Bienestar

Mal de montaña: todo lo que debes saber sobre este malestar

Ya está a punto de llegar el verano y con él las vacaciones, y aunque es común es que las personas prefieran ir a la playa, de seguro hay quienes también optan por la montaña. Si eres uno de estos, entonces debes saber que viajar a lugares de gran altura puede exponerte a problemas de salud como el mal de montaña.

El mal de montaña es un malestar físico que se origina por la falta de oxígeno cuando el cuerpo se encuentra a una altitud que supera ​los 2500 metros (en algunas personas se produce a partir de los 2000 metros).

Cuando se sube a estas altitudes, el cuerpo se enfrenta a una disminución de la presión de oxígeno del aire. Esto reduce significativamente la cantidad de oxígeno transportado por los glóbulos rojos a los órganos vitales, aumentando la frecuencia cardíaca y la frecuencia respiratoria.

Trastornos relacionados con el mal de montaña

El mal de montaña se agrupa principalmente en la aparición de los siguientes tres trastornos.

1.      El mal agudo de montaña o MAM

Es el más común de todos y se caracteriza por la aparición de los síntomas dentro de las 24 horas posteriores a la llegada a gran altura. Estos síntomas son dolor de cabeza, náuseas, vómitos, pérdida de apetito, falta de aliento, mareos y fatiga general. Esta condición también puede manifestarse con el insomnio y otros trastornos del sueño.

2.      Edema pulmonar a gran altitud

Es una afección muy grave y potencialmente mortal, aunque es poco frecuente. Se caracteriza por la acumulación de líquido en los pulmones y se manifiesta con ritmo cardíaco rápido, tos seca, dificultad para respirar (tanto en reposo como en esfuerzo), y secreciones sanguinolentas rosadas o rojas.

3.      Edema cerebral a gran altitud

Es una de las complicaciones más raras y poco frecuentes, pero mortal por la inflamación severa del cerebro. Quien la padece presenta problemas de coordinación, fatiga extrema, somnolencia e incluso pérdida de conciencia.

Factores de riesgo

Si has decidido hacer un viaje a gran altura, debes saber que hay algunas condiciones que pueden agravar los potenciales trastornos que se dan. Los factores de riesgo son principalmente:

  • Antecedentes de mal de altura durante viajes anteriores.
  • Ascenso demasiado rápido.
  • Ingerir alcohol y pastillas para dormir antes de que puedas aclimatarte.
  • Intensa práctica de actividad física.

Prevención

Los síntomas desagradables que produce el mal de montaña pueden prevenirse siguiendo algunos consejos.

  • Evita el consumo de alcohol, pastillas para dormir y vuelos que conducen directamente desde el nivel del mar a gran altitud.
  • Si planeas subir una montaña, evita hacerlo rápido. Asegúrate de subir solo 400 metros al día.
  • Protégete del sol y abrígate bien.
  • Planea un día de descanso cada 3 o 4 días.
  • Evita el exceso de trabajo tanto como sea posible.
  • Bebe suficiente agua para una hidratación adecuada.
  • Puedes tomar medicamentos si ya tienes un historial de mal de altura.

Atento a los 4 hipos que requieren atención en altura

Además de estas deficiencias del mal de altura, también debes tener cuidado con los siguientes 4 hipos:

  1. Hipoxia: aparece por la falta de oxígeno. Asegúrate de aclimatarte lentamente.
  2. Hipotermia: originada por la falta de calor en las montañas. Asegúrate de vestirte adecuadamente.
  3. Hipoglucemia: aparece por falta de azúcar. Para evitarlo lleva una dieta rica en carbohidratos.
  4. Hipohidratación: la falta de agua en grandes altitudes genera este trastorno y se evita mediante una hidratación constante.

Tratamientos para el mal de montaña

El mal de montaña debe tratarse de forma rápida. Por lo tanto, una vez que aparezcan los síntomas lo más recomendable es:

  • Dejar de escalar. Esto te permitirá evitar complicaciones graves como la falla del sistema respiratorio o el deterioro del sistema neurológico.
  • Descansar y aclimatarte lentamente. Puedes tomar entre 12 horas y 4 días. Si después de un descanso, los síntomas persisten debes consultar a un médico.
  • Si aparecen síntomas de edema cerebral o edema pulmonar, debes descender inmediatamente 500 metros y consultar a un médico.

Lo esencial para evitar a toda costa el mal de montaña es realizar una consulta con un médico previamente a tu viaje. De esta manera sabrás tu estado de salud actual y el profesional podrá recetar los medicamentos que necesitas para el proceso de aclimatación a gran altura.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.