Manejar el estrés puede ayudar a prevenir el cáncer

El estrés crónico puede tener muchas consecuencias negativas para la salud y puede envenenar la vida. Un estudio publicado en Nature indica que el estrés sostenido durante largos períodos de tiempo daña nuestro ADN y puede llevar al desarrollo de cáncer. Aprender a manejar mejor el estrés es por lo tanto una excelente resolución para el Año Nuevo!

El estrés es un fenómeno absolutamente esencial para la supervivencia; la detección de un peligro por parte de nuestros órganos sensoriales (olor a humo, visión de un personaje amenazador, sonido de un disparo) desencadena una alerta máxima en el cerebro. Esta alerta iniciará una serie de procesos extremadamente complejos llamados «reacción de lucha y huida».

Al activar las glándulas suprarrenales, el cerebro controla la liberación de hormonas de acción como la adrenalina en el torrente sanguíneo. Con esto, aumenta el ritmo de la respiración, los latidos del corazón, el suministro de oxígeno a los tejidos y el nivel de alerta y atención.

Lo que comúnmente se denomina instinto de supervivencia es, por lo tanto, esencialmente una reacción de estrés; una respuesta programada biológicamente que moviliza nuestros recursos para luchar o huir rápidamente de un peligro potencialmente mortal.

El estrés crónico descarrila nuestra salud

El estrés suele ser de corta duración, ya que los numerosos efectos fisiológicos asociados a él son extremos. Además pueden causar efectos negativos a largo plazo en el cuerpo.

De hecho, cuando persiste y se vuelve crónico, se sabe que el estrés promueve el desarrollo de varios trastornos; incluidos (entre otros) los trastornos gastrointestinales como las úlceras estomacales, ciertas enfermedades cardiovasculares, un sistema inmunológico debilitado que promueve las infecciones, la depresión y los trastornos del sueño. Además, el estrés crónico suele estar asociado con malos hábitos de vida, como el tabaquismo o el consumo excesivo de alcohol; los cuales aumentan considerablemente el riesgo de enfermedades cardiovasculares y de cáncer.

El estrés crónico altera el ADN

Investigadores estadounidenses han demostrado que el estrés prolongado también puede conducir a anomalías cromosómicas. Han observado que la presencia sostenida de adrenalina, como es el caso de las personas que están bajo constante estrés, causa un aumento significativo del daño a la estructura del ADN.

Este efecto nocivo de la adrenalina se debe a la sobreestimulación de una cascada responsable de la degradación de la proteína p53; esta proteína es uno de los principales guardianes de la integridad del material genético. Este efecto nocivo del estrés en el ADN se observa incluso a nivel de los espermatozoides. Lo que sugiere que el estrés crónico que experimentan los hombres podría causar anomalías que podrían transmitirse a sus hijos.

Por lo tanto, el estrés crónico no sólo es perjudicial para el funcionamiento normal de nuestros órganos, sino que también causa alteraciones en el ADN que podrían promover el desarrollo de varias enfermedades, incluido el cáncer.

Varias herramientas para combatir el estrés

A pesar de que vivimos en una sociedad orientada al rendimiento, donde abundan las condiciones de estrés, hay muchas maneras de tratar este problema.

Tal vez lo más sencillo sea aprender a centrarnos en los problemas que podemos resolver y minimizar los que están fuera de nuestro control: se sabe desde hace tiempo que la acción es un poderoso «aliviador de estrés», mientras que la incapacidad para actuar es frustrante y estresante.

Por ejemplo, en lugar de estresarse porque está atrapado en un atasco de tráfico (un problema que no puede resolver), utilice este tiempo de inactividad para pensar en medidas concretas que tomará para hacer frente a algunos de los problemas que encuentra en el trabajo o en casa. De esta manera podrá manejar el estrés de este momento.

También se puede aplicar una gran variedad de enfoques complementarios para reducir el nivel de estrés según sus intereses personales: ejercicio físico regular, técnicas de relajación (yoga, taÏ-chi), coherencia cardiaca, meditación, aprender a tocar un instrumento musical, adoptar una mascota, pasear por el bosque, ver a especialistas en sofrología, shiatsu…

Aprender a manejar el estrés no sólo es esencial para la salud mental, sino que es un parámetro crucial para la salud física, al igual que dejar de fumar, comer bien y controlar el peso corporal.

 

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Fuente: 

Hara MR et al. A stress response pathway regulates DNA damage through 2-adrenoreceptors and -arrestin-1. Nature; 477 : 349-353.