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    <title><![CDATA[Salud y Alimentación — probiótico]]></title>
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    <description><![CDATA[Artículos sobre probiótico.]]></description>
    <language>es</language>
    <copyright>© 2026 Salud y Alimentación</copyright>
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      <title><![CDATA[Salud y Alimentación — probiótico]]></title>
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      <title><![CDATA[¿Lupus incurable? Un probiótico intestinal podría cambiarlo todo para siempre]]></title>
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      <pubDate>Mon, 06 Jul 2026 16:00:00 +0000</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Lina Rodríguez Fernandez]]></dc:creator>
      <category><![CDATA[Salud]]></category>
      <category><![CDATA[avance médico]]></category>
      <category><![CDATA[bacteria intestinal]]></category>
      <category><![CDATA[Lupus]]></category>
      <category><![CDATA[probiótico]]></category>
      <category><![CDATA[salud]]></category>
      <category><![CDATA[tratamiento lupus]]></category>
      <description><![CDATA[¿Y si una parte del misterio del lupus estuviera en el intestino? La pregunta suena grande, pero no nace de un titular fácil, nace de estudios serios que, entre 2025 y 2026, pusieron el foco en la microbiota intestinal. Conviene dejarlo claro desde el principio, el lupus sigue sin cura conocida y…]]></description>
      <content:encoded><![CDATA[<figure><img src="https://www.saludyalimentacion.com/uploads/el-lupus-como-reconocer-los-sintomas-de-esta-enfer-tmj7ae856c-social.jpg" alt="Foto Freepik" /><figcaption>Foto Freepik</figcaption></figure><p>¿Y si una parte del misterio del <strong>lupus</strong> estuviera en el intestino? La pregunta suena grande, pero no nace de un titular fácil, nace de estudios serios que, entre 2025 y 2026, pusieron el foco en la microbiota intestinal.</p>



<p>Conviene dejarlo claro desde el principio, el lupus sigue sin cura conocida y nadie debería cambiar su tratamiento por una noticia prometedora. Aun así, la investigación sobre bacterias intestinales está abriendo una línea nueva, sólida y, sí, esperanzadora.</p>



<h2>¿Qué se sabe hoy sobre el lupus y por qué sigue siendo tan difícil de curar?</h2>



<p>El lupus eritematoso sistémico es una <a href="https://www.saludyalimentacion.com/lupus-la-enfermedad-de-las-mil-caras-ciencia/">enfermedad autoinmune</a>, eso significa que el sistema inmune, que debería proteger, se desordena y ataca tejidos sanos. El problema no es solo la inflamación. También está la confusión de unas defensas que pierden tolerancia, cambian según el paciente y no siguen una sola ruta.</p>



<p>Por eso no existe una solución única, hay personas con brotes leves y otras con daño renal, alteraciones en la sangre o afectación neurológica. Dos pacientes pueden compartir diagnóstico y vivir enfermedades bastante distintas.</p>



<h3>¿Por qué el sistema inmune se vuelve contra el cuerpo?</h3>



<p>En el lupus, las defensas reconocen como enemigo algo que no lo es, entonces fabrican <strong>autoanticuerpos</strong> y sostienen una inflamación que termina golpeando órganos y tejidos. La piel puede llenarse de lesiones, las articulaciones duelen, los riñones sufren y la sangre también puede alterarse.</p>



<p>Esa agresión no aparece igual en todos, a veces el cuerpo entra en brote y luego se calma, otras veces el daño avanza sin hacer mucho ruido. Esa variabilidad complica tanto el diagnóstico como la búsqueda de una cura.</p>



<h3>Los tratamientos actuales ayudan, pero no resuelven el origen del problema</h3>



<p>Hoy el tratamiento busca controlar la enfermedad, no borrarla. Los corticoides frenan brotes, la hidroxicloroquina ayuda a mantener estabilidad y fármacos como micofenolato, azatioprina o biológicos se usan según el caso.</p>



<p>Funcionan, y a menudo cambian la vida del paciente para bien, pero no corrigen de forma definitiva el origen del desajuste inmune. Por eso cualquier pista nueva, aunque todavía esté lejos de la consulta diaria, despierta tanto interés.</p>



<h2>La pista del intestino: cómo una bacteria podría influir en el lupus</h2>



<p>La <strong><a href="https://www.saludyalimentacion.com/salud-intestinal-y-microbiota-el-intestino-como-motor-de-inmunidad-animo-y-metabolismo/">microbiota intestinal</a></strong> es el conjunto de bacterias, virus y otros microbios que viven en el intestino. Participan en la digestión, en la barrera intestinal y también en la educación del sistema inmune. Cuando ese ecosistema se altera, aparece la llamada disbiosis.</p>



<p>En lupus, varios trabajos vienen mostrando esa huella. Un estudio de cohorte con 2.025 personas encontró menor diversidad bacteriana en pacientes con la enfermedad, también observó más presencia de géneros como <em>Escherichia</em> y menos de bacterias asociadas a un intestino más equilibrado.</p>



<blockquote>
<p>El hallazgo importante no es que el lupus tenga cura, sino que el intestino podría ser una pieza real del rompecabezas.</p>
</blockquote>



<h3>Faecalibacterium prausnitzii, la bacteria que llamó la atención de los investigadores</h3>



<p>Entre todas las bacterias estudiadas, <strong><a href="https://www.saludyalimentacion.com/cuando-tomar-un-probiotico-y-cual-elegir-guia-con-una-gastroenterologa/">Faecalibacterium prausnitzii</a></strong> destacó por una razón clara. En personas con lupus aparece reducida con frecuencia, y esa pérdida se asocia con peor control inflamatorio. Esta bacteria produce <strong>butirato</strong>, un ácido graso de cadena corta que ayuda a mantener sana la mucosa intestinal y a calmar respuestas inmunes excesivas.</p>



<p>El estudio más citado ahora salió el 13 de abril de 2026 en <em>Nature Communications</em>. El equipo de UT Health San Antonio, liderado por Laurence Morel, identificó una cepa llamada <strong>UT1</strong>. No es un probiótico comercial y todavía no puede usarse en pacientes, pero en laboratorio y en modelos animales dejó una señal que nadie está ignorando.</p>



<h3>¿Qué pasa cuando la microbiota se desequilibra?</h3>



<p>Cuando falta una bacteria protectora y sobran otras menos favorables, la <a href="https://www.saludyalimentacion.com/un-cerebro-intestino-vinculo-bienestar/">barrera intestinal</a> puede volverse más frágil. En términos simples, el intestino deja de filtrar tan bien, entonces pasan señales inflamatorias que empujan al sistema inmune hacia una respuesta más agresiva.</p>



<p>Eso parece importar mucho en lupus. La cepa UT1 no solo aportó una bacteria «buena», también reorientó el metabolismo del microbioma, con menos degradación de mucina y más uso de fibra dietética. Dicho de otro modo, el ecosistema intestinal dejó de comerse parte de su propia capa protectora y volvió a trabajar de manera más estable.</p>



<h2>Lo que mostraron los estudios recientes, y por qué no significan una cura todavía</h2>



<p>Aquí está el punto que más se distorsiona en redes. Los resultados de 2025 y 2026 son prometedores, sí, pero siguen siendo <strong>preclínicos</strong>, eso quiere decir que hablamos de ratones predispuestos al lupus y de investigación de laboratorio, no de un tratamiento aprobado en humanos.</p>



<p>En el modelo de ratón B6.Sle1.Yaa, la administración oral de <em>F. prausnitzii</em> UT1 redujo marcadores de enfermedad y corrigió parte del desorden del microbioma. También ayudó a reequilibrar células T reguladoras y Th17 en el colon, una pista interesante porque ese balance influye mucho en la autoinmunidad.</p>



<h3>¿Qué mejoró en los modelos animales?</h3>



<p>Los animales tratados mostraron menos inflamación, menos producción de autoanticuerpos y menos daño renal, un dato especialmente relevante porque la nefritis lúpica es una de las complicaciones más serias. También se describieron efectos favorables en el bazo y en rutas metabólicas relacionadas con defensa antioxidante.</p>



<p>Suena potente, y lo es dentro del laboratorio, pero una mejora en ratones no equivale a una cura en personas. Entre ambas cosas hay un camino largo, con seguridad, dosis, formulación, estabilidad del producto y ensayos clínicos que todavía faltan.</p>



<h3>La investigación española que apunta a una modulación inmune parcial</h3>



<p>En España, trabajos vinculados a la <strong>Universidad de Oviedo</strong> y al <strong>CSIC</strong> también han reforzado esta idea: ciertos cambios en la microbiota podrían corregir una parte del desequilibrio inmune del lupus. La palabra importante aquí es «parte», no se habla de revertir la enfermedad, sino de modularla.</p>



<p>Ese matiz importa mucho. Hasta julio de 2026 no hay un probiótico aprobado para tratar el lupus ni resultados clínicos confirmados en humanos con esta estrategia. Lo que hay es una hipótesis cada vez mejor armada, y eso ya es bastante.</p>



<h2>¿Qué puede hacer hoy una persona con lupus frente a esta noticia?</h2>



<p>La respuesta corta es sencilla: prudencia. Un estudio prometedor no reemplaza corticoides, inmunosupresores, hidroxicloroquina ni el plan que haya marcado el reumatólogo o el inmunólogo. Si hay afectación renal, la cautela debe ser todavía mayor.</p>



<h3>¿Cuándo hablar con el especialista antes de probar un probiótico?</h3>



<p>No todos los <a href="https://www.saludyalimentacion.com/cuando-se-debe-tomar-un-probiotico-y-cual-elegir-experta-en-gastroenterologia-responde/">probióticos</a> son iguales. Los de farmacia suelen llevar cepas de <em>Lactobacillus</em> o <em>Bifidobacterium</em>, con respaldo general para salud digestiva, pero <strong>no están aprobados</strong> como tratamiento para lupus. Y la cepa UT1 de <em>F. prausnitzii</em> no está disponible en el mercado.</p>



<p>Por eso conviene hablar con el especialista antes de tomar cualquiera, sobre todo si hay brote activo, medicación inmunosupresora o enfermedad renal. En autoinmunidad, improvisar rara vez sale bien.</p>



<h3>¿Cómo leer un estudio prometedor sin caer en titulares engañosos?</h3>



<p>Hay una diferencia enorme entre ciencia básica, estudios en animales y tratamiento aprobado. La primera descubre pistas, la segunda muestra si una idea merece seguir viva, el tercero llega solo después de probar seguridad y eficacia en personas.</p>



<p>Con el lupus, esta noticia merece atención, no fe ciega. El cambio real, por ahora, está en cómo entendemos la enfermedad, quizá la próxima gran pieza no salga de un nuevo inmunosupresor, sino de mirar el intestino con mucha más seriedad.</p>



<h2>Una puerta nueva, no una cura</h2>



<p>El <strong>lupus</strong> sigue sin cura hoy, eso no ha cambiado, lo que sí cambió es el mapa. La microbiota intestinal, y en especial <em>Faecalibacterium prausnitzii</em>, ya no parece una curiosidad de laboratorio, parece una pista seria sobre cómo se enciende, y quizá cómo podría apagarse mejor, una parte del caos inmune.</p>]]></content:encoded>
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        <media:description type="plain"><![CDATA[Foto Freepik]]></media:description>
        <media:title type="plain"><![CDATA[¿Lupus incurable? Un probiótico intestinal podría cambiarlo todo para siempre]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Probiótico para bebés con fórmula: cómo podría aumentar bifidobacterias y parecerse más a la lactancia materna]]></title>
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      <pubDate>Mon, 05 Jan 2026 13:00:14 +0000</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Margarita Martinez]]></dc:creator>
      <category><![CDATA[Nutrición]]></category>
      <category><![CDATA[probiótico]]></category>
      <category><![CDATA[salud]]></category>
      <description><![CDATA[¿Te has fijado en que dos bebés pueden comer parecido y aun así tener digestiones muy distintas? Parte de la explicación está en la microbiota intestinal del bebé, un conjunto de bacterias que vive en el intestino y que se va formando a toda velocidad durante los primeros meses. En general, los…]]></description>
      <content:encoded><![CDATA[<figure><img src="https://www.saludyalimentacion.com/uploads/probiotico-para-bebes-con-formula-como-podria-aume-tmjco76c28-social.jpg" alt="Foto Freepik" /><figcaption>Foto Freepik</figcaption></figure><p>¿Te has fijado en que dos bebés pueden comer parecido y aun así tener digestiones muy distintas? Parte de la explicación está en la <strong>microbiota intestinal del bebé</strong>, un conjunto de bacterias que vive en el intestino y que se va formando a toda velocidad durante los primeros meses.</p>
<p>En general, los bebés alimentados con leche materna suelen tener más <strong>bifidobacterias</strong>, unas bacterias que se asocian con heces más suaves y un entorno intestinal más “amable”. En bebés con fórmula, es común ver menos bifidobacterias y una mezcla diferente de microbios, sin que eso signifique que haya un problema.</p>
<p>Aquí entra una idea interesante: ciertas cepas de <strong>probióticos</strong> y algunos <strong>prebióticos</strong> pueden ayudar a que el intestino de bebés con fórmula se acerque al perfil típico de un bebé amamantado, sin prometer curas. Antes de dar gotas o cambiar de fórmula, conviene hablarlo con el <strong>pediatra</strong>.</p>
<h2>Por qué la leche materna favorece más bacterias buenas en el intestino del bebé</h2>
<p>La leche materna no solo “alimenta”, también guía. Es como si trajera instrucciones para el intestino: ayuda a que ciertas bacterias crezcan y a que otras no se disparen. Una de las claves son los <strong>oligosacáridos</strong> de la leche humana (HMOs), como 2’-FL y 3’-FL. El bebé no los digiere como energía directa; en la práctica, funcionan como comida selectiva para bacterias concretas, sobre todo bifidobacterias.</p>
<p>Cuando esas bifidobacterias prosperan, producen sustancias que bajan el pH intestinal y hacen el ambiente menos favorable para microbios oportunistas. Por eso, en lactancia materna suele verse una microbiota con más bifidobacterias y menos diversidad “adulto-temprana”, algo normal en esta etapa.</p>
<p>La leche materna también aporta anticuerpos y otros componentes que ayudan a entrenar las defensas. No es una barrera perfecta, pero sí un apoyo constante mientras el sistema inmune madura. Es como ponerle casco y coderas al intestino mientras aprende a “andar”.</p>
<p>La fórmula ha mejorado mucho y algunas incluyen ingredientes que buscan imitar partes de este efecto, como oligosacáridos parecidos a HMOs o mezclas de prebióticos. Aun así, no es idéntica a la leche materna, ni en variedad de componentes ni en cómo cambian con el tiempo y las necesidades del bebé.</p>
<h3>Qué cambios suelen verse en la microbiota cuando el bebé toma fórmula</h3>
<p>No existe una microbiota “perfecta”. Hay <strong>variabilidad normal</strong> y cada bebé tiene su ritmo. Aun así, en muchos bebés alimentados con fórmula se observa, de forma general, menos bifidobacterias y una composición distinta, con más presencia de bacterias que suelen aparecer antes en perfiles más “adultos”.</p>
<p>En algunos casos, esa diferencia se nota en el día a día: más gases, heces con otra textura u olor, o más episodios de malestar. En otros, no se nota nada. El punto importante es evitar el alarmismo y mirar el conjunto: crecimiento, apetito, sueño, hidratación y estado general.</p>
<h2>El probiótico que podría ayudar: cepas con mejor evidencia para acercar la microbiota a la de la lactancia materna</h2>
<p>Cuando se habla de <a href="https://www.saludyalimentacion.com/cuando-se-debe-tomar-un-probiotico-y-cual-elegir-experta-en-gastroenterologia-responde/">probióticos en bebés</a>, el detalle importa. Un <strong>probiótico</strong> es un microorganismo vivo, pero su efecto depende de la <strong>cepa</strong>, que es como el “apellido completo” del microbio. Dos bacterias que suenan parecido pueden comportarse distinto en el intestino, y por eso el nombre completo en la etiqueta no es un capricho.</p>
<p>En lactantes, las cepas con uso más extendido y mejor respaldo en estudios para apoyar una microbiota con más bifidobacterias y buena tolerancia digestiva incluyen <strong>Bifidobacterium infantis</strong>, <strong>Bifidobacterium breve</strong>, <strong>Bifidobacterium lactis</strong> y <strong>Lactobacillus reuteri</strong>. En bebés alimentados con fórmula, estas opciones se han utilizado con el objetivo de favorecer un perfil más cercano al de la lactancia materna, sobre todo cuando el bebé muestra gases, heces duras o cierta incomodidad.</p>
<p><strong>B. infantis</strong> llama la atención porque está bien adaptada a aprovechar oligosacáridos presentes en la leche humana. En un intestino donde esos “azúcares especiales” están disponibles (por ejemplo, si la fórmula incluye HMOs como 2’-FL), puede tener más posibilidades de asentarse y ayudar a que suban las bifidobacterias. <strong>B. breve</strong> y <strong>B. lactis</strong> también se han usado para apoyar el equilibrio intestinal y la consistencia de las heces en bebés pequeños. <strong>L. reuteri</strong>, por su parte, aparece a menudo en productos para lactantes orientados a confort digestivo; su objetivo suele ser apoyar la tolerancia, no “arreglar” un intestino de un día para otro.</p>
<p>Lo más realista es verlo como una ayuda suave: puede mejorar la tolerancia y empujar la microbiota hacia un patrón con más bifidobacterias, pero no garantiza resultados iguales en todos los bebés. Influyen la edad, el tipo de alimentación, si hubo antibióticos, el parto y hasta el entorno familiar.</p>
<h3>Cómo actúan los probióticos y prebióticos juntos, el efecto tipo leche materna</h3>
<p>Los <strong>probióticos</strong> son las bacterias. Los <strong>prebióticos</strong> son su comida. Cuando se combinan bien, es más fácil que las bacterias “buenas” encuentren sitio y recursos.</p>
<p>En fórmulas infantiles se usan prebióticos como <strong>GOS/FOS</strong>, y también oligosacáridos tipo <strong>2’-FL</strong> que imitan una parte de los HMOs. En algunos estudios, mezclas de <strong>GOS y FOS</strong> se han asociado con aumentos de bifidobacterias y lactobacilos en pocas semanas, alrededor de <strong>28 días</strong>, junto con heces más parecidas a las de la lactancia materna. No pasa igual en todos los bebés, pero da una pista: no se trata solo de “meter” bacterias, también de darles un entorno donde puedan prosperar.</p>
<h2>Cómo elegir y usar un probiótico para bebés con seguridad (y cuándo no hacerlo)</h2>
<p>En la práctica, hay dos vías habituales: elegir una fórmula que ya incluya alguna cepa estudiada o ciertos oligosacáridos, o usar <strong>gotas probióticas</strong> indicadas para lactantes. La decisión depende de la historia del bebé y de lo que recomiende el pediatra.</p>
<p>Para elegir con cabeza, mira si el producto indica la <strong>cepa</strong> de forma completa, la edad para la que está pensado y una dosis clara. También cuenta la conservación (algunos necesitan frío, otros no) y que el fabricante tenga controles de calidad y trazabilidad. Si la etiqueta es vaga o promete “inmunidad total” o “cero cólicos”, desconfía.</p>
<p>Hay señales que no se deben “tapar” con probióticos. Consulta de inmediato si hay fiebre, rechazo persistente de tomas, sangre en heces, signos de deshidratación (pocos pañales mojados, boca seca, somnolencia marcada) o pérdida de peso. Y si el bebé es prematuro, tiene un problema inmune o está muy enfermo, cualquier probiótico debe usarse con supervisión médica estricta.</p>
<h3>Preguntas frecuentes reales de madres y padres, cólicos, estreñimiento y tiempo para notar cambios</h3>
<p>Con los <strong>cólicos</strong>, la expectativa tiene que ser realista. A veces un probiótico ayuda a reducir gases o a que el llanto baje un poco, pero el cólico del lactante tiene muchas causas. Si el bebé llora horas, arquea la espalda o parece dolerle al comer, el pediatra debe valorar reflujo, <a href="https://www.saludyalimentacion.com/invima-advierte-por-alimento-envenenado-en-varios-paises-colombia-esta-en-alerta-por-nan-alfamino/">alergia a proteína de leche o intolerancias</a>.</p>
<p>También preocupa el <strong>estreñimiento</strong>. En algunos bebés, al apoyar bifidobacterias y ajustar la fermentación intestinal, las heces se vuelven más blandas. Si hay heces muy duras, dolor al evacuar o fisuras, no lo dejes pasar; conviene revisar la preparación de la fórmula, la hidratación y si hace falta otro enfoque.</p>
<p>Sobre el tiempo, lo más común es notar cambios en gases o en el tipo de heces entre <strong>1 y 4 semanas</strong>. Si a los 14 días no ves nada, no significa que “no funcione”, pero sí que hay que re-evaluar con el pediatra si tiene sentido seguir, cambiar de cepa o buscar otra causa.</p>]]></content:encoded>
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        <media:description type="plain"><![CDATA[Foto Freepik]]></media:description>
        <media:title type="plain"><![CDATA[Probiótico para bebés con fórmula: cómo podría aumentar bifidobacterias y parecerse más a la lactancia materna]]></media:title>
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      <title><![CDATA[¿Cuándo tomar un probiótico y cuál elegir? Guía con una gastroenteróloga]]></title>
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      <pubDate>Sat, 18 Oct 2025 06:07:11 +0000</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Margarita Martinez]]></dc:creator>
      <category><![CDATA[Salud]]></category>
      <category><![CDATA[probiótico]]></category>
      <description><![CDATA[Cuando el intestino protesta, surge la duda: ¿me ayudará un probiótico? La microbiota cambia con infecciones, fármacos y el ritmo de vida. Cuando se altera, puedes notar diarrea, dolor, gases o hinchazón. Aquí va una guía clara, con la mirada de una experta en gastroenterología, sobre cuándo sí…]]></description>
      <content:encoded><![CDATA[<figure><img src="https://www.saludyalimentacion.com/uploads/probioticos-hombres-freepik-tmjaofce65-social.jpg" alt="¿Cuándo tomar un probiótico y cuál elegir? Guía con una gastroenteróloga" /><figcaption>Foto: Freepik</figcaption></figure><p>Cuando el intestino protesta, surge la duda: ¿me ayudará un <strong>probiótico</strong>? La <strong>microbiota</strong> cambia con infecciones, fármacos y el ritmo de vida. Cuando se altera, puedes notar <strong>diarrea</strong>, dolor, gases o hinchazón.</p>
<p>Aquí va una guía clara, con la mirada de una experta en gastroenterología, sobre cuándo sí conviene usar probióticos y qué cepas elegir según el objetivo. Hablaremos de <strong>antibióticos</strong>, <strong>colon irritable</strong>, viajes, <strong>estrés</strong>, niños y más. Al final sabrás cuándo te conviene tomar un probiótico y cómo escogerlo con criterio. No sustituyen la consulta médica.</p>
<h2>¿Cuándo conviene tomar un probiótico? Señales y momentos clave</h2>
<p>Los probióticos son útiles cuando hay una agresión o un cambio fuerte en la <strong>microbiota</strong>. Piensa en ellos como un apoyo temporal que ayuda a recuperar el equilibrio, no como una vitamina diaria para todo el mundo.</p>
<p>Durante tratamientos con <strong>antibióticos</strong> el intestino pierde parte de sus aliados. Eso abre la puerta a la <strong><a href="https://www.saludyalimentacion.com/antibioticos-alimento-peligro/">diarrea asociada a antibióticos</a></strong> y a molestias digestivas. En ese contexto, un probiótico tiene sentido. También tras un episodio de <strong>gastroenteritis</strong> o una <strong>diarrea del viajero</strong>, porque la mucosa queda sensible y la flora tarda días en estabilizarse.</p>
<p>Los cambios de dieta o de clima, el <strong>estrés</strong> sostenido y el inicio de <strong>guardería</strong> o clases suelen mover el tablero. Más gérmenes, horarios distintos y menos sueño cambian la actividad intestinal. En personas que usan <strong>antiácidos</strong> por largo tiempo, la acidez gástrica baja, entra más carga bacteriana al intestino y se modifica la flora. Un probiótico puede servir como “andamiaje” mientras se ajustan hábitos o tratamientos.</p>
<p>No es un “para todos”. Si tienes fiebre alta, sangre en las heces, dolor fuerte o deshidratación, lo primero es una valoración médica. Tampoco se recomienda su uso rutinario sin indicación clara, porque no hay pruebas de beneficio sostenido en personas sanas que solo buscan “mejorar defensas”. Cuanto más concreto el objetivo, mejor resultado.</p>
<h3>Durante y después de antibióticos: reduce el riesgo de diarrea</h3>
<p>Los <strong>antibióticos</strong> arrasan con bacterias malas y también con parte de las buenas. Ese vacío favorece a microbios oportunistas y altera la motilidad. Por eso aparece la <strong>diarrea asociada a antibióticos</strong>.</p>
<p>Un probiótico ayuda a mantener el terreno ocupado y a modular la respuesta intestinal. La levadura <strong>Saccharomyces boulardii</strong> destaca por su respaldo en prevención y reducción de diarreas. Suele iniciarse junto con el antibiótico y continuarse unos días al terminar, siempre con indicación médica. Muchas personas la toleran mejor si la toman antes de la comida principal del día.</p>
<p>Si hay factores de riesgo para infección por C. difficile, la conversación con tu médico es obligatoria. En inmunosupresión severa, evita levaduras como S. boulardii salvo indicación expresa.</p>
<h3>Gastroenteritis, diarrea del viajero y cambios de alimentación o clima</h3>
<p>Una <strong>gastroenteritis</strong> viral o bacteriana inflama la mucosa, acelera el tránsito y desequilibra la flora. Lo mismo pasa al cambiar de país o con una <strong>diarrea del viajero</strong>. Un probiótico puede ayudar a restaurar el equilibrio y acortar síntomas leves, junto con <strong>rehidratación</strong> y dieta blanda.</p>
<p>Si hay fiebre alta, vómitos persistentes, sangre en heces o signos de deshidratación, toca consulta. El probiótico no reemplaza antibióticos, sueros o estudios cuando hacen falta.</p>
<h3>Estrés, guardería, inicio de clases y uso prolongado de antiácidos</h3>
<p>El <strong>estrés</strong> altera el <a href="https://www.saludyalimentacion.com/cientifico-de-cambridge-revela-formas-naturales-para-proteger-el-sistema-digestivo-y-aliviar-acidez-y-reflujo/">eje intestino-cerebro</a>, cambia la motilidad y sensibiliza la pared intestinal. El ingreso a <strong>guardería</strong> o escuela expone a más patógenos y a más cambios de rutina. Y el uso sostenido de <strong>antiácidos</strong> reduce la barrera ácida, por lo que llegan más bacterias al intestino y se modifica la flora. En estos escenarios, un probiótico puede ser apoyo temporal para el equilibrio y las <strong>defensas</strong>.</p>
<p>Clave ajustar lo básico: sueño, hidratación, fibra, y revisar la indicación de antiácidos con tu médico si llevas meses con ellos.</p>
<h3>¿Cuándo no tomarlo o pedir valoración médica primero?</h3>
<p>No se recomienda su uso rutinario en <strong>niños con diarrea aguda</strong> sin valoración médica. En algunas <strong>enfermedades inflamatorias intestinales</strong> la evidencia es limitada y la decisión debe ser individual. Precaución en <strong>inmunosupresión severa</strong>, hospitalización por cuadros graves o presencia de catéteres venosos. Un probiótico no reemplaza el tratamiento indicado por el médico y debe suspenderse si aparecen signos de alarma.</p>
<h2>¿Cuál probiótico elegir según tu objetivo? Guía práctica por cepas y calidad</h2>
<p>La <strong>cepa específica</strong> importa. No todos los productos sirven para lo mismo. Elegir bien es combinar objetivo, cepa con evidencia, <strong>dosis</strong> y <strong>calidad</strong> del producto.</p>
<p>Para diarrea aguda o <strong>diarrea asociada a antibióticos</strong>, <strong>Saccharomyces boulardii</strong> y algunas cepas de Lactobacillus como rhamnosus GG tienen buen respaldo. En apoyo de <strong>defensas</strong> y equilibrio diario, <strong>Bacillus subtilis</strong> aparece como opción por su resistencia al ácido gástrico, aunque la evidencia es más limitada, por eso se usa como apoyo y por periodos definidos. Para <strong><a href="https://www.saludyalimentacion.com/que-probioticos-elegir-intestino/">síndrome de intestino irritable</a></strong> y casos seleccionados de <strong>colitis ulcerosa</strong> en mantenimiento, algunas <strong>Bifidobacterium</strong> pueden ayudar, siempre como complemento del plan médico.</p>
<p>Sobre dosis, muchas guías manejan rangos entre 1 y 10 mil millones de <strong>UFC</strong> al día, según cepa e indicación. Como referencia práctica, cerca de <strong>10 mil millones de UFC</strong> al día sirve para mantenimiento en adultos sanos que buscan estabilizar tras un cambio de rutina. La <strong>cápsula gastroresistente</strong> protege a las bacterias para que lleguen vivas al intestino. Si el producto es <strong>simbiótico</strong> (trae <strong>prebióticos</strong> como inulina o FOS), puede potenciar el efecto en algunas personas, aunque no todos lo toleran.</p>
<p>Busca siempre etiqueta clara, cepa identificada con su código, fecha de caducidad y modo de conservación. Marca confiable, sin promesas milagro.</p>
<h3>Diarrea aguda y asociada a antibióticos: Saccharomyces boulardii</h3>
<p>La cepa <strong>Saccharomyces boulardii</strong> sobresale en prevención y reducción de diarreas, incluida la asociada a antibióticos. Algunas guías la colocan como primera opción en estos escenarios. Varias personas reportan mejor tolerancia si la toman antes de la cena, aunque puede ser con comida según preferencia. La calidad del producto es esencial para que funcione.</p>
<h3>Defensas y equilibrio diario: Bacillus subtilis y fórmulas multicepa</h3>
<p><strong>Bacillus subtilis</strong> forma esporas, por eso resiste el ácido gástrico y llega al intestino con más facilidad. Puede apoyar la <strong>inmunidad</strong> y la <strong>microbiota</strong> cuando hay estrés o cambios de rutina. También hay fórmulas multicepa que combinan Lactobacillus y Bifidobacterium para cubrir más frentes. Revisa que el fabricante respalde las cepas y su estabilidad hasta caducidad.</p>
<h3>Síndrome de intestino irritable y colitis ulcerosa: Bifidobacterium</h3>
<p>Ciertas cepas de <strong>Bifidobacterium</strong> pueden mejorar dolor, gases y frecuencia en <strong>síndrome de intestino irritable</strong>. En <strong>colitis ulcerosa</strong> en remisión, algunas mezclas ayudan a mantener estabilidad, con efecto moderado. La respuesta es variable. Si tienes un diagnóstico digestivo, elige el producto guiado por tu gastroenterólogo.</p>
<h3>Calidad, dosis y forma de presentación: qué mirar en la etiqueta</h3>
<p>La etiqueta debe mostrar <strong>cepa identificada</strong>, cantidad de <strong>UFC</strong> por porción y por día, y estabilidad garantizada hasta la fecha de caducidad. Apunta a unas <strong>cápsulas gastroresistentes</strong> o sobres con tecnología que proteja a los microorganismos. La referencia de <strong>10 mil millones de UFC</strong> al día funciona como base en mantenimiento adulto. Considera los <strong>simbióticos</strong> si toleras <strong>prebióticos</strong>. Revisa la presencia de <strong>aditivos irritantes</strong> si tu estómago es sensible y confirma si requiere o no refrigeración.</p>
<h2>Cómo tomarlo bien: horario, duración, seguridad y señales de mejora</h2>
<p>Tomar el probiótico no es solo “tomarlo y ya”. Importa el horario, la duración, la convivencia con comida y las señales de avance. También las precauciones según edad y condición.</p>
<p>Unos lo toleran mejor <strong>con comida</strong>, otros prefieren en ayunas. Con <strong>Saccharomyces boulardii</strong> muchas personas eligen la <strong>cena</strong> por comodidad. Lo clave es tomarlo a la misma hora cada día. Duración orientativa: durante el antibiótico y 5 a 7 días más, o <strong>2 a 4 semanas</strong> en ajustes de rutina. Si hay beneficio, puedes completar el ciclo y reevaluar con tu médico.</p>
<p>Al inicio es normal notar <strong>gases</strong> o distensión leve. Deberían ceder en pocos días. Señales de que te funciona: menos diarrea, menor urgencia, mejor tolerancia a comidas habituales y menos ruido intestinal. Debes <strong>suspender</strong> y consultar si aparecen dolor intenso, fiebre, sangre en heces, vómitos persistentes, alergia o malestar que no mejora.</p>
<p>En <strong>niños</strong> y <strong>embarazo</strong>, el uso se individualiza. No uses probióticos de rutina en <strong>diarrea aguda infantil</strong> sin valoración. En <strong>inmunosupresión severa</strong> o enfermedad grave, solo con indicación médica y con cepas seguras. La seguridad depende de la cepa y de la <strong>calidad</strong> del producto.</p>
<p>Sobre conservación, algunos requieren <strong>refrigeración</strong> y otros son estables a temperatura ambiente. Lo dice la etiqueta. Alimentos fermentados como <strong>yogur</strong> o <strong>kéfir</strong> son saludables y pueden sumar, pero su cantidad de cepas y <strong>UFC</strong> varía mucho, por lo que no siempre reemplazan al suplemento. Si los tomas junto con <strong>antibióticos</strong>, sigue el esquema que indique tu médico para optimizar el efecto.</p>]]></content:encoded>
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        <media:credit><![CDATA[Foto: Freepik]]></media:credit>
        <media:title type="plain"><![CDATA[¿Cuándo tomar un probiótico y cuál elegir? Guía con una gastroenteróloga]]></media:title>
      </media:content>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuándo se debe tomar un probiótico y cuál elegir? Experta en gastroenterología responde]]></title>
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      <pubDate>Fri, 26 Sep 2025 15:00:49 +0000</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Margarita Martinez]]></dc:creator>
      <category><![CDATA[Nutrición]]></category>
      <category><![CDATA[probiótico]]></category>
      <category><![CDATA[salud]]></category>
      <description><![CDATA[¿Sabías que un desequilibrio en tu flora intestinal podría estar causando problemas digestivos? Los probióticos son microorganismos vivos que ayudan a mantener el equilibrio de la microbiota, el ecosistema de bacterias que habita en tu intestino. Un intestino en armonía se traduce en mejor…]]></description>
      <content:encoded><![CDATA[<figure><img src="https://www.saludyalimentacion.com/uploads/cuando-se-debe-tomar-un-probiotico-y-cual-elegir-e-tmjbw90aca-social.jpg" alt="Foto Freepik" /><figcaption>Foto Freepik</figcaption></figure><p>¿Sabías que un desequilibrio en tu flora intestinal podría estar causando problemas digestivos? Los probióticos son microorganismos vivos que ayudan a mantener el equilibrio de la microbiota, el ecosistema de bacterias que habita en tu intestino. Un intestino en armonía se traduce en mejor digestión, menos molestias y defensas más sólidas.</p>
<p>En este artículo, una experta en gastroenterología explica cuándo tomarlos y cómo elegir el probiótico ideal según tus síntomas. También verás pautas de seguridad, dosis habituales y cómo combinarlos con prebióticos para potenciar su efecto.</p>
<h2>¿Cuándo es el momento ideal para tomar un probiótico?</h2>
<p>El mejor momento es aquel que favorece la supervivencia de las bacterias durante su paso por el estómago. Hay dos horarios con ventajas claras: a primera hora en ayunas o por la noche antes de dormir. En ambas franjas, el tránsito gástrico suele ser más rápido y hay menos estímulos digestivos que puedan inactivar a las bacterias.</p>
<p>La rutina importa. Tomarlo todos los días a la misma hora ayuda a mantener niveles estables en el intestino. La mayoría de las personas nota cambios en una semana, como menos gases o mejor consistencia de las heces, y un efecto más estable a las 3 o 4 semanas.</p>
<p>También es válido tomar el probiótico con una comida ligera, sobre todo si el producto no tiene recubrimiento entérico. La comida puede actuar como “escudo” frente a la acidez. Si tu probiótico es de alta calidad, con cápsula gastroresistente o tecnología que protege las cepas, puedes tomarlo con o sin comida. Para resultados superiores, combina su uso con <strong>prebióticos</strong> en la dieta, como fibra de frutas, verduras y legumbres.</p>
<h3>Momentos recomendados del día para una mejor absorción</h3>
<ul>
<li>A primera hora, en ayunas: te levantas, tomas el probiótico con agua, esperas 20 a 30 minutos y luego desayunas. Este margen reduce el tiempo de contacto con el ácido del estómago.</li>
<li>Por la noche, antes de dormir: cepíllate los dientes, toma el probiótico y evita comer después. Durante el descanso, el intestino mantiene un ritmo suave, lo que favorece la colonización.</li>
</ul>
<p>Ejemplo sencillo de rutina:</p>
<ul>
<li>Lunes a viernes, en ayunas, y sábado y domingo, antes de dormir. Si sueles entrenar temprano, elige la noche para evitar olvidos.</li>
</ul>
<h3>Frecuencia y duración: ¿Cuánto tiempo debes tomarlo?</h3>
<ul>
<li>Uso diario: la constancia sostiene el equilibrio de la microbiota.</li>
<li>Cambios en 7 días: menos distensión y mejor tránsito en la primera semana. Beneficios más claros a partir de la tercera.</li>
<li>Duración: no hay un límite fijo. Para molestias puntuales, 2 a 8 semanas suelen bastar. En condiciones crónicas, la pauta debe ser personalizada por tu gastroenterólogo.</li>
</ul>
<h3>Cuándo pausar y vigilar efectos secundarios</h3>
<p>Los probióticos son seguros para la mayoría. Aun así, algunas personas notan <strong>gases</strong>, <strong>hinchazón</strong> o cambios leves en las heces durante los primeros días. Si los síntomas son intensos o persisten más de una semana, pausa el producto y consulta.</p>
<p>Precaución especial en personas con inmunidad baja, pacientes con catéteres venosos, enfermedades graves o en UCI. En estos casos, el uso debe ser estrictamente supervisado por un médico.</p>
<h2>¿Cuál es el mejor probiótico para elegir según tu necesidad?</h2>
<p>No existe un “probiótico universal”. La clave está en elegir <strong>la cepa</strong> adecuada para tu objetivo. La evidencia respalda ciertas cepas para problemas concretos, sobre todo en diarrea aguda, diarrea asociada a antibióticos y <a href="https://www.saludyalimentacion.com/probioticos-estafa-eficacia-expertos/">síndrome de intestino irritable</a>. La dosis y la presentación también importan, por eso conviene revisar etiquetas y buscar asesoría profesional.</p>
<p>Casos con respaldo clínico:</p>
<ul>
<li>Prevención de diarrea por antibióticos: cepas como <strong>Lactobacillus rhamnosus GG</strong> y <strong>Saccharomyces boulardii</strong> reducen el riesgo y acortan la duración.</li>
<li>Diarrea aguda infecciosa: <strong>LGG</strong> y <strong>S. boulardii</strong> ayudan a disminuir la duración y la intensidad de los síntomas.</li>
<li><a href="https://www.saludyalimentacion.com/probioticos-estafa-eficacia-expertos/">Síndrome de intestino irritable</a>: varias cepas pueden mejorar dolor, gases y tránsito. La respuesta es individual, se recomienda prueba guiada por un especialista durante 4 a 8 semanas.</li>
<li>Apoyo en enfermedades inflamatorias intestinales, en fases estables y bajo control médico: algunos productos pueden reducir recaídas o mejorar síntomas, siempre como complemento del tratamiento.</li>
</ul>
<p>Consulta a tu gastroenterólogo para definir dosis, duración y formato ideal, por ejemplo, cápsulas, sobres o gotas.</p>
<h3>Cepas probióticas con mayor respaldo científico</h3>
<ul>
<li><strong>Lactobacillus rhamnosus GG (LGG)</strong>: reduce la duración de diarrea aguda y la asociada a antibióticos. Dosis comunes entre 1.000 millones y 10.000 millones de UFC, dos veces al día.</li>
<li><strong>Saccharomyces boulardii</strong> CNCM I-745: levadura resistente a antibióticos. Útil en diarrea aguda, prevención de diarrea por antibióticos y apoyo frente a Clostridioides difficile. Dosis frecuente, 250 mg o cerca de 1.000 millones de UFC, dos veces al día.</li>
<li><strong>Lactobacillus reuteri</strong>: beneficios en cólicos del lactante y algunos casos de diarrea y SII. Ayuda a modular la respuesta inmune.</li>
<li><strong>Lactobacillus acidophilus</strong>: participa en la mejora del tránsito y la reducción de gases cuando se combina con otras cepas.</li>
<li><strong>Bifidobacterium lactis</strong> (por ejemplo, DN-173): útil en SII con estreñimiento, mejora del tránsito y alivio de distensión.</li>
<li>Otras combinaciones con <strong>Bifidobacterium</strong> y <strong>Streptococcus thermophilus</strong> muestran apoyo en prevención de diarrea y tolerancia digestiva.</li>
</ul>
<p>No todas las cepas actúan igual ni sirven para lo mismo. Verifica la etiqueta con el nombre completo de la cepa, no solo el género y la especie.</p>
<h3>Cómo combinar probióticos con prebióticos para resultados óptimos</h3>
<p>Piensa en los prebióticos como el “alimento” que nutre a las bacterias buenas. Cuando los combinas con probióticos, mejoras su supervivencia y su capacidad para colonizar.</p>
<ul>
<li><strong>Qué son</strong>: fibras no digeribles, como inulina, FOS o GOS, que fermentan y benefician a la microbiota.</li>
<li><strong>Fuentes en la dieta</strong>: plátano, manzana, alcachofa, espárragos, cebolla, ajo, legumbres, avena y nueces.</li>
<li><strong>Cómo usarlos</strong>: mantén una ingesta diaria de fibra. Si usas un simbiótico, que combina probiótico y prebiótico en un mismo producto, sigue la dosis del fabricante o la indicada por tu médico.</li>
</ul>
<p>Ejemplo práctico:</p>
<ul>
<li><a href="https://www.saludyalimentacion.com/podria-pasarle-a-tu-cuerpo-si-comes-yogur-todos-los-dias/">Desayuno con avena, plátano y yogur</a> natural, más tu probiótico. Aportas bacterias y su combustible en una sola comida.</li>
</ul>
<h3>Consideraciones de seguridad, dosis y quién debe evitarlos</h3>
<ul>
<li><strong>Dosis típicas</strong>: productos de alta potencia suelen aportar de 1.000 millones a 10.000 millones de UFC por ración. En S. boulardii, 250 mg dos veces al día es común.</li>
<li><strong>Calidad del producto</strong>: busca etiquetas con cepa identificada, cantidad de UFC al final de la vida útil, fecha de caducidad y condiciones de almacenamiento. Prefiere marcas con estudios clínicos de respaldo.</li>
<li><strong>Quién debe evitar o usar con supervisión</strong>:
<ul>
<li>Personas inmunodeprimidas o con enfermedades graves.</li>
<li>Pacientes con catéteres vasculares.</li>
<li>Recién operados o en UCI.</li>
<li>Embarazo y lactancia, consultar antes de iniciar.</li>
<li>Niños, usar solo productos adecuados para su edad y con indicación médica.</li>
</ul>
</li>
</ul>
<p>Si <a href="https://www.saludyalimentacion.com/lupus-probiotico-intestinal/">tomas antibióticos, separa el probiótico</a> al menos 2 a 3 horas, excepto en el caso de S. boulardii, que es una levadura y no se ve afectada por los antibióticos.</p>]]></content:encoded>
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        <media:description type="plain"><![CDATA[Foto Freepik]]></media:description>
        <media:title type="plain"><![CDATA[¿Cuándo se debe tomar un probiótico y cuál elegir? Experta en gastroenterología responde]]></media:title>
      </media:content>
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    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué son los probióticos y prebióticos?]]></title>
      <link>https://www.saludyalimentacion.com/probioticos-y-prebioticos/</link>
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      <pubDate>Wed, 25 Jan 2023 14:10:50 +0000</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Ramos]]></dc:creator>
      <category><![CDATA[Nutrición]]></category>
      <category><![CDATA[prebióticos]]></category>
      <category><![CDATA[probiótico]]></category>
      <description><![CDATA[Los alimentos que consumimos poseen diferentes compuestos de los cuales sabemos muy poco. Sin embargo, muchos de ellos son ampliamente beneficiosos para el funcionamiento del organismo siempre y cuando se consuman de forma equilibrada. Entre tantos compuestos existentes, los probióticos y…]]></description>
      <content:encoded><![CDATA[<figure><img src="https://www.saludyalimentacion.com/uploads/que-son-los-probioticos-y-prebioticos-tmj60f9c93-social.jpg" alt="Foto Freepik" /><figcaption>Foto Freepik</figcaption></figure><p><strong>Los alimentos que consumimos poseen diferentes compuestos de los cuales sabemos muy poco. Sin embargo, muchos de ellos son ampliamente beneficiosos para el funcionamiento del organismo siempre y cuando se consuman de forma equilibrada.</strong></p>
<p>Entre tantos compuestos existentes, los probióticos y prebióticos son dos de los términos más relevantes cuando de alimentación se trata. Suelen ser la base de diferentes grupos nutritivos que consumimos de forma diaria. Sus beneficios son amplios, y una vez los conoces, querrás integrarlos a tu plan alimenticio.</p>
<h2>¿Qué son los probióticos y prebióticos?</h2>
<p>Los <strong>probióticos </strong>son <a href="https://www.saludyalimentacion.com/unos-beneficios-salud-probioticos-dieta/">microorganismos vivos</a> que permanecen activos en el intestino en cantidad suficiente como para brindar beneficios al sistema digestivo. Ya que junto a otras bacterias optimizan el funcionamiento de este órgano, mientras trabajan como una barrera de defensa ideal para <a href="https://www.saludyalimentacion.com/unos-beneficios-salud-probioticos-dieta/">reforzar el sistema inmunológico</a>.</p>
<p>Por su parte, los <strong>prebióticos </strong>son sustancias que fomentan el desarrollo de los probióticos y otras bacterias. Son un tipo de <a href="https://www.saludyalimentacion.com/los-posible-consumir-demasiada-fibra/">fibra no digerible</a> que se encuentran presentes en algunos alimentos. Aunque nuestro sistema digestivo no tiene la capacidad de digerirlos, los prebióticos son fermentados en el tracto gastrointestinal.</p>
<p>Ambos compuestos tienen funciones específicas que se relacionan en un punto determinado. Aun así, tienen el mismo objetivo: preservar y mejorar los procesos del sistema digestivo. Por eso, suelen integrarse a través de los alimentos para que su consumo sea mucho más ligero.</p>
<h2>¿En qué alimentos conseguimos los probióticos y prebióticos?</h2>
<p>En el caso de los <strong>probióticos</strong>, estos suelen encontrarse solo en <a href="https://www.saludyalimentacion.com/como-hacer-kimchi-beneficios-y-recetas-fermentadas-sanas/">productos lacto-fermentados</a> como <a href="https://www.saludyalimentacion.com/podria-pasarle-a-tu-cuerpo-si-comes-yogur-todos-los-dias/">yogures frescos</a>, el jocoque, el kéfir, entre otros.</p>
<p>Ahora bien, los <strong>prebióticos </strong>sí los podemos encontrar en una amplia y común variedad de alimentos que solemos mantener en el frigorífico. Tales como <a href="https://www.saludyalimentacion.com/que-alimentos-tienen-probioticos-y-prebioticos-guia-sencilla-y-sus-beneficios/">los espárragos, las legumbres</a>, las patatas, las alcachofas, los ajos, las cebollas, los puerros, entre muchos más.</p>
<p>En resumen, el consumo de estos alimentos de carácter funcional beneficia ampliamente la salud del organismo. Sobre todo, en los órganos del sistema digestivo donde disminuyen el riesgo de padecer <a href="https://www.saludyalimentacion.com/trastornos-gastrointestinales-funcionales-alimentos-para-evitarlos/">alteraciones intestinales</a>, previenen el estreñimiento, entre otros beneficios.</p>
<p>Por eso, a veces no es necesario invertir en productos sumamente costosos. Los alimentos naturales contienen una gran cantidad de estos compuestos, y podemos encontrarlos con mayor facilidad y a precios más bajos, solo debes saber qué buscar.</p>]]></content:encoded>
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        <media:title type="plain"><![CDATA[¿Qué son los probióticos y prebióticos?]]></media:title>
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