Los terrores nocturnos son episodios que causan miedo durante la noche, especialmente en los niños. Son diferentes de las pesadillas y pueden ser particularmente angustiantes para algunas personas. Los terrores nocturnos no son en sí mismos una enfermedad diagnosticada y no son un signo de una condición seria. Normalmente termina tan abruptamente como comienza.

Las investigaciones sugieren que los factores genéticos pueden desempeñar un papel. En cualquier caso, las intervenciones médicas rara vez son necesarias, y algunas técnicas sencillas son todo lo que se necesita para minimizar su impacto.

Sus características

Esta condición se caracteriza por episodios de gran temor que ocurren durante el sueño. Es más común en los niños, pero también puede ocurrir en los adultos. Afecta a cerca del 40% de los niños, y a un número menor de adultos. La duración del ataque suele durar entre 30 segundos y 3 minutos, aunque algunos pueden ser significativamente más largos. Los terrores nocturnos son particularmente desagradables pero no son causa de preocupación médica.

Distinción de las pesadillas

Se diferencian de las pesadillas en que en estas últimas, el soñador puede despertar. En el terror, por otro lado, la persona permanece dormida. Esta diferencia puede radicar en su fase de ocurrencia. De hecho, las pesadillas ocurren hacia el final de una noche de sueño en la fase llamada sueño REM. En cuanto a los terrores nocturnos, aparecen al principio, en el primer tercio de la noche durante un sueño más profundo.

Los diversos síntomas

Los signos de terrores nocturnos incluyen gritos y chillidos, patadas y sonambulismo. Al mismo tiempo, la persona puede mostrar una sudoración profusa con las pupilas dilatadas. La persona puede mirar fijamente como si estuviera despierta, pero no responde a los estímulos. El individuo también tiene gran dificultad para despertarse y, cuando está despierto, se siente confundido. Generalmente, puede que no recuerde el sueño, pero cuando lo haga, implicará algo muy aterrador.

Causas y factores de riesgo

Factores de riesgo

Los factores que pueden contribuir a los terrores nocturnos incluyen:

  • Fiebres, especialmente en los niños;
  • Estrés físico o emocional;
  • Privación de sueño;
  • Ruidos y luces;
  • Una vejiga llena.

Además, un estudio llevado a cabo en 2014 mostró que las personas que son acosadas tienen más probabilidades de experimentar terrores nocturnos.

Otras condiciones subyacentes

Otras condiciones que pueden provocar convulsiones incluyen problemas respiratorios durante el sueño, incluida la apnea. Las migrañas, los traumatismos craneales y el síndrome de las piernas inquietas también pueden desempeñar un papel. Lo mismo ocurre con algunos medicamentos.

  • Sonambulismo
    Es posible que los terrores nocturnos y el sonambulismo estén relacionados. Ambos ocurren durante el sueño de ondas lentas, que es la fase de sueño más profunda al comienzo de la noche.
  • Disfunciones talámicas
    En algunos casos, el daño o el mal funcionamiento del tálamo pueden estar asociados con el fenómeno.
  • Factores genéticos
    Hay casos en que los individuos que sufren de terrores nocturnos tienen un miembro de la familia que hace lo mismo. Un estudio ha demostrado que el 96% de las personas con terrores nocturnos tienen un familiar cercano que los sufre. Otro estudio de gemelos idénticos y no idénticos llegó a la misma conclusión.

Los terrores nocturnos en los adultos

En los adultos, los terrores nocturnos pueden ocurrir en cualquier momento durante el sueño. Es más probable que recuerden el sueño que los niños. Por otro lado, también es más probable que muestren un comportamiento agresivo hacia un niño. Esto puede interferir con su comportamiento de sueño e incluso afectar a sus relaciones. Los que tienen antecedentes de trastorno bipolar, depresión y ansiedad son más propensos a experimentar terror. Los terrores pueden causar lesiones a la persona o a otros, especialmente si luchan.

Métodos de diagnóstico y tratamiento

Prueba y diagnóstico

Las personas que estén preocupadas por los ataques nocturnos pueden consultar a un especialista del sueño para saber más sobre su condición. El médico le preguntará acerca de los signos y puede realizar pruebas para identificar las posibles causas. Estos pueden ser físicos o psicológicos. El médico también puede recomendar estudios del sueño o polisomnografía. Esto implica que el paciente pase la noche en un laboratorio del sueño y tome varias medidas. El médico mide cosas como:

  • Ondas cerebrales;
  • Los niveles de oxígeno en la sangre;
  • Ritmo cardíaco;
  • Respiración;
  • Movimientos de ojos y piernas.

Este examen revela todos los signos que pueden sugerir los diversos factores.

Tratamiento

Generalmente, no se necesita ningún medicamento para tratar los terrores nocturnos. Los terrores nocturnos no infligen un daño permanente al paciente y a menudo pasan sin intervención. En los niños, por ejemplo, tomarse de la mano y hablar tranquilamente con el paciente ayuda a acortar los episodios. Por consiguiente, el tratamiento sólo es necesario si hay un efecto negativo importante o para tratar las afecciones subyacentes.

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Fuentes:

https://www.lepoint.fr/stories/demangeaisons-comment-savoir-si-elles-sont-dues-au-covid-19-28-05-2020-2377356_3919.php

https://www.allodocteurs.fr/actualite-sante-cholestase-gravidique-des-demangeaisons-qui-menacent-la-grossesse_2931.html