Los omegas para solucionar la obesidad: de qué manera las grasas adecuadas combaten la grasa

Durante los últimos años, la obesidad se ha convertido en una de las enfermedades más comunes a nivel mundial, tanto en adultos como en niños. El sobre peso o el exceso de grasa corporal no es simplemente un problema estético, sino que puede conllevar a otros problemas de salud aún más graves, como el riesgo a padecer ciertas enfermedades o incluso la muerte.

Aunque la obesidad o sobrepeso es un problema que muchos sufren, no tiene por qué ser algo sin solución, ya que se pueden revertir gracias a que no todas las grasas son malas. Así es. Seguramente has leído o escuchado sobre un componente llamado Omega 3 en alguna revista de moda o programa televisivo de nutrición. Los ácidos grasos Omega 3 son sustancias lipídicas excelentes no solamente para tu cerebro, sino también para el resto de tu cuerpo.

¿Qué dice la ciencia?

Varios estudios científicos han demostrado que este Omega ayuda a combatir la obesidad y a perder peso, ya que sus componentes principales, es decir, el DHA y el EPA, favorece que la sangre fluya hacia los músculos al momento de hacer ejercicio, quemando tu grasa con grasa.

Los suplementos alimenticios como aquellos de aceite de pescado y Omega 3 pueden incluso ayudarnos a perder centímetros de cintura  y a prevenir el deterioro de los músculos en las personas mayores. Así que nos cuida tanto estética como físicamente.

Pero esta no se quema de manera milagrosa o mágica simplemente al consumir cápsulas de Omega 3, sino que debe combinarse con una dieta saludable y ejercicio físico al menos tres veces a la semana.

¿Cómo funcionan?

Nuestro cuerpo, al igual que el resto de los mamíferos, está compuesto por tres tipos de tejido adiposo graso o célula grasa:

  • El tejido adiposo blanco, que almacena todas las calorías extras y es el más abundante.
  • El tejido adiposo marrón, que transfiere la energía de los alimentos gracias a la producción de calor.
  • El adiposito beige, que como su nombre lo indica, es una mezcla entre el tejido adiposo blanco y el marrón, y alterna su función entre producir calor y almacenar energía.

El Omega 3 incrementa la producción de calor y, acompañado con una dieta balanceada, hace que las células adiposas blancas se tornen marrones, logrando que pierdas peso gracias al consumo de esta grasa buena.

En cambio, otras grasas no tan buenas, como el omega 6, incrementa el número y el tamaño de las células adiposas blancas, haciendo que se deposite más grasa en tu cuerpo y se estimule la obesidad.

Esto quiere decir que para mantener un peso adecuado y saludable es necesario aumentar el consumo de alimentos ricos en Omega 3 (como los frutos secos, las semillas y el pescado) y disminuir el de omega 6 (como la carne, el huevo y la leche).

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