¿Son los aditivos un peligro real?

Los aditivos alimentarios

Los aditivos alimentarios ya forman parte de una gran cantidad de productos procesados u orgánicos. Las razones son varias y por eso muchas personas desean conocer su nivel de peligrosidad según las sustancias sintéticas o naturales más comunes.

Regulación de los aditivos

En los países europeos, los aditivos cuentan con una legislación que limita su uso. Se trata de una lista que establece cantidades máximas para determinados alimentos. Esta clasificación también indica las aplicaciones permitidas, pureza y códigos E-XXX.

Por ley, este listado está en constante revisión por parte de comités encargados que están atentos a nuevas investigaciones. Existen agregados que solo corresponden a un alimento determinado y en dosis controladas. Asimismo, los productos y sustancias que no aparezcan, tienen prohibido su inclusión y uso.

Grupos principales

Los aditivos cumplen varias funciones, entre ellas encontramos que:

  • Sirven para mejorar la textura y aspecto de lo que comemos.
  • Ayudan a preservar los alimentos en buen estado, porque contribuyen con su conservación.
  • Resaltan aún más el color y el sabor para que los alimentos luzcan más apetecibles.
  • Conservan la calidad nutricional, ya que evitan la pérdida de propiedades y nutrientes.

Dentro de la clasificación de los aditivos alimentarios, distinguimos 6 grupos principales descritos así:

  • Los colorantes. Cuentan con la codificación que va desde el E-100 hasta el E-199.
  • Los conservantes. Éstos están marcados con la numeración del E-200 al E-299.
  • Reguladores de acidez. Son identificados por las etiquetas E-300 a E-399.
  • Los estabilizantes. Están registrados bajo los códigos que va del E-400 al E-499.
  • Reguladores del PH y agentes antigrumos. Sus números designados comprenden del E-500 al E-599.
  • Potenciadores del sabor. Disponen la marcación regulada E-600 a E-699.

Posibles riesgos

Aunque son sustancias controladas, no significa que sean inocuas. Su mayor peligrosidad está relacionada con la cantidad acumulada y frecuencia de consumo. Esto justifica la preocupación legítima de la gente sobre su exceso.

Evita en lo posible ingerir una combinación recurrente de alimentos con:

  • BHT y BHA. El butilhidroxianisol es cancerígeno y altera el sistema neurológico, este elemento está presente en cereales y golosinas.
  • Dióxido de azufre. Suele estar prohibido por causar problemas respiratorios, pero puede encontrarse en frutos secos, licores y sodas importadas.
  • Glutamato monosódico. Es un aminoácido que inhibe la sensación de llenura. Suele ser usado en la comida china. Este componente causa migrañas, depresiones y daño ocular.
  • Nitrato de sodio. Muy cancerígeno, este conservante y saborizante hace que la carne y los embutidos luzcan irresistibles.
  • Sulfito de sodio. Preservante por excelencia del vino, puede generar problemas respiratorios y agravar el asma.