Síntomas de una mala salud intestinal

El gran filósofo griego Hipócrates alguna vez dijo, que la muerte comienza en los intestinos; y al parecer, hasta la fecha, la ciencia moderna no ha logrado refutar lo expuesto por este gran pensador. Por el contrario, cuanto más avanzan los estudios sobre el cuerpo humano, más se confirma que para una buena salud general, realmente no hay nada más que hacer, hay que pasar necesariamente por el intestino.

Por esta razón, cuando hay una mala salud intestinal, todo nuestro cuerpo se “reciente”, enviándonos señales de varios tipos. En particular, preste atención a estas estas sintomatologías, que se describen a continuación, las cuales deben hacernos entender que algo anda mal.

Ansioso o deprimido. Quizás no todo el mundo sabe que el 95% de la serotonina de nuestro cuerpo es producida por el intestino. Si esta última no funciona correctamente, la producción de la llamada «hormona del buen humor» tampoco funciona como debería. Así que nos sentimos más ansiosos, tristes o estresados.

Hinchazón abdominal. Los signos más comunes mal funcionamiento intestinal son, hinchazón abdominal, meteorismo, diarrea y estreñimiento. El problema podría ser el resultado de un desequilibrio en la flora bacteriana.

Consumir mucha azúcar. Una dieta basada en alimentos poco saludables, especialmente cargada de carbohidratos simples, daña todo el cuerpo. Las bacterias malas necesitarán azúcares para sobrevivir, creando un deseo de dulces y comida chatarra con frecuencia.

Nos enfermamos con frecuencia. Cuando la flora intestinal funciona bien, nuestro sistema inmunológico nos protege de forma óptima. Sin embargo, si nos enfermamos con frecuencia, el problema podría surgir precisamente de un intestino que no está en equilibrio.

Intolerancia algunos alimentos. Muchos estudios confirman que existe una estrecha correlación entre la mala salud intestinal y la presencia de reacciones alérgicas a los alimentos. Las dos cosas se influyen mutuamente y por eso es esencial seguir una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras y cereales integrales, pero también realizar ocasionalmente una prueba de que alimentos nos caen mejor, que nos permita comprender, qué es que hay que evitar durante un cierto periodo de tiempo.