¿Te enfermas a menudo? Tu casa puede ser el problema

mujer en cama

La salud de las personas está íntimamente relacionada con el lugar donde reside. Esta aseveración resultó de un reciente estudio financiado por el Ministerio de Sanidad en España que demostró que el deterioro de la estructura física de una vivienda aumenta los riesgos de enfermedades de sus ocupantes.

Esta teoría no suena tan descabellada al considerar que el estatus social de las familias va de la mano con su capacidad económica y de esta también dependen los aspectos alimenticios, protección ante el clima, higiene y salud en general.

Casas que enferman: un asunto de salud pública

La investigación, titulada “Cuando la casa nos enferma”, fue desarrollada para analizar las aristas sociales de una vivienda, desde el punto de vista de la salud pública.

Se demostró que la seguridad residencial de las personas marca sus niveles de bienestar social. Por lo tanto, la inseguridad habitacional también impacta desfavorablemente en la condición de salud de las familias.

Incertidumbre y ansiedad

Para el estudio se tomó como base un segmento de la población cuya situación habitacional no había sido regularizada, ocupando viviendas de manera informal o pagando un alquiler social.

Los expertos acordaron que no tener una vivienda estable repercute negativamente en el aspecto físico y mental de las personas. La incertidumbre de no ocupar un inmueble propio y la limitada capacidad para gestionar los gastos causan ansiedad y nerviosismo.

Tienes vivienda, pero ¿es segura?

Aunque se tenga un lugar donde vivir, las condiciones estructurales también guardan relación con el estado de salud, lo que se correlaciona con una deficiente calidad de vida.

Factores como la localización, los servicios y aspectos arquitectónicos como la ventilación e iluminación son factores que inciden en el bienestar de las personas, igual que la protección, privacidad y comodidad.

Los temidos hongos y la humedad

La falta de ventilación crea condiciones de humedad que generan hongos y aumentan los riesgos de enfermedades respiratorias y de la piel. Las goteras en el techo, las paredes sin revestimiento y las ventanas rotas vulneran la protección física ante factores ambientales.

Un estudio médico complementario determinó que las personas sin hogar estable o seguro están más propensas a afecciones circulatorias, digestivas y endocrinas. También sufren un impacto psicológico que puede repercutir en trastornos psiquiátricos.

Después de esto, estarás de acuerdo en la relación entre el bienestar de las familias con la casa que habitan y que una política de vivienda acertada también será beneficiosa para la salud pública.

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