No te laves la cara en la ducha

No te laves la cara en la ducha, esta “sugerencia” parece poco práctica, y sin sentido alguna. ¿Si estamos en la ducha y está el agua corriendo porque no aprovechar y lavarte la cara ahí? Parece una pregunta sensata y muy lógica, pero en este artículo te explicaremos porque no te debes lavar la cara en la ducha.

Existen muy buenas razones para que no hagas esta rutina de higiene facial en la ducha, Desde la temperatura del agua, la presión de la ducha, la combinación de productos del cabello con los productos faciales y el desperdicio de agua.

La mayoría de nosotros usamos agua caliente a la hora de bañarnos, algo que no es beneficioso para nuestro rostro: la academia estadounidense de dermatología recomienda usar solo agua tibia al lavarnos la cara, y cuando nos duchamos es muy probable que la temperatura de la ducha se mas caliente que lo que nuestro rostro debería soportar. Joshua Zeichner, investigadora cosmética afirma que: “Las temperaturas extremas, como la ducha caliente pueden causar dilataciones de los vasos sanguíneos y la ruptura de tejidos delicados”, en suma, el agua caliente elimina los aceites naturales de la piel, que son necesarios para mantener su integridad.

Por otro lado, Hannah Nathanson nos dice lo inconveniente de la presión del agua en el rostro de la siguiente manera: “Puede parecer una cosa pequeña, pero pararse directamente debajo del chorro de una ducha presurizada es como usar movimientos bruscos de arrastre hacia abajo al aplicar la crema hidratante, que a su vez puede envejecer”.

No obstante, otros dos factores que hay que considerar es el medio ambiente y la mezcla de productos en nuestro rostro; cuando lavamos la cara sumamos más tiempo en la ducha, lo que se ve reflejado en un gasto mayor de agua, que si lo hiciéramos en el lavamanos.El ejercicio de ducharnos y lavar la cara implica que los productos químicos del cabello se mezclaran con los de la cara, lo que podría ocasionar un cambio de pH en nuestro rostro, inclusive incurrir en alergias.

En conclusión, no te laves la cara en la ducha, hagámoslo en un lavamanos, con agua tibia, unos paños húmedos y productos adecuados para nuestra piel y pH. ¡Cuidemos nuestro rostro y de paso el medio ambiente ahorrando agua!