¿Es posible salvarte de las patologías de origen hereditario?

Si te preocupa la posibilidad de desarrollar enfermedades hereditarias; como es el caso de la hemofilia, cáncer de mama, diabetes, obesidad y otras, debes saber que en el estilo de vida que tú escojas está la clave para ponerte a salvo de algunas de estas patologías.

Lo primero es informarte al respecto, tener claro que el origen de una afección hereditaria subyace en nuestros genes, resumidos en genes dominantes y recesivos.

Para ayudarte a entender más sobre la naturaleza de tu ADN, aquí te contamos los puntos clave sobre las enfermedades generacionales y cómo prevenirlas.

Genes: ¿una ruleta rusa?

Cuando los genes son dominantes, la enfermedad será sufrida por los descendientes. Mientras que en el caso de los recesivos, las probabilidades de desarrollarlas serán potencialmente menores, aun cuando pueda tratarse solo de personas portadoras.

El sexo también juega un rol de importancia en el caso de las enfermedades hereditarias. Es decir, que sólo las contraerán los varones o sólo las hembras, según el cromosoma de riesgo.  De igual forma influyen adicciones como el tabaquismo y el alcoholismo.

Herencia no es igual a alteración de genes

Una enfermedad hereditaria se transmite únicamente por los genes. En cambio, una genética se deriva de una anomalía en la formación de uno o más genes de manera propia, puede ocurrir además de forma congénita o por herencia cromosómica.

En la medida en que te informes acerca de los antecedentes de enfermedades hereditarias entre tus familiares directos, mayores serán tus probabilidades de neutralizar esos efecto. Y es aquí donde radica la importancia de tener un estilo de vida saludable.

Somos 70% lo que comemos

Procurarse una dieta rica en proteínas, fibras, vitaminas y minerales, ayuda a prevenir males hereditarios como la hipertensión, afecciones del corazón, diabetes y hasta el cáncer.

Eso sí, respeta también las horas de las comidas. Por otro lado, sé prudente con la sal, no consumas más tres porciones de lácteos al día e hidrátate frecuentemente. Además, tomar vino tinto con moderación es recomendable por ser antioxidante.

Empieza a ejercitarse

La práctica deportiva será tu otro aliado en la prevención de enfermedades. Trota, corre a pie o en bicicleta, toma clases de natación o simplemente camina al menos 30 minutos tres o cuatro veces a la semana. Esto mejorará tu metabolismo, la circulación de la sangre y oxigenará tus pulmones. Al mismo tiempo, fortalecerá los músculos del corazón y, como agregado invaluable, te ayudará a deshacerte de esa herencia que tratas de evitar: una enfermedad.