Metástasis de cáncer en el hígado: cuando la inflamación la promueve

Varios tipos de cáncer hacen metástasis en el hígado, un fenómeno que generalmente se asocia con bajas tasas de supervivencia. Los estudios sugieren que esta localización preferente es causada por la acción proinflamatoria de las células del hígado. Esta inflamación crea un ambiente ideal para el establecimiento y el crecimiento de las metástasis.

Aunque el cáncer es una enfermedad muy peligrosa, a menudo puede combatirse con éxito mediante cirugía, radioterapia y/o quimioterapia cuando el tumor permanece localizado en un órgano determinado. Es especialmente cuando las células cancerosas se desprenden del tumor principal y colonizan otros órganos en forma de metástasis que el cáncer se convierte en una verdadera amenaza para la supervivencia. De hecho, alrededor del 90% de todas las muertes por cáncer son consecuencia directa del impacto letal de estas metástasis. Especialmente cuando afectan a órganos esenciales para la supervivencia, como el cerebro, los pulmones o el hígado.

Las metástasis del cáncer tienen su órgano de elección para el desarrollo, incluyendo el hígado.

El establecimiento de metástasis en un órgano determinado sigue siendo uno de los grandes misterios de la biología del cáncer. Hace más de 130 años, el médico británico Stephen Paget observó que la ubicación de las metástasis varía enormemente dependiendo del tipo de cáncer. Observó que el cáncer de mama tiende a hacer metástasis en el hígado, el cerebro y los pulmones, mientras que el cáncer de próstata coloniza preferentemente los huesos.

Para explicar estas diferencias, propuso el modelo de «semilla en el suelo». Según este modelo, la formación de metástasis requiere no sólo la dispersión de las células cancerosas (la semilla), sino también la presencia de un entorno receptivo a estas células (el suelo) dentro de un órgano determinado.

El hígado es de particular interés para entender este fenómeno. En efecto, este órgano es un lugar privilegiado para el establecimiento de metástasis de varios tipos de cánceres, en particular de tumores colorrectales. Los vasos sanguíneos de los intestinos están directamente conectados al hígado a través de la vena porta.

Esta proximidad significa que aproximadamente el 70% de los pacientes con cáncer de colon avanzado desarrollarán metástasis en el hígado. Sin embargo, varios otros cánceres metastásicos que no están en contacto directo con el hígado se localizan en este órgano.

Estos incluyen los de la mama, el esófago, el estómago, el páncreas, el pulmón, el riñón y la piel (melanomas). Por lo tanto, es evidente que el hígado tiene ciertas características que lo hacen más propenso a ser colonizado por las células metastásicas circulantes.

La inflamación promueve la proliferación de metástasis de cáncer en el hígado.

Los resultados de un estudio preclínico publicado en la prestigiosa revista Nature proporcionan por primera vez una mejor comprensión de este fenómeno. Utilizando un modelo de ratón de tumor pancreático, los investigadores mostraron primero que la presencia del tumor causaba una inflamación sistémica.

Causado por la secreción de una molécula inflamatoria en la circulación (interleucina-6). Las células del hígado (hepatocitos) responden a esta señal produciendo una clase de proteínas fibrosas (amiloide sérico A o SAA). Al depositarse cerca de las células, crean una matriz que promueve la adhesión de las células inmunes inflamatorias circulantes y las células cancerosas.

La inflamación es el caldo de cultivo para la metástasis.

En otras palabras, la propensión de las células cancerosas a localizarse en el hígado está directamente relacionada con una respuesta inflamatoria de los hepatocitos a la presencia de un tumor en el cuerpo. Este mecanismo le permite orquestar la producción de un caldo de cultivo para la implantación de metástasis. Un análisis de pacientes con cáncer de páncreas o de colon con metástasis en el hígado muestra un aumento en los niveles de PAC. Cuanto mayor sea el aumento, menores serán las posibilidades de supervivencia.

Por lo tanto, estos resultados sugieren que el desarrollo de medios terapéuticos para suprimir la respuesta inflamatoria en el hígado y esta producción de PAC podría prevenir la formación de metástasis en el hígado en personas con cáncer.

Disminuir la inflamación adoptando un estilo de vida saludable

Mientras tanto, hay que recordar que otras condiciones metabólicas pueden influir en la producción de interleucina-6 y en el desarrollo de condiciones inflamatorias que pueden aumentar la susceptibilidad del hígado a la metástasis. La más importante de ellas es la obesidad. Mantener un peso saludable, adoptar una dieta rica en plantas y mantenerse activo son la mejor manera de reducir la inflamación crónica para disminuir el riesgo de cáncer y mejorar las posibilidades de supervivencia de las personas con la enfermedad.

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Fuente:

Lee JW et coll. Hepatocytes direct the formation of a pro-metastatic niche in the liver. Nature 567 : 249-252.