Una nueva investigación publicada en la renombrada revista científica BMJ sugiere que si un perro es diabético, su dueño tiene un mayor riesgo de serlo también.

El vínculo especial entre los perros y sus dueños puede ser a veces muy especial, según un nuevo estudio realizado por investigadores en Suecia y el Reino Unido. Según esta investigación, los dueños de perros diabéticos son más propensos a desarrollar la diabetes tipo 2. Sin embargo, los investigadores no encontraron un vínculo entre los gatos y sus dueños.

El vínculo no es una completa sorpresa, ya que investigaciones anteriores han demostrado que las personas con sobrepeso que tienen perros tienden a tener también perros con sobrepeso. Tal vez debido a un estilo de vida sedentario común. El sobrepeso aumenta el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

La diabetes, que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2014 afectó a 422 millones de personas en todo el mundo, va en aumento. La OMS señala que de 1980 a 2014 la prevalencia de la diabetes en los adultos aumentó del 4,7% al 8,5%, mientras que de 2000 a 2016 se registró un aumento del 5% en las muertes tempranas debidas a la enfermedad. Los expertos prevén que la diabetes se hará aún más frecuente a medida que la población mundial envejezca y que los estilos de vida menos activos y la obesidad se hagan más frecuentes.

El estudio de los propietarios de perros diabéticos

Utilizando los registros veterinarios suecos de principios de 2004 a finales de 2006, los investigadores identificaron 208.980 parejas propietario-perro y 123.566 parejas propietario-gato. Al hacer un seguimiento de la salud de estas parejas propietario-perro desde el 1 de enero de 2007 hasta el 31 de diciembre de 2012, los investigadores identificaron a los propietarios con diabetes de tipo 2 en el Registro Nacional de Pacientes de Suecia, el Registro de Causas de Muerte y el Registro Sueco de Medicamentos de Prescripción. Para identificar a los perros con diabetes, los investigadores analizaron los registros del seguro veterinario.

Los investigadores consideraron una variedad de posibles factores de confusión, entre ellos el sexo de nacimiento, la edad, el estado civil, la región de residencia, los ingresos y la educación de cada propietario, así como la raza, el sexo y la edad de cada perro.

Los resultados: un 38% más de posibilidades de diabetes si su perro también es diabético

En los seres humanos, independientemente del estado de salud de sus mascotas, hubo 7,7 casos de diabetes por cada 1.000 años humanos entre los propietarios de perros. Y un poco más en los dueños de gatos, 7,9 casos. Si miramos sólo a las mascotas, había 1,3 casos de diabetes por cada 1.000 años de perro y 2,2 casos de diabetes por cada 1.000 años de gato.

Sin embargo, el análisis de la salud de los propietarios y sus animales reveló una sorprendente correspondencia entre los resultados. Las personas que tenían un perro diabético tenían un 38% más de probabilidades de desarrollar diabetes tipo 2 que las que tenían un perro no diabético.

Mirando el enlace en la dirección opuesta, también surgió una asociación:

Los investigadores también encontraron que los perros cuyos dueños tenían diabetes de tipo 2 eran 28% más propensos a desarrollar diabetes. Sin embargo, una vez que el equipo tuvo en cuenta la edad del humano, el resultado ya no fue estadísticamente significativo.

No existía tal asociación entre los humanos y sus gatos.

¿Por qué hay un vínculo entre la enfermedad de su perro y su riesgo de diabetes?

Los investigadores advierten que su estudio tiene algunas limitaciones. En primer lugar, se limita a los dueños de perros y gatos que pueden pagar el seguro veterinario. En segundo lugar, como estudio de observación, no explora las razones de la asociación.

Sin embargo, los autores sugieren que el hecho de que el vínculo con la diabetes se produzca entre los dueños y los perros, pero no entre los dueños y los gatos, puede proporcionar una pista de lo que está sucediendo. Los perros y sus dueños tienden a realizar el mismo nivel de actividad física más a menudo que los humanos y sus felinos.

Aunque las personas son físicamente activas, especialmente al aire libre, los perros suelen acompañarlas y por lo tanto también se benefician del ejercicio. Lo contrario también es cierto: cuando los humanos son sedentarios, sus perros también son más propensos a estar físicamente inactivos.

El nivel de actividad de los gatos, por otro lado, está más relacionado con su propio horario que con el de sus dueños. Incluso si un dueño no hace ejercicio regularmente, su gato es probable que sea muy activo.

Lamentablemente, el estudio no incluyó datos sobre comportamientos de salud, como la dieta o la actividad física, para probar esta teoría. No obstante, los autores del estudio sugieren que su investigación puede «servir de centinela para los comportamientos de salud diabéticos comunes y las exposiciones ambientales».

Los resultados del estudio sugieren que si a un perro se le diagnostica diabetes, puede ser conveniente que su dueño realice una evaluación de su estilo de vida para reducir el riesgo de desarrollar diabetes de tipo 2.

También puede interesarle leer: Disfunción eréctil: beber de 2 a 3 tazas de café al día reduce la molestia