Luz azul, un gran enemigo para la salud

El uso de los smartphones y demás dispositivos inteligentes ha aumentado considerablemente en los últimos años. Cada vez pasamos más tiempo frente a las pantallas y lo peor es que no damos importancia al riesgo que representa el hecho de mantener una prolongada exposición a la luz azul.

Y es que se ha demostrado que esta luz artificial que emana de estos aparatos móviles tiene un gran nivel de toxicidad. Siendo peligrosa tanto para la vista como para la salud en general es importante que conozcas sus implicaciones.

¿Qué es la luz azul?

Básicamente, es la luz artificial emitida por cualquier pantalla, sin importar tamaño ni categoría. Sin embargo, también se ha corroborado que la luz azul puede provenir de los rayos solares. Así que más allá de proceder de los dispositivos tecnológicos (tabletas, móviles, computadoras…), el sol también es un conductor de esta luminosidad.

Eso sí, hay que tener en cuenta que no toda luz azul es nociva para la salud. Existen dos tipos de luz artificial. Una de ellas es la luz azul turquesa, que es fundamental para el óptimo funcionamiento del organismo, ya que ayuda a controlar el ciclo del sueño al favorecer la producción de melatonina (hormona responsable del sueño). La segunda es la luz azul – púrpura, que sí es dañina para la salud, pues perturba el sueño y afecta el resto del organismo.

En el día a día estamos constantemente expuestos es a la luz azul – púrpura. Así que los riesgos de sufrir alteraciones en la salud por una exposición prolongada son muy elevados.

La vista, principal víctima de la luz azul

Por lógica, los ojos son los principales afectados por la luz azul, ya que son los primeros en exponerse a ella. En este caso, esta luminosidad acarrea efectos foto-tóxicos en la vista, causados por una fuerte y prolongada exposición a fuentes de esta luz.

Esta exposición es conocida como Degeneración Macular, un trastorno crónico que ataca la retina y puede provocar cataratas o atacar las células fotorreceptoras. Esto a su vez aminora las defensas inmunitarias y por ende compromete de manera significativa la estabilidad del organismo.

¿Inviertes muchas horas frente a un computador? ¡Cuidado!

Si trabajas frente a un computador en jornada completa, los efectos de la fatiga visual no se harán esperar. Por lo tanto, es muy común que tu vista comience a tornarse borrosa y tus ojos secos e irritados. Además, lo más probable es que aumenten los episodios de dolores de cabeza, así como malestar en el cuello y espalda.

Esto es lo que se conoce como fatiga visual, una de las principales consecuencias de la fuerte exposición a la luz azul y que suele afectar (ante todo) a jóvenes de entre 16 a 24 años de edad.

En Francia, por ejemplo, el 47% de los ciudadanos padece esta alteración visual, ya que esta nación es considerada como la más consumidora de las nuevas tecnologías.

Cómo proteger la vista de la luz azul

En el caso de los niños, lo mejor es limitar la exposición a la luz azul al controlar el uso de los dispositivos tecnológicos. Es importante vigilar que no los utilicen en la oscuridad, ni debajo de sus edredones, porque el contacto se agudiza aún más.

Y en el caso de los adultos es recomendable no mantener una exposición prolongada a los aparatos tecnológicos, aun cuando sea fundamental por fines laborales. Siempre se debe procurar levantarse del sillón, caminar, apagar el computador o alejarse del móvil, refrescarse el rostro, o cualquier acción que le permita descansar de la luz azul.

La vista necesita descanso, por lo que hay que darle un respiro de 20 minutos por cada hora que se invierta frente a estos dispositivos. Además se debe acompañar este descanso con ejercicios oculares para que la vista no se desvanezca demasiado rápido ante la luz azul.

Asimismo, también es importante el uso de gafas especiales como una forma de proteger los ojos y evitar desarrollar el trastorno de Degeneración Macular. Los lentes de foto-protección selectiva, por ejemplo, permiten que los ojos puedan adaptarse a cualquier tipo de luz.

Recuerda que la vista puede afectarse gravemente por una exposición prolongada a la luz azul. Por tanto, es esencial prevenir sus efectos manteniendo en control el uso de los dispositivos tecnológicos.