LA QUIROPRÁTICA FORTALECE EL SISTEMA INMUNOLÓGICO

QUIROPRÁTICA
QUIROPRÁTICA

La quiropráctica, una profesión sanitaria reconocida por la OMS, puede proporcionar soluciones a los efectos secundarios de la quimioterapia o la radioterapia. Además de reducir la fatiga, las náuseas y los dolores, unos ajustes precisos en la columna vertebral también ayudan a fortalecer el sistema inmunológico.

La quiropráctica es la primera profesión sanitaria manual en el mundo y la segunda profesión médica en los Estados Unidos. La Federación Mundial de Quiropráctica es socia oficial de la OMS y reconocida en todos los continentes, sobre todo en los países anglosajones y los países del norte de Europa, donde los quiroprácticos trabajan en estrecha colaboración con la profesión médica.

Los quiroprácticos intentan entender el cuerpo en todas sus expresiones y centran su atención en el sistema nervioso en su totalidad en relación con todos los otros sistemas, en la persona sana como en la persona enferma. La columna vertebral y el sistema nervioso están íntimamente ligados. La médula espinal es una verdadera «autopista de la información nerviosa.» Los traumatismos, una mala postura, una mala alimentación y el estrés pueden disminuir la movilidad de las vértebras y crear así interferencias nerviosas, tensiones musculares y trastornos orgánicos. El quiropráctico corrige estas alteraciones mediante unos ajustes precisos y sin dolor de la columna vertebral y otras articulaciones.

Menos efectos segundarios y un mejor sistema inmunitario

La quiropráctica está muy bien organizada a nivel mundial y tiene sus centros de estudio, en los que los profesionales siguen unos protocolos estrictos para medir y publicar todos los beneficios que los ajustes pueden aportar a un paciente. Por ejemplo, estos estudios “clínicos” han demostrado, a través de un análisis de sangre antes y después del ajuste, que la tasa de glóbulos blancos de la sangre podía aumentar un 30 % después de un ajuste en una zona ubicada entre la primera y la cuarta dorsal. Los glóbulos blancos son una de las células de defensa del organismo más importantes.

Otros estudios han revelado otros beneficios tangibles de los ajustes quiroprácticos para los pacientes que reciben quimioterapia, especialmente en cuanto a la mitigación de los efectos secundarios como la fatiga, el dolor como los dolores neurálgicos, las náuseas o los síntomas de anorexia. El reequilibrio general del organismo permite eliminar gradualmente los inconvenientes provocados por el tratamiento. Este beneficio indirecto permite a menudo prolongar el tratamiento hasta el final y en mejores condiciones.
La contribución de la quiropráctica también se puede medir por una dimensión subjetiva para el paciente pero significativa, el tacto. De hecho, los ajustes ponen al paciente en posición de recibir una asistencia precisa y suave a través de un cuerpo en sufrimiento, angustiado y conmocionado en su funcionamiento por los tratamientos. Cualquier información contraria, como la que indica que el cuerpo puede volver a ser una fuente de bienestar o de mayor bienestar, sirve de ayuda concreta para vivir mejor la enfermedad y los tratamientos.