Papás en la cocina: un riesgo para la alimentación de la familia

Las mujeres están en todos los frentes de la vida, lo sabemos. En particular, todavía se encargan principalmente de cocinar en casa. Y en este caso en particular, es quizás mejor para la salud de todos. Un estudio reciente publicado en la revista científica Appetite muestra que los papás en la cocina ponen en riesgo el equilibrio dietético de la familia.

Los papás en la cocina, son más indiferentes a la calidad nutricional de las comidas, más inclinados a recurrir a la comida rápida y a las comidas preparadas; todavía tienen mucho trabajo que hacer antes de lograr la preocupación por la calidad nutricional que las mujeres muestran al preparar las comidas diarias.

Los investigadores de la Universidad de Stanford en California han estudiado las múltiples influencias de las prácticas de alimentación de la familia. En un artículo publicado en la revista «Appetite», destacaron una influencia importante pero pasada por alto en la dieta familiar: los padres. Mediante 109 entrevistas exhaustivas con madres, adolescentes y padres de clase media y alta de los Estados Unidos, mostraron cómo los padres pueden socavar los esfuerzos de las madres por proporcionar alimentos saludables.

Los papás en la cocina van a la más rápida y desequilibrada

Si bien los miembros de la familia perciben a las madres como comprometidas con una dieta saludable, muchos padres son considerados, en el mejor de los casos, como desapegados y, en el peor, como una amenaza para las aspiraciones alimenticias de las madres.

Los padres no sólo hacen poco trabajo en la cocina, sino que se considera que están menos preocupados por su propia salud y la de otros miembros de la familia. Cuando se encargan de la comida, muchos padres suelen recurrir a platos rápidos y poco saludables que las madres evitan explícitamente.

Los buenos hábitos se aprenden pronto y luego se transmiten a los demás.

Las madres informan de los esfuerzos realizados para limitar la participación de los padres en el trabajo alimentario a fin de garantizar la seguridad alimentaria de los adolescentes, con variaciones entre las familias y la situación laboral de las madres.

Los enfoques dietéticos de los padres reflejan y refuerzan las normas y expectativas tradicionales de género dentro de las familias. La mayoría de los padres en este estudio todavía están completamente desvinculados de este aspecto del equilibrio de la salud de la familia, que es un factor determinante en los buenos hábitos de alimentación y salud que se dan a los niños y adolescentes.

Sin embargo, es mediante la educación de los niños a una edad muy temprana sobre la buena nutrición que su futuro se preservará al máximo; sobre todo de los problemas de salud relacionados con el sobrepeso, las deficiencias y las adicciones al azúcar, la sal, la grasa, etc.; su conciencia de la diversidad de los alimentos les facilitará una dieta equilibrada a lo largo de su vida, transmitiéndola a las generaciones futuras.

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Fuente:

https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0195666317303392?via%3Dihub