Mantenga los huesos sanos toda la vida

Los huesos son los órganos más resistentes de nuestro cuerpo, y son igual o más importantes que los músculos o el mismo cerebro.  Están conformados por diferentes tejidos duros (como el tejido óseo) y blandos, por lo que son muy livianos, pero también rígidos y muy fuertes. Aunque no lo parezca, un hueso es un tejido vivo formado de células, y estas están rodeadas de sales minerales, responsables de la dureza del mismo. Su cubierta superficial se llama periostio, un tejido conectivo fibroso, mientras que su superficie articular es cubierta por tejidos cartilaginosos.

Nuestro esqueleto tiene 206 huesos que se presentan en distintas formas y tamaños. Por ejemplo, en las extremidades huesos como el fémur y el húmero son muchos más largos que aquellos que tenemos en las muñecas. Pero también podemos conseguir huesos planos en nuestra cadera, cabeza y parte superior de la espalda.

Cada hueso por separado cumple funciones específicas y, por supuesto, vitales para nuestro cuerpo, pero al trabajar en conjunto su función particular es aquella de articular todo nuestro sistema esquelético.

Si bien una de sus características más importantes es su capacidad de reconstitución y regeneración, es necesario tener especial cuidado con nuestros huesos, ya que de descuidarlos podríamos desarrollar enfermedades como la osteoporosis.

¿Cómo cuidarlos?

Nunca es demasiado temprano para comenzar a cuidar nuestros huesos, y pequeñas acciones diarias pueden ayudarnos a darnos la salud necesaria para ellos.

Hacer ejercicio regularmente aumenta nuestra fuerza y dejar atrás el sedentarismo, mejora nuestra resistencia y mantiene nuestros huesos fuertes, además de intervenir positivamente en nuestra coordinación y equilibrio.  Esto último evita que podamos sufrir caídas fuertes y por ende roturas de huesos innecesarias.

Llevar una dieta saludable y rica en calcio también fortalecerá nuestros huesos, y los productos lácteos y vegetales de hojas verdes son los indicados para eso. Debemos recordar que el sobrepeso tiene un gran impacto negativo tanto a nivel óseo como cardiovascular y articular.

Si tienes condiciones especiales, es bueno que practiques deportes de bajo impacto, como yoga o tai chi, y que recibas orientación de un fisioterapeuta. Al igual que si eres intolerante a la lactosa o tienes déficit de vitaminas, debes consultarte con un nutricionista profesional.

Actividades como tomar sol aumenta la vitamina D de nuestro cuerpo y mejora el estado de nuestros huesos, mientras que los hábitos nocivos como fumar o beber en exceso impiden que se pueda producir nuevo material óseo, ya que no hay nada peor para la salud que el tabaco y el alcohol.