El sueño, una de las claves de la salud

El sueño

El descanso está mal visto en nuestra sociedad crónicamente agitada. La mayoría de los ciudadanos viven ritmos frenéticos y en la actualidad, incluso los niños, ya no tienen derecho a sentirse aburridos…
Lamentablemente, esta falta de descanso y sueño tiene una gran consecuencia en la salud.

Más de 10.000 estudios demuestran que la falta de sueño es responsable de un gran número de enfermedades crónicas (casi una docena), incluida la obesidad y la diabetes tipo 2.

Es una triste verdad que, incluso si hace ejercicio físico semanalmente, no podrá compensar las 8 a 10 horas de sueño reparador.

Si buscamos el origen de los trastornos de la salud, podemos concluir una premisa básica innegable: el cuerpo humano fue diseñado y programado, desde el punto de vista fisiológico, para estar activo durante el día y descansar durante la noche.

Por otra parte, todo el sistema músculo-esquelético y nervioso es estimulado por el movimiento. Sin darse cuenta, el cuerpo asocia la inmovilidad diurna prolongada con la muerte…

Tan pronto como se produce movimiento, se activan una serie de reacciones moleculares en cadena y promueven un funcionamiento biológico saludable.

Sólo se necesita un período de 90 segundos de movimiento para que los sistemas musculares y celulares se activen, de modo que el azúcar en la sangre esté disponible para abastecer los músculos con la insulina, así como también para que el cuerpo active el metabolismo de los triglicéridos y del colesterol, y todo el sistema circulatorio.

Es increíble que todos estos procesos moleculares y celulares se activan simplemente llevando el peso de su cuerpo sobre las piernas.
Activar todos estos mecanismos celulares permite a sus células movilizar su energía y si efectúa movimientos muy pequeños regularmente, para activar los músculos y la circulación con nada más que su propio peso corporal, esto puede reducir drásticamente el riesgo de diabetes y obesidad.

El remedio más simple contra la obesidad y el aumento de peso es renunciar a una vida sedentaria y realizar movimientos, así como descansar en la noche para recuperar y restaurar su energía vital.
Lo ideal es evitar estar sentado o quieto durante tres horas al día y dormir entre 8 y 10 horas por la noche.

No hay necesidad de ir al gimnasio o invertir en máquinas costosas y voluminosas, simplemente camine más. Deje su carro para hacer recados cortos en el barrio, vaya a pasear a su perro, baje varias veces al día al sótano de su casa, entre más activo esté, mejor será su salud.
Considere comenzar inmediatamente, porque cada día cuenta, y si encima de eso desea mantener sus sesiones de entrenamiento deportivo, mucho mejor.