A mediados del siglo XX, el Aral cubría cerca de 68.000 kilómetros cuadrados. Después perdió más del 60 % de su volumen y se dividió en varias masas de agua. NASA documentó en agosto de 2014 que el lóbulo oriental del Aral Sur se había secado por completo, algo que no ocurría en tiempos modernos.

La Agencia Espacial Europea también ha mostrado esa transformación en imágenes satelitales, donde había agua, ahora hay una superficie inmensa y clara, marcada por costras de sal. El cambio climático agrava la presión sobre el agua en Asia Central, pero no explica el origen del desastre. La causa central fue el desvío de los ríos para riego.

Del lago pesquero al Aralkum, un suelo de sal y polvo

El fondo expuesto recibió un nombre propio: Aralkum, el desierto nacido del antiguo mar. La salinidad aumentó hasta destruir buena parte de los peces, los humedales y la economía pesquera de comunidades que vivían junto a la costa.

Además, el viento levanta polvo mezclado con sales y restos de pesticidas acumulados durante décadas de agricultura intensiva. La ESA advierte que esas tormentas pueden transportar contaminantes a grandes distancias. Para la población local, esto se traduce en problemas respiratorios, peor calidad de vida y empleos perdidos.

El Aral Norte conserva agua y pesca en recuperación, mientras gran parte del Aral Sur sigue siendo un lecho seco y salino.

La URSS dejó un desierto marino: ¿qué se remueve hoy?

No existe un proyecto que excave o retire el Aralkum a escala masiva. Sería una tarea descomunal y no resolvería el problema de fondo, que sigue siendo la escasez de agua que llega a la cuenca. Cuando se habla de «remoción», se agrupan labores muy distintas.

En zonas portuarias abandonadas se retiran residuos sólidos, chatarra y estructuras deterioradas. Algunos barcos varados permanecen como memoria visual de la catástrofe, mientras otros restos requieren gestión ambiental o retirada por seguridad. También hay intervenciones puntuales en riberas, canales e infraestructura hidráulica.

Kazajistán y Uzbekistán concentran buena parte de sus esfuerzos en contener el suelo expuesto. La reforestación con saxaul negro ayuda a fijar la arena y reduce la dispersión de polvo salino. El anuario 2024 de IFAS recoge trabajos preparatorios y proyectos de protección del lecho seco, incluida infraestructura de riego localizada en áreas uzbekas.

Dragado, limpieza y recuperación de sales no son lo mismo

El dragado puede ocurrir en canales, desembocaduras o instalaciones hidráulicas, pero no significa vaciar el antiguo mar ni extraer su fondo entero. Son obras localizadas para mantener el paso del agua o reparar sistemas de control.

La limpieza de un puerto abandonado persigue otro objetivo, elimina basura, metales expuestos y materiales que se degradan al aire libre. La retirada de embarcaciones también tiene una dimensión patrimonial, porque esos cascos cuentan una historia que resulta difícil mirar de frente.

Tampoco hay evidencia de una operación industrial generalizada para recuperar sal o contaminantes del Aralkum. NASA, el Banco Mundial, IFAS y las autoridades de Kazajistán y Uzbekistán describen sobre todo restauración ecológica, manejo de suelos, vegetación y obras hidráulicas. La URSS dejó un desierto marino, pero la respuesta actual busca frenarlo, no convertirlo en una mina.

El Aral Norte sí revive, pero el desastre continúa al sur

La señal más clara de recuperación apareció en Kazajistán. El dique de Kok-Aral, de 13 kilómetros, se terminó en agosto de 2005. Separó el Aral Norte del Aral Sur y permitió retener mejor el caudal del Syr Daria.

El Banco Mundial financió la primera fase del proyecto Syr Darya Control and Northern Aral Sea, aprobado en 2001 con un préstamo de 64,5 millones de dólares. Tras la obra, el volumen del Aral Norte aumentó un 68 % en 2008, la salinidad se redujo a la mitad y la producción pesquera superó más de tres veces sus niveles previos.

La ESA calcula que el nivel medio del agua subió unos cuatro metros desde la construcción del dique. Pueblos como Aralsk siguen lejos de la vieja costa, aunque el agua ha regresado a zonas antes abandonadas.

Un dique no puede devolver el mar completo

El Kok-Aral funciona porque concentra el agua disponible en una cuenca más pequeña. El Aral Sur no ha recibido una recuperación equivalente y su lóbulo oriental sigue expuesto a ciclos de sequedad extrema.

Kazajistán prepara con el Banco Mundial una segunda fase para elevar el volumen del Aral Norte, rehabilitar áreas del lecho seco y mejorar lagos del delta. Son mejoras reales, aunque no restauran el mar de 1960. El algodón y otros cultivos todavía demandan agua en una región donde cada caudal cuenta.

El futuro depende del agua, no de retirar arena

Plantar saxaul en el Aralkum es útil. Uzbekistán ha informado campañas de forestación en alrededor de 1,73 millones de hectáreas desde 2018. Las raíces ayudan a sujetar el terreno y las plantas reducen parte de la erosión eólica.

Sin embargo, la vegetación no sustituye una gestión compartida de los ríos. Kazajistán, Uzbekistán, el Fondo Internacional para Salvar el Mar de Aral y el Banco Mundial necesitan coordinar cultivos, canales, humedales e infraestructuras. Recuperar zonas concretas es posible; devolver toda la extensión original del Aral no parece realista bajo la demanda agrícola actual.

Un paisaje que obliga a medir cada decisión

Los barcos de Muynak no se moverán porque alguien retire sal o sedimentos. El cambio depende de que el agua vuelva a llegar y de que permanezca allí. El dique de Kok-Aral prueba que una recuperación parcial puede sostener pesca, humedales y comunidades, pero el Aralkum conserva la factura de décadas de decisiones mal calculadas.

Una recuperación parcial frente a un desierto inmenso

Hoy se retiran residuos y restos expuestos, se reparan infraestructuras hidráulicas y se estabiliza el suelo con vegetación, pero no hay una extracción masiva del antiguo fondo marino.

El dique de Kok-Aral demuestra que el Aral Norte puede recuperar agua cuando se protege su caudal. Al sur, el Aralkum sigue recordando que ningún proyecto de limpieza compensa por sí solo la pérdida de un río.

Lina Rodríguez Fernandez

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