<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
     xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
     xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
     xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
     xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
     xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
     xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/">
  <channel>
    <title><![CDATA[Salud y Alimentación — enfermedades cardiovasculares]]></title>
    <link>https://www.saludyalimentacion.com/tag/enfermedades-cardiovasculares/</link>
    <description><![CDATA[Artículos sobre enfermedades cardiovasculares.]]></description>
    <language>es</language>
    <copyright>© 2026 Salud y Alimentación</copyright>
    <lastBuildDate>Wed, 07 Oct 2026 11:50:29 +0000</lastBuildDate>
    <generator>Salud y Alimentación</generator>
    <atom:link href="https://www.saludyalimentacion.com/tag/enfermedades-cardiovasculares/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
    <atom:link href="https://pubsubhubbub.appspot.com/" rel="hub" />
    <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
    <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
    <ttl>30</ttl>
    <image>
      <url>https://www.saludyalimentacion.com/assets/img/logo-feed.png</url>
      <title><![CDATA[Salud y Alimentación — enfermedades cardiovasculares]]></title>
      <link>https://www.saludyalimentacion.com/tag/enfermedades-cardiovasculares/</link>
      <width>144</width>
      <height>29</height>
    </image>
    <item>
      <title><![CDATA[Enfermedades cardiovasculares: el asesino número uno del planeta]]></title>
      <link>https://www.saludyalimentacion.com/enfermedades-cardiovasculares-el-asesino-numero-uno-del-planeta/</link>
      <guid isPermaLink="true">https://www.saludyalimentacion.com/enfermedades-cardiovasculares-el-asesino-numero-uno-del-planeta/</guid>
      <pubDate>Wed, 28 Jan 2026 18:00:02 +0000</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Margarita Martinez]]></dc:creator>
      <category><![CDATA[Salud]]></category>
      <category><![CDATA[enfermedades cardiovasculares]]></category>
      <description><![CDATA[Mucha gente piensa que el mayor riesgo de salud es el cáncer. Da miedo, suena impredecible y ocupa titulares. Pero, año tras año, las enfermedades cardiovasculares siguen por delante y se llevan más vidas que cualquier otra causa. El dato impresiona por su tamaño, no por lo complejo: en 2021 se…]]></description>
      <content:encoded><![CDATA[<figure><img src="https://www.saludyalimentacion.com/uploads/3-indicadores-clave-para-prever-el-riesgo-cardiova-tmjao2a1e0-social.jpg" alt="Enfermedades cardiovasculares: el asesino número uno del planeta" /><figcaption>Foto: Freepik</figcaption></figure><p>Mucha gente piensa que el mayor riesgo de salud es el cáncer. Da miedo, suena impredecible y ocupa titulares. Pero, año tras año, las <strong>enfermedades cardiovasculares</strong> siguen por delante y se llevan más vidas que cualquier otra causa.</p>
<p>El dato impresiona por su tamaño, no por lo complejo: en 2021 se estimaron <strong>19,41 millones de muertes</strong> en el mundo por enfermedades cardiovasculares. Y no hablamos solo del corazón, también de los vasos sanguíneos, esas “tuberías” que llevan oxígeno y nutrientes a cada órgano.</p>
<p>Lo más inquietante es que a menudo avanzan en silencio. Cuando por fin “dan la cara”, puede ser tarde. Entender qué son, qué señales dan y qué se puede hacer hoy marca la diferencia.</p>
<h2>Qué son las enfermedades cardiovasculares y por qué matan tanto</h2>
<p>Las enfermedades cardiovasculares (ECV) son un grupo de problemas que afectan al corazón y a los vasos sanguíneos. Imagina un sistema de carreteras: si una autopista se estrecha, se llena de baches o se bloquea de golpe, el tráfico colapsa. En el cuerpo pasa algo parecido cuando una arteria se endurece, se tapa o se rompe.</p>
<p>El mecanismo más frecuente es el desgaste progresivo de las <strong>arterias</strong>. Con el tiempo, pueden acumularse grasas y otras sustancias en sus paredes (placas). Esa acumulación estrecha el paso de la sangre. Si la placa se rompe, el cuerpo intenta “reparar” formando un coágulo; el problema es que ese coágulo puede cortar el flujo por completo.</p>
<p>Por eso las ECV matan tanto: afectan órganos que no pueden esperar. El corazón necesita sangre para latir, y el cerebro la necesita para pensar, hablar, moverse y respirar. Un corte de riego, aunque sea breve, puede dejar secuelas o causar la muerte.</p>
<p>Además, muchas ECV son <strong>silenciosas</strong>. <a href="https://www.saludyalimentacion.com/hipertension-pautas-claras-para-luchar-contra-este-asesino-silencioso/">La presión alta no suele doler</a>. El colesterol alto tampoco. Puedes sentirte “bien” y, aun así, estar acumulando riesgo durante años. La primera señal puede ser una urgencia, como un <strong>infarto</strong> o un <strong>ictus</strong>.</p>
<h3>Las más comunes: infarto, ictus e insuficiencia cardíaca</h3>
<p>El <strong>infarto</strong> ocurre cuando una arteria coronaria se bloquea y una parte del músculo del corazón se queda sin oxígeno. Puede empezar con opresión en el pecho, pero también con falta de aire, náuseas o dolor en la mandíbula o el brazo. Es peligroso porque el tejido se daña rápido y el corazón puede entrar en arritmias graves.</p>
<p>El <strong>ictus</strong> (accidente cerebrovascular) también es cardiovascular. Sucede cuando se bloquea un vaso del cerebro o se rompe. Puede dejar secuelas como dificultad para hablar, pérdida de fuerza o problemas de memoria. Y cada minuto cuenta: el cerebro es especialmente sensible a la falta de oxígeno.</p>
<p>La <strong>insuficiencia cardíaca</strong> no significa que el corazón se pare, significa que no bombea con la fuerza necesaria. Puede aparecer tras infartos repetidos, hipertensión mal controlada o valvulopatías. Se nota con cansancio, hinchazón de piernas y falta de aire al hacer esfuerzos simples.</p>
<h3>El impacto real en números y por qué no afecta igual a todos</h3>
<p>A nivel mundial, el impacto es enorme: en 2021 se estimaron <strong>19,41 millones</strong> de muertes por ECV. Dentro de ese grupo, la <strong>enfermedad cardíaca isquémica</strong> (la que se relaciona con el riego insuficiente del corazón) causó <strong>8,99 millones</strong> de muertes en 2021.</p>
<p>En Estados Unidos, en 2023 se asociaron <strong>915.973 muertes</strong> a ECV, lo que equivale a <strong>una muerte cada 34 segundos</strong>. En España, las enfermedades del sistema circulatorio representaron cerca del <strong>26%</strong> de todas las muertes en 2024, y las enfermedades isquémicas del corazón fueron la causa individual más frecuente (26.851 defunciones).</p>
<p>El <strong>riesgo</strong> no se reparte igual. Aumenta con la <strong>edad</strong> (en España, alrededor del 54% de las muertes circulatorias ocurren en mayores de 80 años). También hay diferencias por sexo, y por <strong>regiones</strong>: en 2021, las tasas más altas se registraron en <strong>Asia Central</strong> y, después, en <strong>Europa Oriental</strong>. Y en cualquier lugar, la <strong>hipertensión</strong> suele ser el hilo conductor.</p>
<h2>Factores de riesgo que empujan al corazón al límite y cuáles sí puedes cambiar</h2>
<p>Hay factores que no se pueden mover, por mucho que quieras. La edad es uno. La genética y el historial familiar también pesan. Si tu padre tuvo un infarto joven, conviene tomárselo en serio y empezar antes con controles.</p>
<p>La buena noticia es que muchos <a href="https://www.saludyalimentacion.com/prevencion-de-enfermedades-cardiovasculares-un-enfoque-integral-que-si-se-nota/">factores sí se pueden cambiar</a>, o al menos mejorar. El cuerpo responde sorprendentemente rápido cuando bajas la presión arterial, dejas el tabaco o caminas de forma constante. No hace falta una “vida perfecta”, hace falta constancia.</p>
<p>Entre lo modificable, hay un punto que destaca por lo frecuente y por lo traicionero: la <strong>hipertensión</strong>. Mucha gente la tiene sin saberlo. Y muchas personas diagnosticadas no la tienen bien controlada. Es como conducir con una rueda baja, el coche sigue, pero el desgaste se acumula.</p>
<p>También cuentan el colesterol elevado, la diabetes, el exceso de peso, la mala alimentación (sobre todo el exceso de sal y ultraprocesados) y el sedentarismo. No actúan por separado, suelen ir en paquete. Y cuando se combinan, el riesgo se multiplica.</p>
<h3>Los grandes culpables de todos los días: presión alta, tabaco, azúcar y sedentarismo</h3>
<p>La <strong>presión arterial</strong> alta “raspa” por dentro las arterias. No es una metáfora bonita, es una forma sencilla de entenderlo: más presión, más daño. Con el tiempo, la pared se endurece y se vuelve menos flexible, lo que facilita bloqueos.</p>
<p>El <strong>tabaco</strong> inflama y endurece los vasos. No solo es el humo, también la química que altera la sangre y favorece coágulos. Y aunque se fume poco, el efecto se nota.</p>
<p>La <strong>diabetes</strong> y el azúcar alto dañan los vasos pequeños y aceleran el deterioro de los grandes. Si además hay <strong>colesterol</strong> elevado, el terreno se vuelve perfecto para que crezcan placas.</p>
<p>El sedentarismo favorece <strong>obesidad</strong>, empeora el control de la presión y altera grasas en sangre. Y aquí va un dato que retrata el problema: en Estados Unidos, la hipertensión afecta a 125,9 millones de adultos, pero solo alrededor del <strong>23%</strong> la tiene bajo control.</p>
<h3>Lo que no se ve: estrés, sueño y el efecto acumulado de años</h3>
<p>El <strong>estrés</strong> crónico no “mata de golpe”, pero empuja a hábitos peores: más tabaco, peor comida, menos movimiento. También sube la presión y puede aumentar la <strong>inflamación</strong>.</p>
<p>El <strong>sueño</strong> corto o de mala calidad se asocia a más apetito, peor control de azúcar y más tensión. Y lo más común es que nadie lo relacione con el corazón hasta que aparecen síntomas.</p>
<p>El riesgo cardiovascular se parece a una cuenta corriente: cada día haces pequeños ingresos o pequeñas deudas. Lo que parece poco, con los años, se acumula.</p>
<h2>Cómo reducir tu riesgo desde hoy y cuándo pedir ayuda sin esperar</h2>
<p>La prevención cardiovascular funciona. En algunos países han bajado tasas ajustadas por edad, gracias a tratamientos y control de factores de riesgo. Aun así, las ECV siguen liderando la mortalidad, porque viven pegadas a nuestros hábitos diarios y al envejecimiento de la población.</p>
<p>El objetivo no es vivir con miedo, es vivir con información y rutinas simples. Medirte, revisar resultados y hacer cambios realistas suele rendir más que intentos intensos que duran dos semanas.</p>
<p>También ayuda tener un plan mental para las urgencias. Si aparecen señales compatibles con infarto o ictus, la duda suele ser el enemigo. “A ver si se me pasa” es justo lo que no conviene hacer.</p>
<h3>Prevención que funciona: chequeos, alimentación y movimiento que sí se puede mantener</h3>
<p>Un buen <strong>chequeo</strong> empieza por lo básico: <a href="https://www.saludyalimentacion.com/prevencion-de-enfermedades-cardiovasculares-un-enfoque-integral-que-si-se-nota/">presión arterial, colesterol, glucosa</a>, peso y perímetro de cintura. La frecuencia depende de tu edad y tus antecedentes, pero como idea general, conviene revisarlo al menos una vez al año si ya hay factores de riesgo, y antes si te lo recomienda tu médico.</p>
<p>En la mesa, piensa en <a href="https://www.saludyalimentacion.com/como-prevenir-enfermedades-cardiovasculares/">estilo mediterráneo sin complicarlo</a>: más verduras, fruta, legumbres, frutos secos, pescado y aceite de oliva. Menos <strong>sal</strong> y menos <strong>ultraprocesados</strong>. Si cocinas más en casa, ya estás ganando.</p>
<p>En movimiento, lo sostenible manda. Caminar a paso ligero casi todos los días y añadir algo de fuerza ligera (sentadillas a una silla, bandas elásticas) protege el corazón y el metabolismo. Y si hace falta <strong>medicación</strong>, tomarla tal como indica el médico también es prevención.</p>
<h3>Señales de alerta: cuándo puede ser un infarto o un ictus</h3>
<p>En un posible <strong>infarto</strong>, las señales típicas incluyen <strong>dolor en el pecho</strong> u opresión, <strong>falta de aire</strong>, sudor frío, náuseas o dolor que se irradia a brazo, espalda, cuello o mandíbula. A veces no duele “mucho”, pero la sensación es rara y no encaja con lo habitual.</p>
<p>En un posible <strong>ictus</strong>, piensa en <a href="https://www.saludyalimentacion.com/senales-alerta-cuerpo-salud/">cambios bruscos: cara caída, dificultad para hablar</a>, pérdida de visión, o <strong>debilidad</strong> en un lado del cuerpo. Si alguien no puede sonreír igual, levantar ambos brazos o decir una frase simple, es una <strong>urgencia</strong>.</p>
<p>En ambos casos, la regla práctica es sencilla: llama a emergencias y no conduzcas tú mismo si te encuentras mal.</p>]]></content:encoded>
      <enclosure url="https://www.saludyalimentacion.com/uploads/3-indicadores-clave-para-prever-el-riesgo-cardiova-tmjao2a1e0-social.jpg" type="image/jpeg" length="64515" />
      <media:content url="https://www.saludyalimentacion.com/uploads/3-indicadores-clave-para-prever-el-riesgo-cardiova-tmjao2a1e0-social.jpg" medium="image" type="image/jpeg" width="1200" height="630">
        <media:credit><![CDATA[Foto: Freepik]]></media:credit>
        <media:title type="plain"><![CDATA[Enfermedades cardiovasculares: el asesino número uno del planeta]]></media:title>
      </media:content>
      <media:thumbnail url="https://www.saludyalimentacion.com/uploads/3-indicadores-clave-para-prever-el-riesgo-cardiova-tmjao2a1e0-social.jpg" width="1200" height="630" />
      <comments>https://www.saludyalimentacion.com/enfermedades-cardiovasculares-el-asesino-numero-uno-del-planeta/#comentarios</comments>
      <slash:comments>0</slash:comments>
      <atom:link rel="related" type="application/rss+xml" href="https://www.saludyalimentacion.com/enfermedades-cardiovasculares-el-asesino-numero-uno-del-planeta/feed/" />
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Prevención de enfermedades cardiovasculares: un enfoque integral que sí se nota]]></title>
      <link>https://www.saludyalimentacion.com/prevencion-de-enfermedades-cardiovasculares-un-enfoque-integral-que-si-se-nota/</link>
      <guid isPermaLink="true">https://www.saludyalimentacion.com/prevencion-de-enfermedades-cardiovasculares-un-enfoque-integral-que-si-se-nota/</guid>
      <pubDate>Wed, 21 Jan 2026 19:00:35 +0000</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Margarita Martinez]]></dc:creator>
      <category><![CDATA[Salud]]></category>
      <category><![CDATA[enfermedades cardiovasculares]]></category>
      <description><![CDATA[¿Y si el problema no fuera “tener mala suerte”, sino ir sumando pequeños descuidos hasta que el cuerpo dice basta? Muchas enfermedades cardiovasculares no aparecen de golpe. Se cocinan a fuego lento, a veces durante años, hasta que llegan en forma de infarto o ictus. La buena noticia es que gran…]]></description>
      <content:encoded><![CDATA[<figure><img src="https://www.saludyalimentacion.com/uploads/el-frio-es-bueno-para-tu-salud-te-contamos-las-raz-tmj82ye54e-social.jpg" alt="Prevención de enfermedades cardiovasculares: un enfoque integral que sí se nota" /><figcaption>Foto: Freepik</figcaption></figure><p>¿Y si el problema no fuera “tener mala suerte”, sino ir sumando pequeños descuidos hasta que el cuerpo dice basta? Muchas enfermedades cardiovasculares no aparecen de golpe. Se cocinan a fuego lento, a veces durante años, hasta que llegan en forma de <strong>infarto</strong> o <strong>ictus</strong>.</p>
<p>La buena noticia es que gran parte de ese camino se puede cambiar. La <strong>prevención</strong> no es una sola decisión heroica, sino un enfoque integral: hábitos diarios que protegen, control de factores de riesgo (como <strong>presión arterial</strong> y <strong>colesterol</strong>) y seguimiento médico para detectar lo que no se siente, pero sí daña.</p>
<h2>Entender el riesgo, lo que más daña tus arterias (y a veces no se siente)</h2>
<p>El corazón y las arterias son como tuberías con vida. Si por dentro se inflaman, se endurecen o se llenan de “depósitos”, el flujo se vuelve más difícil. Lo complicado es que ese deterioro suele ser silencioso. No siempre duele. No siempre avisa. Por eso se habla de factores “silenciosos”: puedes sentirte bien y, aun así, tener números que no te convienen.</p>
<p>Aquí entra una idea simple que cambia todo: <strong>conocer tus cifras</strong>. Saber cómo tienes la tensión, el azúcar y las grasas en sangre convierte la prevención en algo concreto. Dejas de guiarte por sensaciones y pasas a tomar decisiones con datos. Y cuando esos datos están fuera de rango, el riesgo no sube de forma lineal, se acelera.</p>
<p>También influye lo que no siempre se menciona en la consulta rápida. La genética puede hacer que tu punto de partida no sea el mismo que el de otra persona. Y el ambiente importa más de lo que parece. La <strong>contaminación del aire</strong>, sobre todo las partículas finas (PM2.5), se asocia a inflamación y daño vascular. Incluso exposiciones relativamente cortas se han vinculado con más ingresos por problemas cardíacos. No es para vivir con miedo, pero sí para entender el tablero completo.</p>
<h3>Los factores de riesgo más comunes y cómo se combinan</h3>
<p>La <strong><a href="https://www.saludyalimentacion.com/la-salud-del-corazon-salud-4-factores/">presión alta</a></strong> va “golpeando” las paredes de los vasos y los vuelve más frágiles. El <strong>colesterol alto</strong> favorece que se formen placas. El <strong>azúcar en sangre</strong> elevada irrita el sistema vascular y acelera el desgaste. Si además hay <strong>obesidad</strong> y sedentarismo, el cuerpo entra en un círculo que cuesta romper: más resistencia a la insulina, más inflamación, más tensión.</p>
<p>Y el <strong>tabaquismo</strong> añade gasolina al fuego. No es solo el pulmón. El tabaco endurece arterias, facilita coágulos y reduce el oxígeno que llega a los tejidos. Lo importante es esto: cuando se juntan <strong>hipertensión</strong>, <strong>diabetes</strong>, <strong>obesidad</strong> y <strong>tabaquismo</strong>, el riesgo crece más rápido que la suma de cada uno por separado.</p>
<h3>Lo que no controlas del todo, genética y ambiente, y lo que sí puedes hacer</h3>
<p>Hay familias donde el colesterol LDL está alto desde muy joven, como ocurre en la <strong>hipercolesterolemia familiar</strong>. En estos casos, el riesgo puede aparecer antes y conviene no esperar a “ser mayor” para hacerse controles. La herencia no se elige, pero sí se puede compensar con detección temprana y tratamiento cuando toca.</p>
<p>Con la <strong>contaminación del aire</strong> pasa algo parecido. No siempre puedes mudarte o cambiar tu ruta diaria. Aun así, puedes reducir impacto con decisiones realistas: evitar hacer ejercicio intenso al lado de tráfico en horas punta, ventilar la casa en momentos de mejor calidad del aire si es posible, y reforzar lo que sí depende de ti (dieta, movimiento, sueño y controles). Cuando el terreno está mejor cuidado, el golpe del ambiente suele ser menor.</p>
<h2>Hábitos diarios que protegen el corazón, lo que funciona de verdad</h2>
<p>La prevención cardiovascular no es una dieta de lunes ni una racha de gimnasio de enero. Es una suma de acciones pequeñas, repetidas. Y tiene un respaldo enorme: la OMS ha señalado de forma general que hasta cerca del <strong>80%</strong> de los infartos e ictus podrían prevenirse con hábitos saludables y control de factores de riesgo. No es una promesa mágica, es una proporción que ayuda a poner el foco donde importa.</p>
<p>Moverte con regularidad es una de las palancas más directas. La recomendación clásica se mantiene: llegar a <strong>150 minutos</strong> semanales de actividad moderada (caminar a buen ritmo, bici, nadar, bailar). Si lo piensas como una cuenta bancaria, cada paseo es un ingreso; el sedentarismo, en cambio, va generando intereses en contra.</p>
<p>Y si no llegas a “hacer deporte”, empieza por lo básico. Los datos recientes sobre pasos son esperanzadores: desde unos <strong>4.000 pasos</strong> al día ya se observa beneficio, y cuantos más pasos, mejor. Incluso se ha reportado que cada 1.000 pasos extra se asocian con una bajada adicional del riesgo (en torno a un 15% en algunos análisis). No hace falta perfección, hace falta constancia.</p>
<h3>Comer para tus arterias, ideas simples estilo dieta mediterránea</h3>
<p>El patrón más fácil de sostener para mucha gente se parece a la <strong><a href="https://www.saludyalimentacion.com/la-aceite-de-oliva-reduce-riesgo-de-demencia/">dieta mediterránea</a></strong>. No va de prohibiciones eternas, sino de cambiar el centro del plato: más verduras y fruta, más legumbres y cereales integrales, más pescado azul, aceite de oliva y frutos secos, y menos <strong>grasas saturadas</strong>, <strong>azúcar</strong>, <strong>sal</strong> y <strong>bebidas azucaradas</strong>.</p>
<p>Un truco útil es reducir decisiones. Si cambias una comida al día por una opción “mediterránea” (por ejemplo, legumbre con verdura y aceite de oliva), ya estás moviendo la aguja. Otro hábito que ayuda mucho es mirar etiquetas cuando compras ultraprocesados, porque la sal y el azúcar se esconden donde menos lo esperas.</p>
<h3>Moverte, dormir y manejar el estrés, el trío que baja la presión y mejora el control</h3>
<p>La <strong>actividad física</strong> no solo fortalece el corazón. También mejora el control del apetito, el azúcar en sangre y el ánimo. Si te cuesta empezar, piensa en sesiones cortas: 10 minutos de caminata rápida tras comer y otros 10 por la tarde. El cuerpo responde a lo repetido, no a lo heroico.</p>
<p>El <strong>sueño</strong> es el gran regulador olvidado. Dormir poco o mal suele subir la tensión, aumentar el hambre y empeorar la energía para moverte. Y el <strong>estrés</strong> crónico, cuando se vuelve rutina, empuja hacia hábitos que pasan factura: picoteo, alcohol, tabaco, pantallas hasta tarde. No hace falta convertirte en alguien zen; una respiración lenta de dos minutos antes de dormir, o una pausa real sin móvil, puede bajar revoluciones y ayudarte a sostener lo demás.</p>
<h2>Chequeos y señales de alarma, cuándo medir, qué pedir y cuándo actuar rápido</h2>
<p>Si los hábitos son el volante, los chequeos son el salpicadero. Te dicen si vas por buen camino o si conviene corregir antes de que haya daños. En una revisión básica suele tener sentido revisar la presión, el perfil de lípidos (incluye colesterol), la glucosa, el peso y medidas como el perímetro de cintura. A partir de ahí, la frecuencia se personaliza por edad, antecedentes y factores de riesgo.</p>
<p>En los últimos años se impulsa más la <a href="https://www.saludyalimentacion.com/enfermedades-cardiovasculares-en-jovenes-una-alarma-mundial-que-ya-se-nota/">detección temprana</a>, y en algunos perfiles se piden marcadores extra. Uno de los que se menciona más es la <strong>Lp(a)</strong>, que puede ayudar a afinar el riesgo en ciertos casos, sobre todo si hay historia familiar o eventos tempranos. No es para todo el mundo, pero conviene saber que existe y preguntarlo si encaja contigo.</p>
<p>Y luego está lo urgente. La prevención también incluye reconocer señales a tiempo, porque actuar rápido salva músculo cardíaco y cerebro.</p>
<h3>“Conoce tus cifras”, las mediciones básicas que guían decisiones</h3>
<p>Medir <strong>presión arterial</strong>, <strong>colesterol</strong>, <strong>glucosa</strong> y evolución del peso no es obsesión, es claridad. Sin números, es fácil autoengañarse: “me encuentro bien” no siempre equivale a “estoy bien”. Con números, tú y tu profesional de salud podéis decidir si basta con hábitos, si hay que intensificar cambios o si toca tratamiento.</p>
<p>Si tienes antecedentes familiares, fumas, tienes sobrepeso o ya te dijeron que la tensión o el azúcar están altas, no esperes al próximo “chequeo general”. Coméntalo y pacta cada cuánto medir según tu caso.</p>
<h3>Síntomas que no se deben ignorar, actuar a tiempo salva vida</h3>
<p>En un <strong><a href="https://www.saludyalimentacion.com/enfermedades-cardiovasculares-la-causa-numero-uno-de-muerte-en-el-mundo-guia-clara-para-entender-prevenir-y-actuar/">infarto</a></strong>, lo típico es dolor u opresión en el pecho, falta de aire, sudor frío, náuseas o malestar que se irradia al brazo, la espalda, el cuello o la mandíbula. A veces no hay dolor claro en el pecho, y eso confunde. Si los síntomas son repentinos y te hacen pensar “esto no es normal”, hay que pedir ayuda urgente.</p>
<p>En un <strong>ictus</strong>, señales como cara caída, dificultad al hablar o debilidad de un lado del cuerpo son una alarma directa. En estos casos, cada minuto cuenta. No se espera a “ver si se pasa”. Se actúa.</p>]]></content:encoded>
      <enclosure url="https://www.saludyalimentacion.com/uploads/el-frio-es-bueno-para-tu-salud-te-contamos-las-raz-tmj82ye54e-social.jpg" type="image/jpeg" length="117296" />
      <media:content url="https://www.saludyalimentacion.com/uploads/el-frio-es-bueno-para-tu-salud-te-contamos-las-raz-tmj82ye54e-social.jpg" medium="image" type="image/jpeg" width="1200" height="630">
        <media:credit><![CDATA[Foto: Freepik]]></media:credit>
        <media:title type="plain"><![CDATA[Prevención de enfermedades cardiovasculares: un enfoque integral que sí se nota]]></media:title>
      </media:content>
      <media:thumbnail url="https://www.saludyalimentacion.com/uploads/el-frio-es-bueno-para-tu-salud-te-contamos-las-raz-tmj82ye54e-social.jpg" width="1200" height="630" />
      <comments>https://www.saludyalimentacion.com/prevencion-de-enfermedades-cardiovasculares-un-enfoque-integral-que-si-se-nota/#comentarios</comments>
      <slash:comments>0</slash:comments>
      <atom:link rel="related" type="application/rss+xml" href="https://www.saludyalimentacion.com/prevencion-de-enfermedades-cardiovasculares-un-enfoque-integral-que-si-se-nota/feed/" />
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Enfermedades cardiovasculares en jóvenes: una alarma mundial que ya se nota]]></title>
      <link>https://www.saludyalimentacion.com/enfermedades-cardiovasculares-en-jovenes-una-alarma-mundial-que-ya-se-nota/</link>
      <guid isPermaLink="true">https://www.saludyalimentacion.com/enfermedades-cardiovasculares-en-jovenes-una-alarma-mundial-que-ya-se-nota/</guid>
      <pubDate>Fri, 09 Jan 2026 14:00:28 +0000</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Margarita Martinez]]></dc:creator>
      <category><![CDATA[Salud]]></category>
      <category><![CDATA[enfermedades cardiovasculares]]></category>
      <description><![CDATA[Hace no tanto, un infarto o un ictus sonaban a “cosas de mayores”. Hoy esa idea se cae a pedazos. Las enfermedades cardiovasculares en jóvenes ya no son una rareza, y por eso hablamos de una alarma mundial. No solo por lo que pasa en urgencias, también por lo que se va cocinando en silencio…]]></description>
      <content:encoded><![CDATA[<figure><img src="https://www.saludyalimentacion.com/uploads/la-creciente-prevalencia-de-los-trastornos-del-rit-tmjbe5bce0-social.jpg" alt="Enfermedades cardiovasculares en jóvenes: una alarma mundial que ya se nota" /><figcaption>Foto: Freepik</figcaption></figure><p>Hace no tanto, un infarto o un ictus sonaban a “cosas de mayores”. Hoy esa idea se cae a pedazos. Las <strong>enfermedades cardiovasculares en jóvenes</strong> ya no son una rareza, y por eso hablamos de una alarma mundial. No solo por lo que pasa en urgencias, también por lo que se va cocinando en silencio durante años.</p>
<p>Para ponerlo en contexto sin marear, en España se registraron <strong>571 muertes por enfermedades del corazón en menores de 40 años en 2023</strong>. Y en paralelo, la <strong><a href="https://www.saludyalimentacion.com/enfermedades-cardiacas-jovenes-oms/">hipertensión en niños y adolescentes</a> casi se duplicó</strong> en dos décadas hasta 2020. El mensaje es claro: el corazón no espera a cumplir 50 para empezar a pagar facturas.</p>
<h2>Por qué aumentan las enfermedades cardiovasculares en jóvenes (y por qué no es “mala suerte”)</h2>
<p>Cuando alguien joven sufre un problema cardiaco, es tentador pensar que fue mala suerte o “algo genético y ya”. A veces hay herencia, sí. Pero en muchos casos es más parecido a una mochila que se va llenando desde la adolescencia: hábitos, estrés, sueño corto, comida rápida, cero movimiento, y algún “ya lo compensaré el finde”.</p>
<p>La clave es que gran parte del riesgo es <strong>modificable</strong>. No se trata de vivir a base de prohibiciones, sino de entender qué suma y qué resta. Un corazón joven suele aguantar, pero no es invencible. Si lo empujas cada día con la misma rutina, al final protesta.</p>
<p>También influye el entorno. Estudiar o trabajar sentado, moverte en transporte, pedir comida a domicilio, vivir con prisas, dormir tarde. Son cosas normales, pero repetidas durante años cambian el cuerpo. Suben la presión, empeora el colesterol, aumenta la grasa visceral (la que rodea órganos), y se inflama el sistema vascular. Es como conducir con el freno medio puesto: al principio no pasa nada, luego se nota.</p>
<p>Y ojo con un dato que se cita en estudios y campañas en población joven: en españoles de 16 a 35 años, <strong>un 41,6% tendría dos o más factores de riesgo</strong>. Aunque la cifra puede variar según el estudio y la muestra, la idea es inquietante: no hablamos de un grupo pequeño, hablamos de mucha gente.</p>
<h3>Los riesgos más comunes hoy: sedentarismo, comida ultraprocesada, obesidad, tabaco y estrés</h3>
<p>El <strong>sedentarismo</strong> es el elefante en la habitación. No hace falta “no hacer deporte” para ser sedentario; basta con pasar horas sentado y moverte lo justo. Un ejemplo típico: gimnasio dos días, pero diez horas al día de silla. El cuerpo lo registra.</p>
<p>La comida también empuja fuerte. Los <strong>ultraprocesados</strong> suelen venir con exceso de sal, azúcares y grasas de baja calidad. Una bebida azucarada al día, salsas, snacks, pan de molde, comida rápida. Nada de esto te “mata” por sí solo, pero hace que el riesgo suba sin hacer ruido.</p>
<p>La <strong>obesidad</strong>, sobre todo cuando se acumula en el abdomen, se asocia a presión más alta y peor control del azúcar. Y con eso llega un combo peligroso: <a href="https://www.saludyalimentacion.com/04trigliceridos-por-que-son-importantes-para-como-reducirlos/">resistencia a la insulina, hígado graso, triglicéridos altos</a>.</p>
<p>El <strong>tabaco</strong> sigue siendo un clásico. Y el vapeo no es un pase libre. Muchos jóvenes lo ven como “menos malo”, pero mantener nicotina y químicos inhalados afecta vasos sanguíneos y favorece la inflamación. Si además lo mezclas con alcohol, noches largas y poco sueño, el cuerpo va con la batería tocada.</p>
<p>Luego está el <strong>estrés</strong> constante, el de estar siempre “a tope”. No es solo mental. Eleva hormonas del estrés, empeora el descanso y puede aumentar la presión. Y si duermes poco, comes peor y te mueves menos, el círculo se cierra.</p>
<h3>Hipertensión y colesterol alto desde temprano, el daño puede empezar en silencio</h3>
<p>La <strong>presión alta</strong> es famosa por ser traicionera. Muchas veces no duele, no avisa, y aun así va dañando arterias y corazón. A escala global, la hipertensión en menores pasó de alrededor del <strong>3%</strong> en el año 2000 a cerca del <strong>6%</strong> en 2020, y afecta a unos <strong>114 millones</strong> de menores de 19 años. Es un salto enorme para algo que antes se asociaba casi solo a adultos.</p>
<p>¿Y qué puede pasar en edades tempranas? En algunos jóvenes se ven señales como <strong>hipertrofia ventricular</strong> (el músculo del corazón se engrosa) y cambios en la <strong>retina</strong> (los vasos del ojo reflejan lo que pasa en el resto del cuerpo). Dicho simple: si la presión va alta mucho tiempo, los vasos se adaptan mal y el corazón trabaja de más.</p>
<p>El <a href="https://www.saludyalimentacion.com/0102-tener-el-nivel-de-colesterol-hdl-demasiado-alto-es-grave/">colesterol alto también puede empezar pronto</a>, sobre todo si hay antecedentes familiares o una dieta pobre. No se nota, pero deja huella. Lo que ocurre en la adolescencia y los 20 puede predecir el riesgo real a los 40.</p>
<h2>Señales de alerta en jóvenes: síntomas que no conviene normalizar</h2>
<p>A veces el cuerpo avisa, pero lo tapamos con “será ansiedad” o “es que estoy fuera de forma”. Claro que puede ser algo benigno. Pero conviene conocer las señales que merecen atención, porque un evento cardiaco puede ocurrir a cualquier edad.</p>
<p>El error más común es esperar a que el dolor sea “de película”. En jóvenes, los síntomas pueden ser más raros o más suaves. Y aun así ser serios. Si algo se repite, empeora con el esfuerzo o aparece de golpe, merece una consulta.</p>
<h3>Síntomas frecuentes y cómo se sienten en la vida real</h3>
<p>El <strong>dolor en el pecho</strong> puede ser opresivo, como un peso, o una molestia que va y viene. A veces aparece al subir escaleras o al correr para coger el bus. También puede irradiar a brazo, espalda, cuello o mandíbula, pero no siempre.</p>
<p>La <strong>falta de aire</strong> “sin razón” es otra pista. Notas que te falta el aire en reposo, o con esfuerzos que antes tolerabas. El <strong>cansancio extremo</strong> también cuenta, sobre todo si llega de golpe y no encaja con tu semana.</p>
<p>Las <strong>palpitaciones</strong> pueden sentirse como golpes fuertes, saltos, o latidos irregulares cuando estás quieto. Un poco de nervios puede acelerarte, pero si se repite, dura, o se acompaña de mareo, mejor no minimizarlo.</p>
<p>El <strong>mareo</strong> o el <strong>desmayo</strong> no siempre es “bajada de tensión”. Si ocurre haciendo ejercicio, al levantarte con taquicardia, o se asocia a dolor o falta de aire, es una señal clara para revisarlo.</p>
<h3>Cuándo pedir ayuda urgente y qué información llevar a la consulta</h3>
<p>Hay situaciones donde no se espera. Si aparece <strong>dolor opresivo</strong> que no cede en minutos, <strong>falta de aire intensa</strong>, <strong>desmayo</strong>, o signos neurológicos como debilidad en un lado del cuerpo, cara caída o dificultad para hablar (posible ictus), toca pedir ayuda urgente.</p>
<p>En consulta, ayuda mucho ir con datos simples: <strong>antecedentes familiares</strong> de infarto precoz o colesterol alto, consumo de <strong>tabaco o vapeo</strong>, uso de bebidas energéticas o estimulantes, patrón de <strong>sueño</strong>, nivel de estrés, y si alguna vez te midieron la <strong>presión arterial</strong> y salió alta. Cuanta más información clara, menos vueltas y mejores decisiones.</p>
<h2>Cómo proteger tu corazón desde hoy: prevención realista para jóvenes y familias</h2>
<p>La prevención no va de hacerlo perfecto una semana. Va de sostener cambios pequeños, casi aburridos, pero constantes. El corazón funciona como una cuenta bancaria, lo que haces cada día pesa más que lo que haces una vez al mes.</p>
<p>Si te suena a “no tengo tiempo”, piensa en esto: tu día ya está lleno de rutinas. La idea es ajustar dos o tres cosas, no reinventarte.</p>
<h3>Hábitos que más bajan el riesgo: moverse más, comer mejor, dormir y manejar el estrés</h3>
<p>Moverse no significa vivir en el gimnasio. Significa caminar más, subir escaleras cuando puedas, y cortar los bloques largos de silla. Como referencia simple, intenta <strong>al menos 30 minutos al día</strong> de actividad, aunque sea a trozos. Si añades fuerza básica dos o tres días por semana, mejor, porque ayuda a controlar peso, azúcar y presión.</p>
<p>En comida, la regla útil es “más comida real y menos paquete”. Más verduras, legumbres, fruta, pescado, frutos secos, yogur natural. Menos ultraprocesado. Si solo cambias dos cosas, que sean estas: baja la <strong>sal</strong> (muchos productos ya vienen cargados) y recorta <strong>grasas saturadas</strong> cuando puedas.</p>
<p>El <strong>sueño</strong> es parte del cuidado del corazón. Dormir poco dispara hambre, estrés y presión. Una rutina simple, horarios parecidos, luz baja por la noche, y móvil lejos al dormir, suele hacer más de lo que parece.</p>
<p>Para el estrés, no hace falta volverte otra persona. Pausas cortas, respiración lenta un par de minutos, hablar con alguien, y poner límites a horarios ayudan. Si la ansiedad manda, pedir apoyo profesional también es salud cardiaca.</p>
<h3>Chequeos que valen oro: presión arterial, colesterol y señales de riesgo familiar</h3>
<p>Un <a href="https://www.saludyalimentacion.com/prevencion-de-enfermedades-cardiovasculares-un-enfoque-integral-que-si-se-nota/">control básico puede cambiar tu futuro</a>. Medirte la <strong>presión arterial</strong> de vez en cuando es barato y rápido. Revisar <strong>colesterol LDL</strong> también tiene sentido, sobre todo si hay antecedentes familiares o si tu estilo de vida no ayuda. Y si hay sobrepeso o historia familiar de diabetes, una revisión de glucosa puede despejar dudas.</p>
<p>Si sospechas que tienes <strong>dos o más riesgos</strong> (por ejemplo, sedentarismo y tabaco, o sobrepeso y presión alta), actúa ya. No por miedo, sino por estrategia. Detectar temprano evita años de daño silencioso.</p>
<p>Aprender <strong>RCP</strong> también puede salvar vidas, en casa, en el trabajo o en el gimnasio, cuando nadie se lo espera.</p>]]></content:encoded>
      <enclosure url="https://www.saludyalimentacion.com/uploads/la-creciente-prevalencia-de-los-trastornos-del-rit-tmjbe5bce0-social.jpg" type="image/jpeg" length="109661" />
      <media:content url="https://www.saludyalimentacion.com/uploads/la-creciente-prevalencia-de-los-trastornos-del-rit-tmjbe5bce0-social.jpg" medium="image" type="image/jpeg" width="1200" height="630">
        <media:credit><![CDATA[Foto: Freepik]]></media:credit>
        <media:title type="plain"><![CDATA[Enfermedades cardiovasculares en jóvenes: una alarma mundial que ya se nota]]></media:title>
      </media:content>
      <media:thumbnail url="https://www.saludyalimentacion.com/uploads/la-creciente-prevalencia-de-los-trastornos-del-rit-tmjbe5bce0-social.jpg" width="1200" height="630" />
      <comments>https://www.saludyalimentacion.com/enfermedades-cardiovasculares-en-jovenes-una-alarma-mundial-que-ya-se-nota/#comentarios</comments>
      <slash:comments>0</slash:comments>
      <atom:link rel="related" type="application/rss+xml" href="https://www.saludyalimentacion.com/enfermedades-cardiovasculares-en-jovenes-una-alarma-mundial-que-ya-se-nota/feed/" />
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué son las enfermedades cardiovasculares y sus tipos principales? Causa número uno de muerte en el mundo]]></title>
      <link>https://www.saludyalimentacion.com/enfermedades-cardiovasculares-la-causa-numero-uno-de-muerte-en-el-mundo-guia-clara-para-entender-prevenir-y-actuar/</link>
      <guid isPermaLink="true">https://www.saludyalimentacion.com/enfermedades-cardiovasculares-la-causa-numero-uno-de-muerte-en-el-mundo-guia-clara-para-entender-prevenir-y-actuar/</guid>
      <pubDate>Tue, 14 Oct 2025 14:00:48 +0000</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Margarita Martinez]]></dc:creator>
      <category><![CDATA[Salud]]></category>
      <category><![CDATA[enfermedades cardiovasculares]]></category>
      <description><![CDATA[Casi 20 millones de personas mueren cada año por enfermedades cardiovasculares. La OMS estima entre 19.8 y 20.5 millones de muertes en 2025, cerca del 32% de todas las muertes del planeta. No es una cifra fría, es un drama humano que toca familias en cada ciudad, campo y barrio. ¿Por qué están al…]]></description>
      <content:encoded><![CDATA[<figure><img src="https://www.saludyalimentacion.com/uploads/reduce-el-riesgo-de-infarto-de-miocardio-actuando-tmjbbde071-social.jpg" alt="¿Qué son las enfermedades cardiovasculares y sus tipos principales? Causa número uno de muerte en el mundo" /><figcaption>Foto: Freepik</figcaption></figure><p>Casi 20 millones de personas mueren cada año por enfermedades cardiovasculares. La OMS estima entre 19.8 y 20.5 millones de muertes en 2025, cerca del 32% de todas las muertes del planeta. No es una cifra fría, es un drama humano que toca familias en cada ciudad, campo y barrio.</p>
<p>¿Por qué están al frente? Porque combinan varios problemas a la vez, corazón y vasos sanguíneos, y porque muchos factores de riesgo pasan desapercibidos durante años. Además, el impacto golpea más a los países con menos recursos, donde el acceso a diagnóstico y tratamiento es limitado y la prevención llega tarde.</p>
<p>Este artículo te guía, sin tecnicismos innecesarios, por los tipos principales, los riesgos reales y lo que sí puedes hacer hoy. La meta es simple, que entiendas lo básico, que reconozcas señales y que encuentres hábitos prácticos para cuidar tu corazón. No se trata de miedo, se trata de decisiones diarias que suman.</p>
<h2>¿Qué son las enfermedades cardiovasculares y sus tipos principales?</h2>
<p>Las enfermedades cardiovasculares, o ECV, son problemas del corazón y de los vasos sanguíneos. Dentro de este grupo están la enfermedad coronaria, el accidente cerebrovascular y la insuficiencia cardíaca. Juntas concentran la mayoría de muertes por ECV.</p>
<p>En la vida diaria se manifiestan de formas que a veces confundimos con cansancio, estrés o indigestión. Por ejemplo, un dolor opresivo en el pecho al subir escaleras, una falta de aire que antes no tenías o un mareo súbito que te obliga a sentarte. Entender estas señales marca la diferencia entre pedir ayuda a tiempo o llegar tarde.</p>
<p>A escala global, la enfermedad coronaria es la más frecuente y causa muchos infartos. El accidente cerebrovascular, también llamado derrame, daña el cerebro en minutos. La insuficiencia cardíaca afecta la capacidad del corazón para bombear y limita tareas simples como caminar varias cuadras. Estas condiciones no solo amenazan la vida, también afectan el día a día, desde el trabajo hasta el tiempo con la familia.</p>
<h3>Enfermedad coronaria: el infarto de miocardio</h3>
<p>El infarto ocurre cuando una arteria que nutre al corazón se tapa, casi siempre por placas de grasa que se rompen y forman un coágulo. El músculo cardíaco se queda sin oxígeno y empieza a morir. Los síntomas más típicos son dolor o presión en el pecho que puede irradiar a brazo izquierdo, cuello o espalda, sudor frío, náuseas y falta de aire.</p>
<p>Es la forma más común de ECV. Detectarla temprano salva vidas. Si aparece dolor de pecho intenso que no cede en minutos, llama a emergencias. Cada minuto de atención a tiempo reduce el daño al corazón y mejora la recuperación.</p>
<h3>Accidente cerebrovascular: cuando el cerebro sufre</h3>
<p>Hay dos tipos. El isquémico, el más común, por una arteria del cerebro bloqueada. El hemorrágico, por ruptura de un vaso y sangrado. La <a href="https://www.saludyalimentacion.com/colombia-podria-prevenir-mas-de-100-000-eventos-cardiovasculares-si-controla-mejor-el-colesterol-ldl/">hipertensión</a> está muy ligada a ambos, en especial al hemorrágico.</p>
<p>Señales de alarma: debilidad o adormecimiento de la cara, brazo o pierna de un lado del cuerpo, dificultad para hablar o entender, pérdida de visión súbita, dolor de cabeza intenso sin causa clara, pérdida de equilibrio. La regla es clara, <a href="https://www.saludyalimentacion.com/que-sabrias-detectar-un-accidente-cerebrovascular-a-tiempo-2/">tiempo es cerebro</a>. Si notas estos signos en ti o en alguien, busca ayuda urgente.</p>
<h3>Insuficiencia cardíaca y otros problemas del corazón</h3>
<p>La insuficiencia cardíaca no significa que el corazón se detenga, significa que no bombea con fuerza suficiente. Se acumulan líquidos en piernas y pulmones. Aparecen falta de aire al esfuerzo o al acostarse, aumento rápido de peso por retención de líquidos, cansancio extremo.</p>
<p>Entre otros problemas están las arritmias, ritmos del corazón irregulares o muy rápidos que provocan palpitaciones, mareo o desmayo. Algunas arritmias elevan el riesgo de accidente cerebrovascular, por lo que su diagnóstico y control son clave.</p>
<h2>Factores de riesgo clave y estrategias de prevención</h2>
<p>Varios riesgos empujan en la misma dirección. La buena noticia es que la mayoría se pueden reducir con hábitos y tratamiento. A nivel mundial, más de 1400 millones de personas viven con <strong><a href="https://www.saludyalimentacion.com/colombia-podria-prevenir-mas-de-100-000-eventos-cardiovasculares-si-controla-mejor-el-colesterol-ldl/">hipertensión</a></strong>, y solo 1 de cada 5 la tiene controlada. En países con menos recursos, el acceso a medicamentos es limitado y eso complica el panorama.</p>
<p>Otros riesgos importantes son <strong>obesidad</strong>, <strong>diabetes</strong>, alimentación con exceso de sal, azúcares y ultraprocesados, <strong>sedentarismo</strong>, <strong>tabaco</strong>, <strong>alcohol</strong> y <strong>contaminación del aire</strong>. No necesitas un cambio perfecto, necesitas constancia y metas simples.</p>
<ul>
<li><strong>Come mejor</strong>: más verduras, frutas, legumbres, granos integrales, frutos secos, pescado, aceite de oliva. Reduce sal y azúcares añadidos.</li>
<li><strong>Muévete</strong>: al menos 150 minutos semanales de actividad moderada. Caminar a paso rápido 30 minutos al día ya suma.</li>
<li><strong>Control médico</strong>: presión arterial, glucosa y colesterol en rangos saludables.</li>
<li><strong>No fumes</strong>: si fumas, busca apoyo para dejarlo. El beneficio empieza desde el primer día sin tabaco.</li>
<li><strong>Alcohol con moderación</strong>: mejor poco o nada.</li>
<li><strong>Duerme bien</strong>: 7 a 8 horas. El sueño también regula presión y apetito.</li>
</ul>
<h3>Hipertensión: el asesino silencioso</h3>
<p>La <a href="https://www.saludyalimentacion.com/prevencion-de-enfermedades-cardiovasculares-un-enfoque-integral-que-si-se-nota/">presión alta</a> puede no dar síntomas durante años y aun así dañar arterias, corazón, cerebro y riñones. Se vincula a 4 de cada 5 muertes por ECV. Medirse la presión de forma regular es esencial. En casa, con un tensiómetro validado, o en tu centro de salud.</p>
<p>Claves para controlarla: reducir sal, bajar de peso si lo necesitas, moverte más, limitar alcohol y manejar el estrés. Cuando el médico indica fármacos, tómalos todos los días. La combinación de hábitos y medicinas es lo que realmente protege. Si la medición en casa suele estar por encima de 135/85, consulta de inmediato.</p>
<h3>Estilo de vida: alimentación, ejercicio y hábitos tóxicos</h3>
<ul>
<li><strong>Alimentación</strong>: prioriza comida real. Mitad del plato verduras, un cuarto proteína magra, un cuarto granos integrales. Usa hierbas y especias para reducir sal.</li>
<li><strong>Actividad física</strong>: empieza con lo posible. Caminatas diarias, subir escaleras, pausas activas. Luego agrega fuerza dos veces por semana.</li>
<li><strong>Obesidad y diabetes</strong>: perder entre 5% y 10% del peso mejora presión, glucosa y colesterol. Controla la hemoglobina A1c si vives con diabetes.</li>
<li><strong>Tabaco</strong>: cada cigarro cuenta, dejarlo reduce riesgo de infarto y derrame en pocos años.</li>
<li><strong>Alcohol</strong>: si bebes, que sea ocasional y en poca cantidad. Hay riesgo incluso con consumos bajos.</li>
<li><strong>Chequeos</strong>: presión, lípidos y glucosa al menos una vez al año si tienes más de 40 años, antes si hay antecedentes familiares.</li>
</ul>
<h2>El impacto global de las ECV y tendencias en 2025</h2>
<p>Las ECV siguen aumentando. Cerca del 75% de las muertes ocurren en países de ingresos bajos y medianos. Allí, el control de la presión, el acceso a medicamentos y la atención oportuna aún son escasos. El envejecimiento poblacional también empuja las cifras al alza, más personas viven más años, y con ello crece la exposición a factores de riesgo.</p>
<p>Una parte dolorosa de esta historia es la <a href="https://www.saludyalimentacion.com/morir-joven-a-los-40-el-alarmante-aumento-de-enfermedades-silenciosas/">mortalidad temprana</a>. Casi una de cada tres muertes por ECV ocurre antes de los 70 años. Son vidas truncas en plena etapa productiva y con familias que dependen de ellas. Prevenir a tiempo podría salvar millones de vidas en la próxima década.</p>
<p>En América Latina, el panorama aprieta. En México, las muertes por enfermedades del corazón aumentaron en diez años, de cerca de 107,000 a más de 192,000 en 2024. Se estima que más de 40 millones de personas viven con <a href="https://www.saludyalimentacion.com/enfermedades-cardiovasculares-en-jovenes-una-alarma-mundial-que-ya-se-nota/">hipertensión</a>, pero entre 50% y 70% no lo sabe, y solo una tercera parte de quienes están diagnosticados logra un buen control. Este patrón se repite en varios países de la región, con variaciones locales.</p>
<p>La contaminación del aire también suma riesgo. Partículas finas inflaman las arterias y se relacionan con infartos y derrames. En ciudades grandes, mejorar la calidad del aire es parte de la salud cardiovascular.</p>
<p>Hay motivos para la esperanza. Iniciativas como HEARTS en las Américas trabajan para mejorar el diagnóstico y tratamiento de la hipertensión, estandarizar guías sencillas en centros de salud y acercar medicamentos de calidad a más personas. Políticas de etiquetado frontal de alimentos, espacios libres de humo y promoción de actividad física funcionan cuando se aplican bien. La combinación de políticas públicas y acciones personales es el camino.</p>]]></content:encoded>
      <enclosure url="https://www.saludyalimentacion.com/uploads/reduce-el-riesgo-de-infarto-de-miocardio-actuando-tmjbbde071-social.jpg" type="image/jpeg" length="92915" />
      <media:content url="https://www.saludyalimentacion.com/uploads/reduce-el-riesgo-de-infarto-de-miocardio-actuando-tmjbbde071-social.jpg" medium="image" type="image/jpeg" width="1200" height="630">
        <media:credit><![CDATA[Foto: Freepik]]></media:credit>
        <media:title type="plain"><![CDATA[¿Qué son las enfermedades cardiovasculares y sus tipos principales? Causa número uno de muerte en el mundo]]></media:title>
      </media:content>
      <media:thumbnail url="https://www.saludyalimentacion.com/uploads/reduce-el-riesgo-de-infarto-de-miocardio-actuando-tmjbbde071-social.jpg" width="1200" height="630" />
      <comments>https://www.saludyalimentacion.com/enfermedades-cardiovasculares-la-causa-numero-uno-de-muerte-en-el-mundo-guia-clara-para-entender-prevenir-y-actuar/#comentarios</comments>
      <slash:comments>0</slash:comments>
      <atom:link rel="related" type="application/rss+xml" href="https://www.saludyalimentacion.com/enfermedades-cardiovasculares-la-causa-numero-uno-de-muerte-en-el-mundo-guia-clara-para-entender-prevenir-y-actuar/feed/" />
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Apnea del sueño: 4 horas de televisión al día y un estilo de vida sedentario aumentan el riesgo]]></title>
      <link>https://www.saludyalimentacion.com/1111horas-de-television-al-dia-y-un-estilo-de-vida-sedentario-aumentan-el-riesgo/</link>
      <guid isPermaLink="true">https://www.saludyalimentacion.com/1111horas-de-television-al-dia-y-un-estilo-de-vida-sedentario-aumentan-el-riesgo/</guid>
      <pubDate>Sat, 11 Nov 2023 08:00:07 +0000</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Ramos]]></dc:creator>
      <category><![CDATA[Salud]]></category>
      <category><![CDATA[diabetes de tipo 2]]></category>
      <category><![CDATA[enfermedades cardiovasculares]]></category>
      <description><![CDATA[Un nuevo estudio muestra la relación entre el ejercicio, el consumo de televisión y la apnea del sueño (ADS). La ADS se asocia a un mayor riesgo de padecer ciertas enfermedades crónicas. Un nuevo estudio concluye que ser más activo y pasar menos tiempo viendo la televisión está relacionado con un…]]></description>
      <content:encoded><![CDATA[<figure><img src="https://www.saludyalimentacion.com/uploads/apnea-del-sueno-4-horas-de-television-al-dia-y-un-tmj8dy88bf-social.jpg" alt="Foto Freepik" /><figcaption>Foto Freepik</figcaption></figure><p>Un nuevo estudio muestra la relación entre el ejercicio, el consumo de televisión y la apnea del sueño (ADS). La ADS se asocia a un mayor riesgo de padecer ciertas enfermedades crónicas. Un nuevo estudio concluye que ser más activo y pasar menos tiempo viendo la televisión está relacionado con un menor riesgo de desarrollar la ADS. La apnea del sueño se caracteriza por una obstrucción repetida e intermitente de las vías respiratorias superiores durante el sueño. Esta obstrucción reduce o detiene el flujo de aire a los pulmones y puede aumentar el riesgo de enfermedades graves, como el cáncer, las <a href="https://www.saludyalimentacion.com/612como-lograr-la-remision-en-caso-de-diabetes-de-tipo-2/">enfermedades cardiovasculares y la diabetes de tipo 2</a>, entre otras.</p>
<p>La ADS se produce cuando los músculos de la garganta se relajan temporalmente durante el sueño, lo que provoca una obstrucción parcial o total de las vías respiratorias. Los ronquidos son un indicador común de ADS. La interrupción del sueño y la insuficiente oxigenación nocturna pueden provocar, entre otras cosas, somnolencia diurna, <a href="https://www.saludyalimentacion.com/unos-senales-despertar-con-dolor-de-cabeza-salud/">dolores de cabeza</a>, cambios de humor e hipertensión arterial.</p>
<h2>El papel de la actividad física</h2>
<p>Investigaciones anteriores han demostrado que los bajos niveles de actividad física durante el día, o el aumento del comportamiento sedentario, pueden estar relacionados con un mayor riesgo de ADS. Los mediadores de estos efectos adversos pueden ser el exceso de grasa corporal, la inflamación crónica de bajo grado, la resistencia a la insulina y la retención de líquidos. En el nuevo estudio han colaborado investigadores del Hospital Brigham and Women’s y de la Facultad de Medicina de Harvard, en Boston (Massachusetts), y de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins, en Baltimore (Massachusetts), entre otras instituciones. Los resultados se publican en el European Respiratory JournalFuente fiable.</p>
<p>Los autores concluyeron que ser más activo y pasar menos tiempo sentado y viendo la televisión son comportamientos asociados a un menor riesgo de desarrollar la ADS. El estudio también intentó determinar la influencia de cada factor.</p>
<p>Los investigadores estudiaron los datos de 137.917 participantes inscritos en el Nurses’ Health Study (NHS), el Nurses’ Health Study II (NHSII) y el Health Professionals Follow-up Study (HPFS). Estos estudios amplios, continuos y a largo plazo son una fuente de información sanitaria especialmente fiable, ya que los participantes son todos profesionales de la salud. Entre el público en general, la apnea del sueño está muy infradiagnosticada. Es probable que los profesionales de la salud sean más propensos a reconocer e informar de los síntomas.</p>
<h2>El sedentarismo y la televisión aumentan el riesgo de apnea del sueño</h2>
<p>Para su análisis, los investigadores tuvieron en cuenta la cantidad de tiempo que los participantes pasaban sentados en el trabajo. La actividad física incluía todo el tiempo de movimiento, incluyendo caminar, correr, nadar y levantar pesas.</p>
<p>En general, el equipo descubrió que las personas menos activas eran más propensas a informar sobre una ADS. Por ejemplo, los participantes con <a href="https://www.saludyalimentacion.com/personas-con-trabajos-sedentarios-y-mayor-riesgo-de-insomnio-como-te-afecta-y-que-puedes-hacer/">trabajos más sedentarios</a> tenían un 49% más de riesgo de padecer ADS que los que tenían los trabajos menos sedentarios.</p>
<p>Asimismo, quienes veían más de 4 horas de televisión al día tenían un riesgo 78% mayor de padecer ADS que los participantes con estilos de vida menos sedentarios. Mantener un estilo de vida activo y evitar un comportamiento sedentario excesivo se asocia con un menor riesgo de desarrollar ADS. A su vez, este riesgo puede estar relacionado con un menor riesgo de desarrollar diversas afecciones potencialmente graves, como las <a href="https://www.saludyalimentacion.com/obesidad-y-mortalidad-como-el-sobrepeso-acorta-la-vida/">enfermedades cardiovasculares y la obesidad</a>.</p>
<h2>Una relación bidireccional</h2>
<p>Debido a la naturaleza del estudio, no fue posible discernir la causa y el efecto. Por lo tanto, los investigadores no pudieron determinar si la inactividad y el ver la televisión promueven la ADS o si, por el contrario, los efectos sobre la salud de la ADS fomentan el comportamiento sedentario.</p>
<p>Aunque no es sorprendente que el comportamiento sedentario y el hecho de ver la televisión, que también implica estar sentado durante largos periodos, puedan estar relacionados con la ADS, los investigadores especulan que los efectos de la televisión pueden deberse a la obesidad. Ver la televisión es el factor más fuertemente correlacionado con la apnea del sueño. Ver la televisión también está relacionado con la obesidad, la diabetes de tipo 2 y las enfermedades cardiovasculares.</p>
<p>También puede interesarle: Síndrome metabólico: ¿tiene usted un perfil de riesgo?</p>]]></content:encoded>
      <enclosure url="https://www.saludyalimentacion.com/uploads/apnea-del-sueno-4-horas-de-television-al-dia-y-un-tmj8dy88bf-social.jpg" type="image/jpeg" length="112883" />
      <media:content url="https://www.saludyalimentacion.com/uploads/apnea-del-sueno-4-horas-de-television-al-dia-y-un-tmj8dy88bf-social.jpg" medium="image" type="image/jpeg" width="1200" height="630">
        <media:description type="plain"><![CDATA[Foto Freepik]]></media:description>
        <media:title type="plain"><![CDATA[Apnea del sueño: 4 horas de televisión al día y un estilo de vida sedentario aumentan el riesgo]]></media:title>
      </media:content>
      <media:thumbnail url="https://www.saludyalimentacion.com/uploads/apnea-del-sueno-4-horas-de-television-al-dia-y-un-tmj8dy88bf-social.jpg" width="1200" height="630" />
      <comments>https://www.saludyalimentacion.com/1111horas-de-television-al-dia-y-un-estilo-de-vida-sedentario-aumentan-el-riesgo/#comentarios</comments>
      <slash:comments>0</slash:comments>
      <atom:link rel="related" type="application/rss+xml" href="https://www.saludyalimentacion.com/1111horas-de-television-al-dia-y-un-estilo-de-vida-sedentario-aumentan-el-riesgo/feed/" />
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La salud del corazón: los 4 factores más peligrosos, los 4 factores más protectores]]></title>
      <link>https://www.saludyalimentacion.com/la-salud-del-corazon-salud-4-factores/</link>
      <guid isPermaLink="true">https://www.saludyalimentacion.com/la-salud-del-corazon-salud-4-factores/</guid>
      <pubDate>Wed, 04 May 2022 12:30:52 +0000</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Ramos]]></dc:creator>
      <category><![CDATA[Salud]]></category>
      <category><![CDATA[actividad física]]></category>
      <category><![CDATA[Antioxidantes]]></category>
      <category><![CDATA[enfermedades cardiovasculares]]></category>
      <category><![CDATA[salud cardiovascular]]></category>
      <description><![CDATA[Uno de los aspectos más preocupantes de las enfermedades cardiovasculares es su gran potencial destructivo, incluso en ausencia de síntomas aparentes. De hecho, en casi uno de cada tres pacientes, la primera manifestación de una enfermedad cardiovascular provoca la muerte inmediata. Sin embargo, a…]]></description>
      <content:encoded><![CDATA[<figure><img src="https://www.saludyalimentacion.com/uploads/la-salud-del-corazon-los-4-factores-mas-peligrosos-tmj81tab95-social.jpg" alt="Foto Freepik" /><figcaption>Foto Freepik</figcaption></figure><p>Uno de los aspectos más preocupantes de las enfermedades cardiovasculares es su gran potencial destructivo, incluso en ausencia de síntomas aparentes. De hecho, en casi uno de cada tres pacientes, la primera manifestación de una enfermedad cardiovascular provoca la muerte inmediata. Sin embargo, a pesar de su aspecto abrumador, la aparición de enfermedades cardiovasculares no es un fenómeno espontáneo que se produzca de la noche a la mañana. Más bien, es la culminación de un largo proceso en el que las funciones del corazón y de los vasos sanguíneos se han ido deteriorando gradualmente como resultado de los daños estructurales acumulados en estos tejidos.</p>
<p>Una de las principales causas de este daño es la presencia de <a href="https://www.saludyalimentacion.com/enfermedades-cardiovasculares-la-causa-numero-uno-de-muerte-en-el-mundo-guia-clara-para-entender-prevenir-y-actuar/">placas ateromatosas</a>, grupos de material graso dentro de los vasos sanguíneos que causan un marcado estrechamiento del diámetro del vaso y una reducción del flujo sanguíneo. Cuando estas placas de ateroma se forman en los vasos que suministran sangre al corazón (arterias coronarias), existe el riesgo de un ataque al corazón, mientras que si estas placas se encuentran dentro de los vasos que suministran sangre al cerebro, existe el riesgo de un derrame cerebral.</p>
<h3>Los cuatro factores más peligrosos para el corazón</h3>
<p>Un número impresionante de estudios realizados en los últimos decenios ha establecido que las enfermedades cardiovasculares son muy a menudo el resultado de una estrecha interacción entre la composición genética de las personas y ciertos aspectos de su estilo de vida. En esos estudios se han identificado cuatro factores principales que aumentan significativamente el riesgo de enfermedades cardíacas:</p>
<ol>
<li>Fumar</li>
<li>Inactividad física</li>
<li>Exceso de peso corporal y enfermedades metabólicas asociadas, incluida la <a href="https://www.saludyalimentacion.com/1406el-sindrome-metabolico-tiene-usted-un-perfil-de-riesgo/">diabetes de tipo 2</a>.</li>
<li>Una dieta de baja calidad, rica en alimentos que contienen altas cantidades de harinas refinadas, grasas saturadas y trans y sal, pero baja en productos vegetales como frutas y verduras y granos enteros.</li>
</ol>
<h3>Los cuatro factores beneficiosos para la salud del corazón</h3>
<p>La prevención de las enfermedades cardiovasculares a través de la dieta es particularmente interesante porque utiliza una amplia variedad de alimentos deliciosos que nos permiten diversificar nuestras experiencias culinarias, a la vez que proporcionan un extraordinario placer gastronómico.</p>
<ol>
<li>
<h4>Frutas y verduras</h4>
</li>
</ol>
<p>Los <a href="https://www.saludyalimentacion.com/20-maneras-realistas-de-mantener-la-salud-cardiovascular/">productos vegetales</a> son sin duda los alimentos que tienen el mayor potencial para prevenir las enfermedades cardiovasculares: ¡cada porción diaria de fruta y verdura reduce el riesgo de estas enfermedades en un 4%! El consumo abundante de alimentos de origen vegetal no sólo reduce el consumo de alimentos ricos en azúcares y grasas saturadas y trans, facilitando así el control del peso corporal, sino que también nos permite beneficiarnos de las múltiples propiedades preventivas asociadas a los numerosos componentes de estos alimentos excepcionales.</p>
<ol>
<li>
<h4>Granos enteros</h4>
</li>
</ol>
<p>¿Quién creería que un cambio en el estilo de vida tan insignificante como sustituir el pan blanco de cada día por pan integral puede reducir el riesgo de enfermedades coronarias y de accidentes cerebrovasculares en un 40%? Sin embargo, este es el caso. Los granos enteros son realmente uno de los alimentos cuyo extraordinario impacto en la prevención de enfermedades cardiovasculares es el más subestimado.</p>
<ol>
<li>
<h4>Grasas monoinsaturadas y omega 3</h4>
</li>
</ol>
<p>Las personas que consumen grandes cantidades de <a href="https://www.saludyalimentacion.com/coma-grasas-buenas-para-evitar-el-cancer-de-pulmon-o-un-ataque-al-corazon/">grasas monoinsaturadas</a> y/o omega-3, en particular las que viven en la cuenca del Mediterráneo y el Japón, tienen las tasas de mortalidad por enfermedades cardíacas más bajas del planeta. Las grasas monoinsaturadas se encuentran principalmente en el aceite de oliva y las nueces, mientras que los omega-3 se encuentran en grandes cantidades en las semillas de lino y en los pescados grasos como el salmón. El uso sistemático de estas grasas en la dieta es, sin duda, una de las formas más eficaces de reducir significativamente el riesgo de enfermedades cardiovasculares.</p>
<ol>
<li>
<h4>Alimentos ricos en antioxidantes</h4>
</li>
</ol>
<p>Varios estudios muestran que el consumo de alimentos que contienen cantidades excepcionales de <a href="https://www.saludyalimentacion.com/antioxidantes-que-son-por-que-importan-y-donde-encontrarlos-para-proteger-tu-salud/">antioxidantes</a>, como el té verde, el vino tinto o el chocolate negro, se asocia con un menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Por lo tanto, estos alimentos son adiciones extremadamente interesantes a la dieta diaria.</p>
<p>También puede interesarle leer:</p>]]></content:encoded>
      <enclosure url="https://www.saludyalimentacion.com/uploads/la-salud-del-corazon-los-4-factores-mas-peligrosos-tmj81tab95-social.jpg" type="image/jpeg" length="79122" />
      <media:content url="https://www.saludyalimentacion.com/uploads/la-salud-del-corazon-los-4-factores-mas-peligrosos-tmj81tab95-social.jpg" medium="image" type="image/jpeg" width="1200" height="630">
        <media:description type="plain"><![CDATA[Foto Freepik]]></media:description>
        <media:title type="plain"><![CDATA[La salud del corazón: los 4 factores más peligrosos, los 4 factores más protectores]]></media:title>
      </media:content>
      <media:thumbnail url="https://www.saludyalimentacion.com/uploads/la-salud-del-corazon-los-4-factores-mas-peligrosos-tmj81tab95-social.jpg" width="1200" height="630" />
      <comments>https://www.saludyalimentacion.com/la-salud-del-corazon-salud-4-factores/#comentarios</comments>
      <slash:comments>0</slash:comments>
      <atom:link rel="related" type="application/rss+xml" href="https://www.saludyalimentacion.com/la-salud-del-corazon-salud-4-factores/feed/" />
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estudio: la vitamina D protege contra las enfermedades cardiovasculares y los accidentes cerebrovasculares]]></title>
      <link>https://www.saludyalimentacion.com/la-vitamina-d-protege-contra-las-enfermedades-cardiovasculares/</link>
      <guid isPermaLink="true">https://www.saludyalimentacion.com/la-vitamina-d-protege-contra-las-enfermedades-cardiovasculares/</guid>
      <pubDate>Sat, 22 Jan 2022 10:30:34 +0000</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Ramos]]></dc:creator>
      <category><![CDATA[Salud]]></category>
      <category><![CDATA[accidentes cerebrovasculares]]></category>
      <category><![CDATA[enfermedades cardiovasculares]]></category>
      <description><![CDATA[La vitamina D, también conocida como la vitamina del «sol», es una vitamina liposoluble que existe en dos formas principales: D-2 y D-3. Como micronutriente esencial y derivado principalmente de la luz solar, la vitamina D es importante para el desarrollo de los huesos y los dientes y el buen…]]></description>
      <content:encoded><![CDATA[<figure><img src="https://www.saludyalimentacion.com/uploads/estudio-la-vitamina-d-protege-contra-las-enfermeda-tmj8kx0111-social.jpg" alt="Foto Freepik" /><figcaption>Foto Freepik</figcaption></figure><p>La vitamina D, también conocida como la vitamina del «sol», es una vitamina liposoluble que existe en dos formas principales: D-2 y D-3. Como micronutriente esencial y derivado principalmente de la luz solar, la vitamina D es importante para el desarrollo de los huesos y los dientes y el buen funcionamiento del sistema inmunitario.</p>
<p>Más allá de estas funciones, estudios anteriores sugieren una asociación entre los niveles bajos de vitamina D y una mayor probabilidad de desarrollar <a href="https://www.saludyalimentacion.com/enfermedades-cardiovasculares-la-causa-numero-uno-de-muerte-en-el-mundo-guia-clara-para-entender-prevenir-y-actuar/">enfermedades cardiovasculares</a>.</p>
<p>En un nuevo estudio, los investigadores han establecido que es útil comprobar los niveles de vitamina D cuando se evalúa el riesgo cardiovascular de una persona.</p>
<p>En todo el mundo, las enfermedades cardiovasculares (ECV) son una de las <a href="https://www.saludyalimentacion.com/enfermedades-cardiovasculares-el-asesino-numero-uno-del-planeta/">principales causas de muerte</a>. Se calcula que cada año mueren en el mundo 17,9 millones de personas por complicaciones derivadas de las enfermedades del corazón. Para ponerlo en contexto, esto significa que las ECV representan el 32% de todas las muertes en el mundo.</p>
<h4>También puede interesarle: Enfermedades renales: La comida basura debilita los riñones</h4>
<p>Estudios anteriores muestran que diversos factores, como varios problemas de salud, la edad, los antecedentes familiares, la dieta y el estilo de vida, se combinan para influir en el riesgo de desarrollar una ECV.  Mediante un nuevo enfoque analítico, investigadores australianos han descubierto un factor adicional que puede aumentar la probabilidad de que una persona desarrolle una ECV.</p>
<p>Los investigadores encontraron pruebas de que la deficiencia de vitamina D puede <a href="https://www.saludyalimentacion.com/hipertension-la-relacion-con-las-enfermedades-del-corazon-y-los-ictus/">aumentar la presión arterial</a> y el riesgo de ECV. Sin embargo, el aumento de los niveles de vitamina D sólo es útil para los participantes que la «necesitan». Los beneficios adicionales de aumentar las concentraciones más allá de las necesidades nutricionales serán modestos, si es que hay alguno. Los resultados del estudio se publican en el European Heart Journal.</p>
<h2>Un nuevo y emocionante enfoque</h2>
<p>En el estudio reciente, los investigadores trataron de determinar si existe una relación entre los niveles séricos de 25-hidroxivitamina D, o 25(OH)D, y el riesgo de desarrollar una ECV.</p>
<p>Los niveles séricos de 25(OH)D son un marcador establecido del estado de la vitamina D. Para comprobar su hipótesis, los investigadores utilizaron un método analítico específico para analizar los datos del Biobanco del Reino Unido, un gran estudio de cohortes prospectivo de la población británica de entre 37 y 73 años.</p>
<p>Los participantes fueron reclutados en 22 centros de evaluación de todo el Reino Unido entre el 13 de marzo de 2006 y el 1 de octubre de 2009. Completaron cuestionarios con información sobre la salud general y el estilo de vida en la línea de base y proporcionaron muestras de sangre para los análisis genéticos y de biomarcadores.</p>
<p>Para el estudio, el equipo de investigación limitó el análisis de los datos a los individuos no emparentados que fueron identificados como británicos blancos sobre la base de la autodeclaración y el perfil genético. Tras el cribado, el equipo de investigación realizó pruebas genéticas entre los individuos con información completa sobre las concentraciones de 25(OH)D. Como precaución de seguridad, también recogieron variables (como la edad, el sexo y la hora de recogida de la muestra) que podrían afectar a las mediciones de 25(OH)D en suero.</p>
<p>En total, los científicos recogieron esta información de 295.788 participantes.</p>
<h2>¿Qué dicen los resultados?</h2>
<p>Los investigadores compararon los resultados con los de un grupo de control sin diagnóstico de ECV. El equipo de investigación también realizó un análisis secundario para examinar la asociación de los niveles de 25(OH)D con la presión arterial. Los investigadores informaron de que el nivel medio de concentración de 25(OH)D entre los 267.980 participantes finalmente estudiados era de 50 nanomoles por litro (nmol/l).</p>
<h4>También señalan que:</h4>
<p>El 11,4% (32.868) de los participantes tenía una concentración inferior a 25 nmol/l</p>
<p>El 41,3% (119.243) de los participantes tenían concentraciones entre 25 y 49,9 nmol/l</p>
<p>El 35,3% (101.848) de los participantes tenían concentraciones entre 50 y 74,9 nmol/l.</p>
<p>El 10,5% (30.314) de los participantes tenían concentraciones entre 75 y 99,9 nmol/l.</p>
<p>El 1,4% (4.110) de los participantes tenían concentraciones entre 100 y 124,9 nmol/l.</p>
<p>Menos del 0,1% de los participantes tenían concentraciones de 25(OH)D superiores a 125 nmol/l.</p>
<p>Otros análisis revelaron que las personas con un nivel sérico de 25(OH)D de 25 nmol/l tenían un riesgo de ECV un 11% mayor que las que tenían un nivel de 50 nmol/l. Sin embargo, parece que la probabilidad de ECV disminuye con valores de concentración más altos. Por ejemplo, los participantes con una concentración de 75 nmol/l tenían un 2% menos de probabilidad de sufrir una ECV que los participantes con una concentración de 50 nmol/l.</p>
<h4>También puede interesarle: ¿Puede la presión arterial alta causar dolores de cabeza?</h4>
<p>Los científicos llaman a este fenómeno asociación no lineal, en la que un cambio en el valor de una entidad no siempre se corresponde con un cambio constante en el valor de la otra. Los investigadores observaron asociaciones no lineales similares en la relación entre las concentraciones de 25(OH)D de los participantes y los niveles de <a href="https://www.saludyalimentacion.com/las-especias-para-reducir-la-presion-arterial/">presión arterial</a>. Con 25 nmol/l, encontraron un aumento significativo de los valores de la presión arterial en comparación con 50 nmol/l. Estos resultados llevaron a los científicos a concluir que la deficiencia de vitamina D puede aumentar el riesgo de ECV.</p>
<p>La última recomendación de este estudio es que compruebe sus niveles de vitamina D con su médico. Si los niveles de vitamina D son significativamente bajos, existen ahora pruebas que sugieren que el aumento de estos niveles reducirá el riesgo de enfermedades cardiovasculares, incluidas las enfermedades coronarias y los <a href="https://www.saludyalimentacion.com/aumento-accidentes-cerebrovasculares-riesgo-salud/">accidentes cerebrovasculares</a>.</p>]]></content:encoded>
      <enclosure url="https://www.saludyalimentacion.com/uploads/estudio-la-vitamina-d-protege-contra-las-enfermeda-tmj8kx0111-social.jpg" type="image/jpeg" length="188421" />
      <media:content url="https://www.saludyalimentacion.com/uploads/estudio-la-vitamina-d-protege-contra-las-enfermeda-tmj8kx0111-social.jpg" medium="image" type="image/jpeg" width="1200" height="630">
        <media:description type="plain"><![CDATA[Foto Freepik]]></media:description>
        <media:title type="plain"><![CDATA[Estudio: la vitamina D protege contra las enfermedades cardiovasculares y los accidentes cerebrovasculares]]></media:title>
      </media:content>
      <media:thumbnail url="https://www.saludyalimentacion.com/uploads/estudio-la-vitamina-d-protege-contra-las-enfermeda-tmj8kx0111-social.jpg" width="1200" height="630" />
      <comments>https://www.saludyalimentacion.com/la-vitamina-d-protege-contra-las-enfermedades-cardiovasculares/#comentarios</comments>
      <slash:comments>0</slash:comments>
      <atom:link rel="related" type="application/rss+xml" href="https://www.saludyalimentacion.com/la-vitamina-d-protege-contra-las-enfermedades-cardiovasculares/feed/" />
    </item>
  </channel>
</rss>