Los científicos descubren un misterioso gen en el nuevo coronavirus

Se ha descubierto un misterioso gen en el código genético del nuevo coronavirus. El ORF3d ha sido identificado por un equipo de investigadores -que publicaron el estudio en la revista científica eLife- y es un gen oculto en el propio genoma del virus, es decir, un gen superpuesto.

El estudio fue realizado por Charles Nelson, un investigador en el área de la biodiversidad del Institute of Comparative Genomes del Museo Americano de Historia Natural, quien considera este descubrimiento como una prueba de que todavía hay mucho que no sabemos sobre el SARS-CoV-2.

«La falta de detección de genes superpuestos nos pone en riesgo de perder importantes aspectos de la biología del virus. La superposición de genes podría ser una de las formas en que los coronavirus han evolucionado para replicarse eficientemente, eludir la inmunidad del huésped o ser transmitidos», dice el investigador.

La existencia de genes superpuestos es una situación recurrente en la composición del virus. Según Charles Nelson, es muy probable que los virus creen este tipo de codificación genética. Sin embargo, su identificación es complicada, ya que los sistemas de pruebas genéticas no están preparados para identificarlos, centrándose sólo en los genes individuales.

Según los investigadores, el mismo gen que se ha identificado ahora ya se había caracterizado erróneamente como un gen no relacionado, llamado ORF3b, también presente en otros coronavirus. Este gen se registró en una base de datos como asociado a una sola variante del virus, que afecta a los pangolines en China. Sin embargo, los investigadores afirman que no es el mismo gen. «Los dos genes no están relacionados y codifican proteínas completamente diferentes. Esto significa que el conocimiento del SARS-CoV-2 ORF3b no debe aplicarse al SARS-CoV-2 ORF3d», explica Charles Nelson.

¿Qué hace este nuevo gen?

La función específica de este gen aún no se conoce y el hecho de que sólo ahora se haya detectado – casi un año después de que se identificara en Wuhan – es un «grave punto ciego» en el conocimiento del virus.

«Todavía no sabemos su función o si tiene importancia clínica. Pero predecimos que es relativamente improbable que este gen sea detectado por una respuesta de los linfocitos T, en contraste con la respuesta de los anticuerpos. Tal vez esto tiene algo que ver con su origen», se pregunta el investigador.

Analizando la sangre de pacientes que previamente tuvieron Covid-19, los investigadores encontraron que el ORF3d induce una fuerte respuesta del sistema inmunológico. Sin embargo, queda por ver si contribuye a la activación de los linfocitos T, las células de memoria que reconocen el patógeno y activan una respuesta de anticuerpos más rápida.

El descubrimiento de este gen abre una nueva puerta para el estudio de múltiples genes superpuestos en el SARS-CoV-2, así como de las funciones que tienen para la reproducción del virus, ya que el tamaño del genoma del SARS-CoV-2 está «entre los virus de ARN más largos que existen», lo que significa que estos virus pueden ser «más propensos a los ‘trucos genómicos’ que otros virus similares».

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