En los Estados Unidos, un hombre llamado Greg Manteufel, de 49 años, casi muere por contraer la bacteria Capnocytophaga después de ser lamido por su perro. Le amputaron las manos, los pies y la nariz, pero se salvó. La infección por esta bacteria es muy rara e incluso letal. Pero el arma más efectiva para combatir esta bacteria es tener prevención. En este artículo tendrás una guía sobre esta bacteria.

¿Qué es capnocytopha?: Una bacteria en la saliva de perros y gatos

La Capnocytophaga canimorsus, observada por primera vez en 1976 por los investigadores americanos Bobo y Newton, es una bacteria dañina para los humanos que se encuentra en la saliva de perros y gatos.

¿Cómo se contrae?: Con mordiscos y lamidas

La bacteria es transmitida por perros y gatos a través de mordeduras, lamidas o, a veces, incluso por la simple proximidad. La mayoría de los casos más graves ocurrieron después de ser lamidos o haber sido mordido.

Si la bacteria está presente en el animal, las posibilidades de infección después de que un perro te muerda varían entre el 3 y el 20%. Sin embargo, en el caso de los gatos, pueden alcanzar un nivel de probabilidad del 50%.

Síntomas

Los síntomas aparecen entre 1 y 8 días después de la exposición a la bacteria, generalmente alrededor del segundo día. En la mayoría de los casos son los de una gripe leve. Fiebre, vómitos, diarrea, malestar general, dolor abdominal, dolor muscular, confusión, dificultad para respirar, dolor de cabeza y erupciones cutáneas. Sólo en el caso de una predisposición genética poco frecuente, como en el caso del Manteufel, la infección tiene consecuencias más graves, como el shock séptico, la endocarditis y la meningitis. Solo en los últimos 25 años, ha habido 200 casos sépticos en todo el mundo, un tercio de los cuales son mortales.

Medidas a tomar

Para evitar el contagio, que es poco frecuente en humanos, es aconsejable evitar que le laman las manos o le muerdan. Es recomendable lavarse bien las manos después de tocar a los perros y, en caso de heridas por mordeduras, limpiarse a fondo y desinfectarse con antisépticos.

Para aquellos que trabajan en contacto cercano con perros, se recomienda el uso frecuente de medidas de protección personal como guantes, mascarilla y gafas de seguridad. En los casos en que fue necesaria la hospitalización, la infección bacteriana fue erradicada con el uso masivo de antibióticos.

¿Quiénes son los más propensos adquirir esta enfermedad?

El riesgo es mayor para las personas con enfermedades previas o puntuales, y para los ancianos. Pero también hay otras categorías para las que se requiere una atención especial, como los alcohólicos (que representan la cuarta parte de los infectados) y los que se han sometido a la extirpación del bazo, la llamada esplenectomía. Estas dos categorías de individuos tienen altos niveles de hierro en la sangre, que es la condición ideal para el desarrollo de la bacteria. Las personas inmunodeprimidas por los esteroides (especialmente los glucocorticoides), los fumadores y las personas con talasemia de tipo beta también deben estar atentas.