Bienestar

Todo lo que debes saber sobre la tuberculosis

La tuberculosis es conocida como una de las enfermedades más antiguas. En un principio, su descubrimiento causó revuelo, hasta que el Dr. Robert Koch extrajo los bacilos tuberculosos responsables de la enfermedad. El tipo de tuberculosis más común es la pulmonar, sin embargo, hay otras que afectan otras partes del cuerpo, como riñones, los huesos, el bazo o el cerebro.

La tuberculosis es muy contagiosa y se propaga en el aire. A pesar de que la enfermedad puede ser mortal para personas que presentan un cuadro de desnutrición, hoy en día es totalmente tratable y la curación es posible.

¿En qué consiste esta enfermedad?

Básicamente, la tuberculosis es una enfermedad infecciosa que afecta mayormente a los pulmones. El agente infeccioso responsable de la enfermedad es el bacilo de Koch o Mycobacterium tuberculosis y puede desarrollarse de forma pasiva o activa. La OMS informó en su reporte del 2017, que más de 10 millones de personas contrajeron la enfermedad, produciendo 1.3 millones de muertes.

Es curiosa la forma en la que se desarrolla esta enfermedad, ya que los síntomas aparecen cuando la bacteria está inactiva. En algunos casos, el afectado puede vivir normalmente con las bacterias alojadas en su organismo, mientras que otras personas pueden enfermarse de gravedad, dependiendo de su sistema inmunológico.

Síntomas de la tuberculosis

Independientemente de la forma en la que se presente la enfermedad, sus síntomas son:

  • Pérdida de peso
  • Cansancio constante
  • Pérdida del apetito
  • Fiebre realmente alta acompañada de sudores nocturnos
  • Deterioro en general de la salud del paciente

Para la tuberculosis pulmonar se manifiesta los siguientes síntomas:

  • Tos permanente, normalmente seca, acompañada de rastros de sangre
  • Respiración dificultosa y dolor en el pecho

Formas de contagio

El único tipo de tuberculosis que se contagia es la pulmonar y ocurre a través del aire. Esto ocurre cuando la persona infectada tose, habla o estornuda, momento en que expulsa las partículas que estaban alojadas en el tejido pulmonar.

Es importante saber que, los únicos que pueden transmitir la enfermedad son las personas con tuberculosis activa, ya que una persona con una forma de TB latente que no presenta síntomas no es contagiosa.

Diagnóstico de la tuberculosis

Existen diferentes pruebas para detectar la tuberculosis:

  • IDR o tuberculina: consiste en una prueba dérmica que busca la hipersensibilidad inducida por BCG prevacunal y posvacunal. Se realiza a través de una inyección de tuberculina en la dermis en la parte interior del antebrazo. En el caso que la persona tenga un TB latente, presenta un aumento del diámetro de IDR, siendo positiva únicamente si la induración es mayor o igual a 5mm.
  • IGRA y de interferón gamma ensayo de liberación: es más precisa y consiste en tomar una muestra de sangre para detectar la presencia de Bacillus Koch. A veces, se realiza el IDR y adicional la IGRA para confirmar la prueba.

Tratamiento para la tuberculosis

Esta enfermedad es atacada con antibióticos orales durante al menos 6 meses, siempre y cuando la persona no tenga reacciones negativas.

El tratamiento debe suministrarse de la siguiente manera:

  • Isoniazida, rifampicina, pirazinamida y etambutol en ayuna durante dos meses
  • Isoniazida y rifampicina durante 4 meses

El paciente debe ser supervisado de cerca y se realiza un antibiograma para verificar la efectividad de los medicamentos suministrados, ya que podría haber resistencia ante los antibióticos.

Si la persona presenta TB activa, es posible que se recomiende una temporada de aislamiento durante aproximadamente 20 días. Una persona deja de ser contagiosa luego de 12 semanas.

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