OMS responde: ¿Qué pasará con el coronavirus y el cambio de clima?

Como todo el mundo, mientras el coronavirus continúa avanzando por el mundo, puede que esperes que las temperaturas más cálidas frenen la propagación de la enfermedad. Después de todo, la gripe suele llegar a su punto máximo entre diciembre y febrero y luego disminuye en la primavera y el verano. Los resfriados también tienden a bajar durante los meses de verano. ¿Pero hará COVID-19 lo mismo, disminuyendo a medida que la temperatura aumenta? La OMS responde sobre esto.

Lo que responde la OMS al respecto

De todos modos, no cuentes con ello. Esta es la fría lluvia de esperanza de mejora, como la OMS acaba de anunciar esta semana.

«Es una falsa esperanza decir, sí, que la epidemia desaparecerá en verano como el virus de la gripe», dijo recientemente a los periodistas el Dr. Mike Ryan, director ejecutivo del programa de salud de emergencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS). «Esperamos que así sea, sería un regalo de Dios. Pero no podemos hacer esa suposición.

Como la epidemia no se identificó en China hasta diciembre de 2019, los científicos siguen intentando comprender cómo afecta COVID-19 al organismo y con qué eficacia se está propagando. La idea de que la epidemia disminuirá como resultado del calentamiento global aún no está respaldada por pruebas.

De hecho, es imposible predecir definitivamente en este momento si COVID-19 se reducirá al final del verano. Y aunque lo haga, probablemente no desaparezca por completo.

El papel del clima

He aquí por qué muchos han especulado que el clima podría ser un factor: La enfermedad es un coronavirus, un tipo de virus conocido por tener una cierta estacionalidad. Lo que significa que a menudo viene y va con las estaciones. Al igual que la gripe, algunas de estas enfermedades se propagan con mayor facilidad durante los meses de invierno debido a la menor humedad y a que las personas tienden a congregarse en el interior, propagando los gérmenes entre sí, especialmente en condiciones de hacinamiento y mala ventilación.

En zonas con veranos calurosos e inviernos fríos, las infecciones por coronavirus pueden tender a producirse durante los meses más fríos, pero estas infecciones pueden seguir produciéndose en cualquier momento del año.

Sin embargo, hay una amplia gama de otras variables que afectan a la propagación de COVID-19, aparte del clima. La duración de la insolación, la densidad de población, el comportamiento humano, las intervenciones de salud pública y las medidas sanitarias individuales también pueden influir en la rapidez con que se propaga la enfermedad de una persona a otra. Una vez que se tienen en cuenta todos estos factores, la predicción de la trayectoria del coronavirus en tiempo cálido se convierte en una tarea mucho más difícil.

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