Un estilo de vida saludable ayuda a combatir los peligros del coronavirus

Salud

Ahora hay un conjunto de pruebas que vinculan un estilo de vida poco saludable con las enfermedades virales. Particularmente respiratorio. La hiperglucemia reduce y debilita la función inmunológica. El exceso de grasa corporal interrumpe la regulación inmunológica y conduce a una inflamación crónica. La resistencia a la insulina y la prediabetes pueden retrasar y debilitar la respuesta inmunológica a los virus respiratorios.

Mejorar la inmunidad a través de las elecciones de estilo de vida

Si queremos protegernos mejor ahora y en el futuro, podríamos abordar los factores del estilo de vida. No sólo afectan a nuestra posibilidad de recuperarnos de los virus y las infecciones respiratorias, sino que también son el medio más importante para una mejor calidad de vida. La optimización de la salud debe estar a la vanguardia. Los países desarrollados han invertido muy poco en medicina preventiva y en estilos de vida saludables.

Si bien estos son los mejores medios para reducir las enfermedades crónicas y mejorar tanto la longevidad como la calidad de vida a través de ciertos hábitos de estilo de vida. Los organismos sanos son naturalmente resistentes a las infecciones. Esto es cierto para las plantas, los animales y las personas. Mantener una salud óptima es nuestra mejor defensa contra la infección y la (futura) pandemia.

Tres factores de riesgo modificables:

1. Nuestra dieta

Las investigaciones demuestran que las personas que están mejor alimentadas tienen menos probabilidades de desarrollar problemas tanto mentales como físicos. Se ha determinado que ciertos nutrientes, como las vitaminas C y D y el zinc, son esenciales para mejorar la inmunidad a lo largo de la vida. Una mejor nutrición se asocia con un menor riesgo de desarrollar problemas de salud mental en niños y adultos. Los bajos niveles de nutrientes específicos, como la vitamina D, se han identificado como factores de riesgo para COVID-19. Estos nutrientes son fáciles (y baratos) de reponer. Esto significa simplemente comer alimentos enteros reales, frutas y verduras saludables, nueces, legumbres, pescado y grasas, y reducir el consumo de alimentos altamente procesados.

2. Ejercicio

Estar físicamente en forma añade años a tu vida y calidad de vida. Un buen estado cardiorrespiratorio (pulmones y corazón) también se asocia con menos enfermedades respiratorias y una mejor supervivencia en caso de infección.

¿Cómo te pones en forma? Dedique un tiempo y camine lo mínimo posible, y una actividad más vigorosa si es posible, 30 minutos cada día. Cuanto más actividad física moderada hagas, mejor.

3. Estrés

El estrés compromete nuestra inmunidad. Interrumpe la regulación de la respuesta del cortisol que puede suprimir la función inmunológica. El estrés crónico puede disminuir los linfocitos del cuerpo (los glóbulos blancos que ayudan a combatir las infecciones). Cuanto menor sea el número de linfocitos, mayor será el riesgo de contraer un virus.

¿Cómo puedo reducir el estrés? La meditación, el yoga, la atención, la terapia cognitiva-conductual, la optimización del sueño y la buena alimentación pueden ayudar a reducir el impacto negativo del estrés en nuestras vidas. La ingesta de nutrientes adicionales, como las vitaminas B, y toda la gama de minerales como el magnesio, el hierro y el zinc, en épocas de estrés tiene un efecto positivo en los niveles generales de estrés.

Cambiar los factores del estilo de vida no eliminará el COVID-19. Pero puede reducir el riesgo de desencadenar formas graves, reducir el riesgo de muerte y ayudar a las personas a recuperarse mejor y más rápido. Y estos factores pueden estar bajo nuestro control, están al alcance de todos.

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