Por qué la obesidad y el sobrepeso aumentan el riesgo de cáncer

Escrito por Lorena Molina Perez

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La obesidad y el sobrepeso se han convertido en un problema de salud global, afectando a millones de personas de todas las edades. Además de los problemas de salud generales asociados con el exceso de peso, investigaciones recientes han revelado una estrecha relación entre la obesidad y el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer.

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Cómo el exceso de tejido adiposo contribuye al crecimiento del cáncer

El tejido adiposo no es solo una acumulación inerte de grasa, sino un órgano activo que produce sustancias que actúan como hormonas. El exceso de grasa en el cuerpo conduce a la producción excesiva de un grupo de proteínas llamadas adipocinas. Estas adipocinas pueden provocar inflamación en el tejido adiposo y en todo el cuerpo, lo que puede resultar en mutaciones celulares y un crecimiento rápido de las células cancerosas.

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Además, la obesidad a menudo se asocia con resistencia a la insulina y niveles elevados de insulina en la sangre. Los niveles altos de insulina pueden estimular el crecimiento de las células cancerosas y evitar su muerte y regeneración normal. Este aumento en el crecimiento celular puede aumentar las posibilidades de mutaciones que podrían llevar al cáncer.

Además, el tejido adiposo puede producir cantidades excesivas de hormonas, como el estrógeno en las mujeres. Los niveles elevados de estrógeno están asociados con un mayor riesgo de cáncer de mama, endometrio y ovario.

Cómo la obesidad dificulta la detección del cáncer

La obesidad no solo puede hacer que una persona sea biológicamente vulnerable al cáncer, sino que también puede dificultar la detección y el tratamiento tempranos de la enfermedad. Algunos médicos han informado de la falta de educación y herramientas para realizar de manera efectiva ciertas pruebas de detección de cáncer en personas obesas. Además, los pacientes obesos han informado que factores como la vergüenza y experiencias previas de estigmatización por parte de los proveedores de atención médica les impiden buscar pruebas de detección de cáncer.

Cuando las personas obesas encuentran obstáculos para una detección efectiva, los cánceres en etapas tempranas pueden pasar desapercibidos y progresar hacia malignidades más agresivas. Esto puede ser especialmente problemático en adultos menores de 40 años, que generalmente aún no son elegibles para pruebas de detección de cáncer de rutina.

Los proveedores de atención médica pueden necesitar utilizar técnicas especiales durante los exámenes de detección de cáncer en personas obesas, como la palpación de senos más voluminosos o un examen rectal. La obesidad también puede complicar los análisis de sangre, ya que las personas con sobrepeso tienden a tener un mayor volumen de sangre, lo que puede diluir los niveles de proteínas que indican la presencia de ciertos tipos de cáncer.

La importancia de la gestión del peso para reducir el riesgo de cáncer

Si bien la obesidad está fuertemente relacionada con un aumento en las tasas de ciertos tipos de cáncer en adultos jóvenes, no puede explicar completamente esta tendencia. La dieta y el ejercicio físico se utilizan comúnmente como herramientas para controlar el peso, pero las elecciones de estilo de vida también pueden influir de manera independiente en el riesgo de cáncer. Por ejemplo, algunos alimentos ultraprocesados ​​son cancerígenos, y pasar mucho tiempo sentado o acostado, incluso si tienes un peso normal, puede aumentar tu riesgo de cáncer.

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También hay evidencia que sugiere que la actividad aeróbica regular puede ayudar a prevenir siete tipos de cáncer. Esto es especialmente cierto para el cáncer de mama, colorrectal y endometrial, tres tipos de cáncer que se están volviendo cada vez más comunes en adultos jóvenes.

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Es importante tener en cuenta que la obesidad es solo uno de los muchos factores que contribuyen al riesgo de cáncer. Las causas del cáncer son siempre multifactoriales, y aumentar la obesidad solo puede explicar una fracción del aumento de los cánceres de aparición temprana.

El futuro de la investigación sobre obesidad y cáncer

Para comprender mejor la relación entre la obesidad y el riesgo de cáncer, los investigadores están estudiando el papel de los diferentes tipos de grasa, el impacto del microbioma intestinal y las diferencias entre los tumores en adultos jóvenes y mayores con obesidad.

También es importante tener en cuenta que el índice de masa corporal (IMC), la herramienta comúnmente utilizada para diagnosticar la obesidad, puede no ser perfecto. El IMC solo tiene en cuenta el peso en relación con la altura y no considera la composición corporal. Medir la composición corporal y la circunferencia de la cintura podría proporcionar a los investigadores una mejor comprensión de la relación entre el tejido adiposo y el cáncer, pero el uso de estas medidas en la investigación puede ser logísticamente complicado.

La investigación futura sobre los agonistas de los receptores GLP-1 también podría ayudar a comprender mejor cómo el peso y la gestión del peso están relacionados con el cáncer.

Está claro que la obesidad está estrechamente relacionada con un mayor riesgo de ciertos tipos de cáncer. El exceso de tejido adiposo puede fomentar el crecimiento del cáncer al provocar inflamación y perturbar los procesos hormonales. Además, la obesidad puede dificultar la detección y el tratamiento tempranos del cáncer.

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La gestión del peso, a través de una dieta equilibrada y ejercicio físico regular, puede desempeñar un papel importante en la reducción del riesgo de cáncer. Sin embargo, es importante comprender que la obesidad es solo uno de los muchos factores que contribuyen al riesgo de cáncer, y las causas del cáncer suelen ser multifactoriales.

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