Salud del cerebro: la actividad física e intelectual es fundamental

Tanto la actividad física como la cognitiva aumentan la cantidad de materia gris en regiones cerebrales específicas de manera complementaria. Hacer estas dos actividades un hábito retrasa los efectos del envejecimiento en la salud del cerebro.

Actividad física e intelectual: más materia gris

Ya se sabía hasta la fecha que la actividad física y cognitiva tiene un beneficio sobre la plasticidad de ciertas regiones del cerebro; pero hasta entonces no era posible distinguir el beneficio de cada actividad. Esto se ha hecho ahora en este estudio en el que participaron 45 personas de 72 años de edad por término medio; se les interrogó sobre su nivel de actividad física y cognoscitiva llevada a cabo diariamente, y que se beneficiaron de las imágenes cerebrales.

El veredicto: las personas mayores que realizan regularmente actividades físicas o cognitivas tienen un mayor volumen de materia gris, según las imágenes de la resonancia magnética. Tienen menos atrofia cerebral que sus homólogos no activos.

Dos actividades perfectamente complementarias para la salud del cerebro

El aumento proporcional del volumen de la materia gris a la actividad resultante se produce en particular en la corteza prefrontal y el hipocampo, dos regiones particularmente afectadas por los mecanismos neurotóxicos de las demencias, y en particular las de la enfermedad de Alzheimer.

Este aumento incrementaría lo que se conoce como la reserva neuronal. Además, según la naturaleza de la actividad realizada, las imágenes muestran finas diferencias en las regiones cerebrales afectadas. Así pues, las actividades, físicas o cognitivas, tendrían un interés complementario en retrasar los efectos del envejecimiento cerebral.

Sin embargo, esto es a condición de que la ingesta de proteínas sea suficiente a esta edad para llevar a cabo la actividad física en cuestión. De hecho, otro estudio francés concluyó que el consumo suficiente de proteínas reduce el riesgo de fragilidad en casi un 60%, tanto si las proteínas son de origen animal como vegetal. Sin embargo, hay que recordar que la ingesta de proteínas suele ser muy limitada en este grupo de edad y, por lo tanto, también debe fomentarse.

Después de tu paseo del día, toma un buen libro, tu cerebro te lo agradecerá.

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Fuente:

Arenaza-Urquijo E.M., et al. Distinct effects of late adulthood cognitive and physical activities on gray matter volume.Brain Imaging and Behavior, doi:10.1007/s11682-016-9617-3