Demasiada sal arruina el cerebro

Conocemos todos los efectos que el exceso de sodio tiene sobre la hipertensión y la retención de agua. Pero no es sólo un problema de presión arterial alta. Comer demasiada sal causa, de hecho, un declive cognitivo.

Para destacar la relación entre la ingesta de sal y el cerebro. Un estudio realizado en ratones y publicado en línea en `Nature’, reveló cómo una dieta extremadamente sabrosa puede causar la acumulación de tau modificado en ratones, una proteína asociada con condiciones que causan demencia, incluyendo el Alzheimer.

Un descubrimiento preocupante, aunque «se necesita más investigación para entender si los resultados también pueden ser válidos en humanos», advierten los investigadores.

Recientemente se han multiplicado las alertas sobre el efecto del azúcar, también el consumo excesivo de sal ha sido vinculado por los médicos al deterioro cognitivo, y es un factor de riesgo para la demencia.

Los mecanismos precisos que subyacen a esta asociación no están claros, pero se cree que la disfunción vascular y la agregación de proteínas tau en las neuronas juegan un papel en el deterioro cognitivo.

Los investigadores encontraron evidencia de esto último, identificando una serie de señales en “cascada”, que culminaron en un aumento en los niveles de proteína fosforilada tau.

En particular, los ratones alimentados con una dieta rica en sal (8-16 veces más alta de lo normal) eran menos capaces de reconocer nuevos objetos y lucharon mucho para realizar una prueba de laberinto. Los autores explican cómo un alto consumo de sal reduce la síntesis de óxido nítrico, lo que lleva a la activación de una enzima (CDK5) implicada en la fosforilación de la proteína tau.

La buena noticia es que el deterioro cognitivo ha sido revertido en ratones, restaurando la producción de óxido nítrico. Los científicos señalan que la dieta alta en sal alimentada a los animales estaba muy por encima de los niveles recomendados en humanos (3-5 veces el nivel recomendado de 4-5 gramos por día).

Sin embargo, los resultados identifican una vía previamente desconocida que vincula los hábitos alimenticios con la salud cognitiva. Lo que -concluyen los autores- sugiere que evitar dietas demasiado sabrosas puede preservar la función cognitiva.