Productos light: ¿son una buena solución para adelgazar?

Los productos de luz se han convertido en una parte integral de nuestra vida cotidiana. Los puedes encontrar en todos los estantes de los supermercados. Las campañas publicitarias presumidas acompañadas de fotos de modelos más delgadas están ahí para convencer al consumidor de que los productos light contribuyen a una dieta saludable. ¿De qué se trata realmente?

¿Qué hay en los productos light?

Un producto etiquetado como «light» o «ligero» debe contener al menos un 30% menos de azúcares, grasas y calorías que la versión normal. En lo que respecta a la sal, esta reducción debe ser de al menos el 25%. En Europa, el productor está obligado por ley a indicar claramente en el envase las propiedades que hacen que el producto sea ligero.

«Light» puede hacerte más gordo que un producto normal.

No deben confundirse los términos «menos calorías» y «sin calorías», ni tampoco los términos «menos grasa» y «bajo en grasa». Algunos postres, incluso en su versión ligera, todavía contienen más calorías que una simple fruta. También hay una tendencia a creer que se puede comer más porque es un producto ligero. Tragar la caja entera de galletas ligeras resultará en comer más grasa y calorías que si se comieran unas pocas galletas normales.

¿Cuáles son los beneficios para la salud de los productos «light»?

El queso ligero se considera una buena alternativa al queso normal, siempre y cuando no se ponga demasiado en la tostada. Los refrescos ligeros también, son menos calóricos que los clásicos pero pueden hacernos saciar la sed con algo que no sea agua, lo cual no es muy indicado, al menos con demasiada frecuencia. Beber agua regularmente también ayudará a eliminar la adicción a las bebidas azucaradas.

¿Cuánto producto «ligero» consumir?

Incluso cuando un producto cumple perfectamente los criterios para la designación de «ligero», puede no ser necesariamente bueno ni para la línea ni para la salud. Para reducir el valor energético, los productores sustituyen el azúcar por edulcorantes, que son menos calóricos pero mantienen el sabor dulce.

Por lo tanto, su uso está estrictamente regulado. Serán seguros siempre y cuando no se exceda la ingesta diaria aceptable. Por lo tanto, se aconseja a los adultos que no beban más de 50 cl de gaseosa dietética por día. Los adolescentes se conformarán con 33 cl, el equivalente a una lata. Y los niños, un vaso (pequeño).

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