Perder peso en cualquier momento de la vida adulta puede mejorar la salud cardiovascular a largo plazo, incluso si necesita recuperarlo más tarde.

Se sabe que el sobrepeso y especialmente la obesidad están asociados con un mayor riesgo de diabetes de tipo 2 y de hipertensión. Esto puede provocar enfermedades cardiovasculares como el infarto de miocardio o el derrame cerebral.

Para comprender mejor las consecuencias del peso en el sistema cardiovascular, los investigadores examinaron una gran base de datos médicos británica llamada Encuesta Nacional de Salud y Desarrollo del Consejo de Investigación Médica del Reino Unido (NSHD), que incluía a 5.362 hombres y mujeres nacidos en 1946. Al compilar esta base de datos, se pidió a los participantes que proporcionaran información sobre su estilo de vida y su peso en diferentes períodos de su vida.

Para este estudio, los científicos británicos analizaron los datos de 1.273 hombres y mujeres del NSHD. Los participantes fueron clasificados como normales, con sobrepeso u obesos durante la infancia y a los 36, 43, 53 y entre 60 y 64 años de edad. Se evaluó en particular el riesgo cardiovascular de los participantes con la realización de diversas pruebas entre 60 y 64 años de edad. No es de extrañar que los científicos pudieran confirmar lo que ya se sabía; el exceso de grasa corporal aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, basándose en los marcadores de riesgo cardiovascular.

Pérdida de peso: una ventaja para la salud cardiovascular a largo plazo

Este estudio mostró nueva información, sobre todo, que si una persona pierde peso al pasar de la obesidad al sobrepeso o del sobrepeso al peso normal durante un cierto período de su vida; y luego vuelve a ser obesa o a tener sobrepeso más adelante, siempre es beneficioso para el sistema cardiovascular a largo plazo. Por ejemplo, si una persona es obesa (IMC superior a 30) a la edad de 50 años y tiene sobrepeso (IMC entre 25 y 30) durante 10 años y luego vuelve a serlo a los 60 años, es más beneficioso para el sistema cardiovascular que si hubiera permanecido obesa toda su vida.

La pérdida de peso, incluso momentáneamente, siempre es beneficiosa.

Analizando los datos de estos 1’273 participantes, los científicos observaron que sólo el 2% consiguió perder peso de forma sostenible; pasando de la obesidad al sobrepeso o del sobrepeso al peso normal. La gran mayoría de los participantes experimentaron el efecto yo-yo, es decir, perdieron peso y lo recuperaron (a veces más) un poco más tarde; o simplemente no lograron perder peso.

Este trabajo es importante y debería animar a todos aquellos que buscan perder peso a mantener siempre la esperanza, en otras palabras, cualquier pérdida de peso significativa durante la vida es buena para ganar a largo plazo.

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