Bienestar

¿Qué alimentación es conveniente para un niño con autismo?

El Trastorno del Espectro Autista se manifiesta en los primeros tres años de vida a través de una afectación en el desarrollo del lenguaje, por restringidos y repetitivos patrones en el comportamiento y la falta de habilidades para socializar.

El compromiso es a nivel neurobiológico y jamás se cura. Es decir, la persona tendrá autismo durante toda su vida, quizás de manera leve o de manera severa.

Cualquiera que sea el caso, las recomendaciones indican que se debe proceder con un tratamiento farmacológico y terapéutico, pero también se debe apostar por lo natural.

¿Solo fármacos?

Más allá de los medicamentos que inhiben la recaptación de serotonina y contrarrestan el exceso de energía del niño y joven con autismo, es de gran relevancia el factor de la alimentación.

Si bien los fármacos disminuyen las convulsiones, el déficit de concentración y las autolesiones, es importante seguir una nutrición lo más natural posible. Un tratamiento simultáneo basado en productos naturales mejora la calidad de vida de la persona con autismo.

Claves alimentarias

Un autista leve o con afección mental no se va a curar, pero sí a experimentar mejoras si siguen una dieta de cero azúcares concentradas y libre de aditivos químicos.

Eliminar los alimentos con gluten y los productos con caseína es lo primordial. Se trata de una intervención esperanzadora para los padres, en virtud de que los hijos con autismo muestran una mejoría al dejar de ingerir alimentos procesados o que contienen esas dos proteínas.

En los autistas, ambas proteínas afectan el sistema digestivo y forman en el torrente sanguíneo unas sustancias llamadas opiáceos, las cuales tienen en el sistema nervioso efectos similares a los de narcóticos como la heroína. Por ello, se tornan más agitados.

Sustitutos naturales

En la alimentación diseñada en casos de autismo, el calcio se puede suministrar a través de vegetales de hojas verdes (lechuga, espinacas, acelgas, entre otros) y de probióticos, alimentos fermentados que aportan micronutrientes fortalecedores de los intestinos.

Otras claves son:

Tuétano

Para contrarrestar las deficiencias intestinales propias del organismo del autista,  es importante darles ácidos minerales y aminoácidos como los aportados por la gelatina de los huesos. Una buena sopa de huesos siempre es recomendable.

Ayudando a la serotonina

El trastorno del espectro autista reduce el triptófano, un aminoácido que libera serotonina, la hormona del sueño. Esta irregularidad puede causar una alteración en el desarrollo cerebral, en el sistema nervioso e inmunológico.

Las carnes de aves, como el pollo y el pavo de corral, son altas en triptófano. Consumirla ayuda a segregar esta hormona neurotransmisora con efecto calmante.

Omega 3

El autismo también es relacionado con un déficit de omega 3, de manera que incluir pescados en la dieta mejorará condiciones como la hiperactividad o ensimismamiento.

Es importante un diagnóstico precoz del trastorno, para que de forma temprana se puedan emprender terapias especializadas tanto en lo conductual, como en lo educativo y especialmente familiar. Aunque el trastorno es más común en varones que en hembras, las investigaciones sugieren causas genéticas, ambientales y biológicas.